España - Cataluña

La Isla de Ellis, páramo desolado

Jorge Binaghi
martes, 19 de junio de 2018
Livermore: Manon Lescaut © A. Bofill / Teatro del Liceu, 2018 Livermore: Manon Lescaut © A. Bofill / Teatro del Liceu, 2018
Barcelona, jueves, 7 de junio de 2018. Gran Teatre del Liceu. Manon Lescaut (Turín, Teatro Regio, 1 de febrero de 1893). Libreto de autores varios,  música de Giacomo Puccini. Dirección escénica: Davide Livermore. Escenografía: Davide Livermore y Giò Forma. Vestuario: Giusi Giustino. Luces: Nicolas Bovey. Videocreación: D-Wok. Intérpretes: Liudmyla Monastyrska/Maria Pia Piscitelli (Manon Lescaut), Gregory Kunde/Jorge de León (Renato Des Grieux), David Bizic/Jared Bybee (Lescaut), Carlos Chausson (Geronte di Ravoire), Mikeldi Atxalandabaso (Edmondo), Carol García (Un músico), José Manuel Zapata (Maestro de baile), Michael Borth (Un sargento), David Sánchez (Un comandante), Marc Pujol (dueño del albergue), Jordi Casanovas (el farolero) y Albert Muntanyola (Des Grieux anciano). Coro (maestra: Conxita García) y orquesta del Teatre. Director: Emmanuel Villaume.
0,0003661

En la última reposición de esta obra aquí mismo [léase la crítica], hace once años, se vio el espectáculo firmado por Liliana Cavani para la Scala, tradicional y bonito aunque tal vez poco más. No entiendo mucho por qué se tuvo ahora que recurrir a otro, en coproducción con Valencia y Nápoles, que es no tan tradicional y no demasiado bonito.

En la entrada a la platea encontramos bolsas y baúles de inmigrantes y carteles que nos señalan la dirección de la isla de Ellis. La acción ha cambiado de siglo y también de lugar. Es difícil concebir la dichosa isla como una ‘landa desolata’, y más aún comprender por qué no se encuentra agua para la protagonista. Tampoco se entiende que esté ‘sola, perduta, abbandonata’ cuando se encuentra recluida en lo que probablemente es el pabellón de inmigrantes enfermos, que en realidad se asemeja más a una cárcel (de paso, nos habríamos ahorrado unos cuantos figurantes y decorados, aunque entiendo que así se da trabajo a gente, pero habrá que aclararse esta cuestión porque se está volviendo insistente en muchas producciones ‘nuevas’). Por no entender, aunque lo entiendo, no me convence nada que asistamos, antes del comienzo de la música, al diálogo entre un gendarme que custodia el sitio ya cerrado y un anciano que quiere echarle un último vistazo. Es el viejo Des Grieux que rememora su historia. Y lo malo (no es culpa del actor Muntanyola) es que lo tenemos hasta en la sopa por el resto de la ópera, y en muchos momentos es su presencia la que pone distancia (pero no creo que haya sido en el sentido de la ‘Verfremdung’ brechtiana, o al menos no es el efecto conseguido).

El segundo acto es un burdel donde no sé qué pensar del rol exacto de Manon. Las pupilas están vestidas de otro modo y son claramente ‘inferiores’. Geronte, tesorero real, muestra ese espectáculo a señores elegantes que parecen que serán felices con sus compañeras ocasionales mientras algunas damas observan todo desde lo alto. En el primero, estamos en época del ferrocarril aunque se diga ‘cocchio’ y el impactante tren es el medio de huída de los amantes (algo más difícil de conseguir que una carroza) mientras el indignado viejo verde busca caballos para perseguirlos (por suerte no los había, ya que habría muerto en el intento). El tercero es el más razonable y causa buen efecto, aunque la nave de las detenidas se parezca más al transatlántico de Otto e mezzo o de E la nave va de Fellini. Y los ‘cuadros vivos’, con la acción congelándose en algunos momentos o inicios de acto son algo muy visto y de antigua tradición… 

Musicalmente las cosas anduvieron bastante bien, o sea que en este particular caso, donde se requiere la excelencia para conseguir el debido efecto, no muy bien.

