Alemania

Una alocada velada de danza

Juan Carlos Tellechea

martes, 12 de junio de 2018
Düsseldorf, viernes, 27 de abril de 2018. Ópera de Düsseldorf. Ballett am Rhein. DecaDance, de Ohad Naharin. Environment de Ben J. Riepe. Abendlied, de Remus Şucheană, . 100% del aforo.
Environment © 2018 BY Gert Weigelt

Una alocada velada de danza (b. 35) fue estrenada por la laureada compañía Ballett am Rhein (Düsseldorf/Duisburgo). La presentación estuvo llena de contrastes, fue muy dispar y por primera vez en todos estos años optó por huir de la homogeneidad de géneros y estilos.

El programa, por este orden, estuvo integrado por DecaDance1, del coreógrafo israelí Ohad Naharin (alias Mr. Gaga), un summa summarum de fragmentos de obras propias estrenadas entre 1990 y 2011; Environment2, quizás la más creativa de todas, del alemán Ben J. Riepe, una pieza de teatro-danza muy interesante y audaz; y Abendlied3, del rumano Remus Şucheană, con música de Franz Schubert (Trío número 2 en mi bemol mayor, D929, para piano, violín y violonchelo), un desgrane del repertorio de movimientos ya conocidos del ballet neoclásico, sin grandes novedades, pero muy bien hecho y con mucho amor por el detalle.

Con la danza ocurre como en las demás artes, interpretativas o no. La cultura visual que nos inculca en su afán innovador puede ser provisional y variable, no fija en el tiempo, de modo que no es dificil caer en una paramnesia del reconocimiento cuando lo que ocurre sobre el escenario es a todas luces déjà vu. Y este fue el común denominador de b.35 en mayor o menor medida. Casi nada de lo que presenciamos esta tarde puede ser catalogado de jamais vu.

En el caso de Environment admiramos, tanto en el colorido del vestuario como en la dramaturgia, el influjo de elementos no europeos que evocan al clásico carnaval de Salvador de Bahía y las tradicionales ceremonias animistas del Candomblé (más del 90% de la población de esa ciudad nordestina brasileña tiene ancestros de origen africano). Ben J. Riepe (coreografía, vestuario, escenografía e iluminación) estuvo allí el año pasado en el marco del Residenzprogramm Vila Sul del Instituto Goethe de Salvador de Bahía para estudiar esas muy interesantes formas de rituales colectivos y participar en el Festival Internacional VIVADANÇA con una pieza titulada Corpo Carga Calma Alma, interpretada por un ensamble de ocho bailarines locales en el Teatro Vila Velha, el 17 de marzo de 2017.

No me cabe la menor duda de que su estancia en esa mágica ciudad, descubierta por el navegante portugués Gaspar de Lemos, en compañía del cartógrafo Americo Vespucio, el 1 de noviembre de 1501 (de ahí São Salvador da Bahia de Todos os Santos, su nombre histórico) e influenciada hasta hoy por el arribo de los primeros esclavos africanos en 1550, tuvo que haberle causado gran impacto, tanto en lo personal, como en su creatividad.

DecaDance

DecaDance de Ohad Naharin me sonaba, en cambio, un poco a eso... a DecaDencia...un ejercicio vetusto y venido a menos, con mucho ruido y pocas nueces. Si bien combina elementos propios del streeet dance y del hip hop, y hay segmentos muy eróticos y montaraces, se repiten los movimientos convulsivos de caderas, hombros y brazos; en fin, echo de menos una mayor creatividad. Naharin, director (desde 1990) y alma mater de la Batsheva Dance Company, de Tel Aviv, ganó gran notoriedad entre las décadas de 1980 y 1990 con su sistema Gaga de entrenamiento, adoptado por otras compañías, e incluso popularizado por la accesibilidad de su técnica para los no iniciados en la materia.

