Ópera y Teatro musical

Addendum a Vivaldi sconosciuto: 'La Senna festeggiante'

Willem de Waal

miércoles, 24 de abril de 2002
Después de terminar la redacción de mi artículo sobre La Senna Festegiante, he tenido acceso al CD del sello Opus 111 con la interpretación de La Senna festeggiante que dirige Rinaldo Alessandrini. En sus comentarios a la obra, Frédéric Delaméa propone datar la composición y estreno de esta obra entre 1722 y 1725, o, con argumentos más detallados, entre la muerte del ex-regente de Francia (1723) y la boda de Luis XV (1725). La fecha de 1729 —la que se proponía más arriba y que se argumentaba sobre la base del libreto— es demasiado tardía, si la fuente musical de la obra -que puede ser calificada como "simple copie avec inscriptions autographes"- data ya de 1725-26, como sostiene Delaméa. Las características materiales de ese documento, investigadas por Michael Talbot y Paul Everett, apuntan todas hacia esta cronología. Según Delaméa, el problema de la datación no se puede resolver tampoco mediante un análisis estilístico, así que, en la situación actual, no queda más remedio que descubrir una ocasión adecuada para el estreno de la obra antes de 1725 o 1726. Veamos con qué razonamientos llega el comentarista a su datación.La vuelta de La Virtù y de L'Età dell'Oro a las riberas de La Senna (y a Versalles) se referiría a la llegada de Luis XV al poder. Este biznieto de Luis XIV, le Roi Soleil, tenía sólo cinco años cuando éste murió en 1715, por lo que fue sucedido por un regente, Philippe d'Orléans, hasta la mayoría de edad del heredero. Muchos franceses vivieron esta regencia como una temible Edad de Hierro, y deseaban acortar este periodo al máximo, esperando fervientemente la llegada de una nueva Edad de Oro.Todavía sin acceder al trono, Luis XV se instaló con su corte en Versalles el 14 de junio de 1722, lo que nos daría la fecha post quem más temprana posible para el estreno de la serenata. Por otra parte, la mención a la frente sagrada del monarca que aparece en el libreto nos refiere necesariamente a una fecha posterior a su unción y coronación en la catedral de Reims, que tuvo lugar el 25 de octubre de 1722.La procesión de los seres mitológicos a la morada del rey, y su presentación allí reflejarían, bajo una forma alegórica, una ceremonia de homenaje y juramento de fidelidad con ocasión de su toma de poder. Se mencionan además las maravillas que se esperaban de él en el futuro. Estas alusiones al ejercicio efectivo del poder hacen pensar que la ocasión que originó la obra debió darse después del 22 de febrero de 1723, fecha en que Luis XV fue declarado, a sus doce o trece años, mayor de edad (lo que era una condición necesaria para poder reinar). Por otra parte, la crítica que la obra realiza abiertamente al ex-regente apuntaría hacia una fecha después de la muerte de éste, el 2 de diciembre de 1723.Además, en el texto no se menciona ninguna cónyuge del rey, y esto constituiría una omisión inexcusable si Luis XV estuviera casado ya. Esto orienta la datación hacia una fecha anterior a su boda en 1725. Con todo, la ocasión concreta debería encontrarse entre finales de 1723 y 1725, pero Delaméa no logra concretarla más tampoco.No deja de ser interesante que la serenata se representara (y esto sí es seguro) en Venecia el 25 de agosto de 1726, en presencia del cardenal Ottoboni. Este defensor de los intereses de Francia en Italia podría haberse interesado por una reposición de la serenata; desde luego, es más improbable que fuera un estreno. Delaméa argumenta que la disposición formal de La Senna festeggiante no se asemejó a las dos serenatas estrenadas en Venecia, encargadas por el conde de Gergy.La relación con Ottoboni podría ser una pista interesante a seguir. Vivaldi tuvo diversos contactos con él durante sus estancias en Roma en 1724. Por otra parte, este año es considerado por Delaméa como fecha probable para la creación de la obra, y otras serenatas encargadas por Ottoboni son conocidas por ser también extensas y grandiosas.Con todo, la cuestión no está resuelta, y por el momento no queda más remedio que concordar con Delaméa y repetir sus últimas palabras: "Dans l'attente de futures recherches venant confirmer ou infirmer ces différentes hypothèses, La Senna festeggiante, page atypique de la musique vocale profane vivaldienne, demeure donc un hommage mystérieux du Prêtre Roux de Venise au nouveau Roi de France".

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