Villaume debutaba. Impresionó correctamente, pero le faltó vuelo y pasión (a menos que uno entienda por tal ciertos momentos en fortissimo). La orquesta le respondió bien técnicamente aunque en pocos momentos en que se pide un sonido envolvente se lo consiguió. No entiendo por qué se traspuso el famoso ‘intermezzo’ al final del tercer acto antes que a su comienzo…

Muy bien el coro, y en general correctos los comprimarios para los que no hubo doble reparto. El mejor y más importante, nada comprimario por sus méritos aunque el papel sea breve, fue el mismo Geronte de la última vez, Chausson, y eso ya dice mucho sobre él. Bien García en el Músico y muy interesante Borth (el sargento del tercer acto que lee la lista de detenidas y cuya primera frase me hizo pensar en un futuro Rigoletto, no sólo por lo similar de texto y casi música). Zapata era el maestro de música, y respondió a la caracterización -muy desacertada desde mi punto de vista, como la de su colega peluquero- que se deseaba del maestro de música. Decorosos los demás, con una mención para el Edmondo de Atxlandabaso, bien actuado y cantado aunque la voz es cada vez más de tenor característico, que no es lo mejor para la parte.

Debutaba también Bizic en Lescaut, personaje que exige mucho y no da casi compensación. Fue correcto, pero sin ningún relieve y con una emisión engolada y una ‘r’ molestísima. Bybee debutaba también y resultó más interesante como personaje y como cantante: tiene una buena voz más bien oscura, cuya proyección debe perfeccionar porque fuerza y abre la boca sin necesidad alguna. Si se piensa que la última vez debutó en el mismo papel Tézier…. 

Monastyrska no repitió el gran éxito de su debut anterior en I due Foscari. Puccini no parece ser para su tipo de voz que es, sí, amplia, pero nada sensual, más bien opaca, y esta vez el agudo sonó más de una vez descontrolado y los piani muy metálicos y blanquecinos (en el final de la obra fueron fijos y poco se entendió del texto). A partir del tercero mejoró vocalmente, pero su última gran aria requiere un dominio del parlato y un centro que la soprano, capaz y estudiosa, no posee y esas son cosas que es difícil adquirir y para las que no es suficiente una voz de importancia. Dicho esto, y pensando que era la primera vez que cantaba la parte, incomparablemente mejor que alguna de las nuevas divas que han basado este personaje en sus piernas más que en su voz.

La labor de Piscitelli, en principio con un órgano vocal de menor importancia y calidad, fue muy buena. Muy idiomática, muy en carácter y estilo, y aunque las medias voces de ‘In quelle trine morbide’ no fueron impecables y en algún momento fue sólo la técnica la que le permitió resolver bien alguna situación comprometida, su labor cobró mayor brilló en los más intensos y dramáticos. 

Kunde, todos lo sabemos, es un gran cantante. Pero como todos tiene repertorios y personajes más afines. No creo que la ‘giovane scuola’ convenga a su color vocal, hoy además un tanto empañado por la edad, además de que nunca ha sido -y no importa, pero hay repertorios en que se nota más- una voz ‘bella’. El agudo sigue siendo insolente, pero en el resto se oye poco el centro y el grave por momentos está gastado. Obviamente lo que más le costó -y nos costó creerle- fue el primer acto, para el que tuvo que recurrir hasta el último recurso de su técnica. Puede hacer el segundo mejor que el que nos ofreció, pero también se recuperó a partir del tercero aunque a su apasionado ‘No, pazzo son, guardate’ le faltó brillo. Físicamente tampoco él es ideal para Des Grieux.

De León es un cantante todavía joven y de medios impresionantes, en particular su centro, de verdadero spinto. Como no hay dicha completa y aunque escénicamente, como Piscitelli, son más creíbles que sus otros colegas, su canto tiende a lo monótono pese a la valentía ya que muchas veces vocifera sin necesidad, el sonido se nasaliza o se achica, es menos bonito y en algún momento pierde firmeza; en cuanto a su actuación, es sincera aunque elemental. 

A la salida del jueves hubo chocolates y vino para quien lo quisiera. No sé por qué, pero bienvenido sea si es un aporte de los mecenas como todo parecía indicar. Yo preferiría, personalmente, que no me dieran nada y dedicaran ese dinero -que será para ellos una suma modesta- al Teatro o, mejor, al conservatorio del Liceo: todo cuenta. Pero como era primera función y asistían varias de las autoridades del nuevo Govern (al parecer el ‘president’ es abonado del cuarto piso) y algunas del pasado, vaya uno a saber….

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.