En DecaDance Mr. Gaga ha montado un collage de fragmentos de sus propias coreografías más destacadas: Kyr (1990), Mabul (1992), Anaphase (1993), Z/na (1995), Zachacha (1998), Naharin’s Virus (2001), Three (2005), George and Zalman (2006), Max (2007), Seder (2007), Sadeh21 (2011). La música contribuye eficazmente a ese vehemente clima: Hava Nagila (tradicional), de Dick Dale; Train, de Goldfrapp; Eja mater, fons amoris, de Stabat Mater, de Antonio Vivaldi; Stone Start Spinning, de David Darling; The Pearl, de Harold Budd y Brian Eno remixed por Maxim Waratt; Na Tum Jano Na hum, de la banda sonora de Kaho Naa Pyaar Hai, de Rajesh Roshan; Wahed, del álbum Sokut, de Chronomad (Saam Schlamminger); y You're welcome, de The Beach Boys. El vestuario de Rakefet Levy es atemporal; el diseño de iluminación de Avi Yona Bueno (Bambi) y su implementación por Gadi Glik es excelente.

Si no fuera además por los extraordinarios bailarines del Ballett am Rhein (Düsseldorf/Duisburgo) esta pieza no hubiera desatado el enorme entusiasmo del público que despertó en la primera parte. Asumieron la interpretación con gran solvencia: Camille Andriot, Mariana Dias, Sonia Dvořák, Alexandra Inculet, Helen Clare Kinney, Aleksandra Liashenko, Norma Magalhães, Cassie Martin, Virginia Segarra Vidal; Rashaen Arts, Brice Asnar, Yoav Bosidan, Rubén Cabaleiro Campo, Vincent Hoffman, Pedro Maricato, Alexandre Simões y Arthur Stashak fueron preparados por Iyar Elezra (maestro de ballet Callum Hastie).

Environement

Un maestro de ceremonias con frac y chistera nos presenta la segunda coreografía de la velada. Environment, y nos habla incensantemente de ese diluvio de pensamientos, ideas e imágenes que alucinan al coreógrafo Ben J. Riepe, formado en la Folkwang Universität der Künste, de Essen, y que le impiden formular un relato lineal. Riepe, quien trabajó en el Tanztheater Wuppertal, de Pina Bausch, entre otras compañías, antes de formar la suya propia en Düsseldorf, destila en esta obra todas sus investigaciones y creaciones artísticas de años anteriores, incluso las realizadas en la fascinante Salvador de Bahía.

Entre los textos (de Joshua Gros, Milo Rau, Gernot Böhme, Philip Preuß, Susan Sonntag y Francis Bacon) utilizados por el presentador en frac figura una cita de la escultora francesa nacionalizada estadounidense Louise Bourgeois (1911 – 2010), fundadora del Arte Confesional que parece querer explicarnos la lluvia torrencial de imaginaciones y visiones futuristas que invaden a Riepe (entre ellas, la del automóvil eléctrico que recorre las tablas como un robot más sobre un planeta extraterrestre): (…) Me asaltan tantas imágenes cuando pienso que no pienso con claridad. Veo unas imágenes junto a otras o superpuestas entre ellas, todo es visual. Pienso visualmente. Fijo prioridades. Prioridades en temas diferentes. No hay un orden establecido, hay una prioridad en el tamaño. Alguna cosa es evidentemente más importante que otra.

Ante la preciosa escenografía (con 5 telones) y la excelente iluminación, resulta perfecto cada movimiento de los bailarines, ataviados con atuendos sumamente creativos y sugestivos, algunos de ellos estrafalarios, otros como sacados de las tiras cómicas o de un filme de ciencia-ficción. Se desempeñan con extraordinaria fluidez las bailarinas y bailarines Ann-Kathrin Adam, Rashaen Arts, Brice Asnar, Doris Becker, Yoav Bosidan, Feline van Dijken, Philip Hansdschin, Vincent Hoffman, Sonny Locsin, Norma Magalhães, Cassie Martin, Friedrich Pohl, Boris Randzio, Virginia Segarra Vida, Alexandre Simões y Elisabeta Stanculescu, con la asistencia coreográfica de Izaskun Abrego, Bianca Bachmann, Annette Müller y Daniel Ernesto Müller Torres.

Para Riepe coreografiar no es solo inventar pasos y movimientos en el tiempo y el espacio. En su búsqueda para llegar a todos los niveles (conscientes e inconscientes) de quienes intervienen en sus obras y para causarles emoción, coreografía asimismo la escenografía, la iluminación, el vestuario, el sonido, las atmósferas y todo lo que un bailarín siente como artista y ser humano.

Por si la cosa no fuera ya por demás surrealista, vemos una larga mesa sobre el escenario de frente a la platea, como la de la Última Cena, sobre la que sus comensales golpean con cucharas y ensayan frenéticos ritmos, coreados por los más disímiles sonidos (composición y diseño sonoro Roman Pfeifer; diseño sonoro y producción Misagh Azimi).

Abendlied

En medio de este marasmo de fantásticas ideas y saltimbanquis, Abendlied, del nuevo director del Ballett am Rhein, Remus Şucheană, nos parece un remanso, un oásis al que vuelve la belleza de los movimientos neoclasicistas prolijamente coreografiados en la tercera parte. Con la música del Trío número 2 en mi bemol mayor (D 929) para piano, violín y violonchelo de Franz Schubert, magníficamente interpretada por Alina Bercu, Franziska Früh y Nikolaus Trieb, respectivamente, casí toda la compañía baila en puntas pasajes que nos transmiten romanticismo, soledad, nostalgia, sensualidad, alegría natural y sosiego; en sus brillantes pas seule y pas de deux, pero también en sus conjuntos de tres, cuatro o seis bailarines.

Ellas, todas maravillosas, sin excepción: Ann-Kathrin Adam, Camille Andriot, Doris Becker, Mariana Dias, Feline van Dijken, Sonia Dvořák, Alexandra Inculet, Kailey Kaba, Yuko Kato, So-Yeon Kim, Helen Clare Kinne, Aleksandra Liashenko, Norma Magalhães, Cassie Martín, Claudine Schoch, Virginia Segarra Vidal y Elisabeta Stanculescu.

Ellos, todos estupendos, sin ningún reparo: Rashaen Arts, Brice Asnar, Yoav Bosidan, Rubén Cabaleiro Campo, Michael Foster, Philip Handschin, Vincent Hoffman, Sonny Locsin, Pedro Maricato, Tomoaki Nakanome, Bruno Narnhammer, Chidozie Nzerem, Friedrich Pohl, Boris Randzio, Alexandre Simões, Arthur Stashak, Daniel Vizcayo y Eric White. La velada concluyó con estruendosos aplausos y ovaciones del público de pie durante más de 20 minutos.

Şucheană, quien bailó con el coreógrafo suizo Martin Schläpfer cuando éste dirigía el Ballet de la ciudad de Mainz, se encuentra en muy buen camino, explorando una renovación en las formas de su lenguaje dancístico, y nos entregará otras dos creaciones suyas en la próxima temporada 2018/2019: Fantaisies, con música de Bohuslav Martinů (Sinfonía número 6, Fantaisies symphoniques, H343) y Sinfonie, inspirada en la Sinfonía número 1 en re menor, opus 13, de Serguéi Rajmáninov, aguardadas con gran expectación.

Notas

1. DecaDance, de Ohad Naharin, con música tradicional israelí y de Antonio Vivaldi, entre otros. Vestuario Rakefet Levy. Iluminación Avi Yona Bueno (Bambi). Preparación Iyar Elezra. Environment, de Ben J.

2. Environement de Ben J. Riepe (coreografía, escenografía y vestuario), con composición y diseño sonoro de Roman Pfeifer y de Misagh Azimi. Iluminación Ben J. Riepe y Thomas Diek. Textos Joshua Gros, Milo Rau, Gernot Böhme, Louise Bourgeois, Philipp Preuß, Susan Sontag y Francis Bacon.

3. Abendlied, de Remus Şucheană, con música del Trío número 2 en mi bemol mayor (D 929) para piano, violín y violonchelo de Franz Schubert (1797 – 1828). Escenografía y vestuario Darko Petrovic. Iluminación Thomas Diek. Maestra de ballet Kerstin Feig. Solistas Alina Bercu (piano), Franziska Früh (violín) y Nikolaus Trieb (violonchelo).

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