Alemania

The Times They Are A-Changin'

Juan Carlos Tellechea
viernes, 29 de junio de 2018
Jakub Hrůša y Yuja Wang © 2018 by Mark Wohlrab Jakub Hrůša y Yuja Wang © 2018 by Mark Wohlrab
Essen, sábado, 16 de junio de 2018. Gran sala Alfried Krupp de la Filarmonía de Essen. Serguéi Prokófiev (1891 – 1953), Concierto para piano y orquesta número 5 en sol mayor, opus 55. Richard Strauss (1864 – 1949), poema sinfónico Una vida de héroe, opus 40. Solista Yuja Wang (piano). WDR Sinfonieorchester Köln (Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia, Westdeutsche Rundfunk). Director invitado Jakub Hrůša. Concierto en el marco del Klavier-Festival Ruhr (Festival de piano de la cuenca del Ruhr). 100% del aforo.
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En chino mandarín, su nombre de pila significa algo así como Hermosa Pluma, y su apellido, muy común en China, Rey: Yuja Wang, la virtuosa pianista nacida en Pequín, en 1987, y consagrada internacionalmente desde hace poco más de una década como la mejor de su generación, fue ovacionada este sábado 16 de junio al término de un concierto con la WDR Sinfonieorchester Köln (Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia, Westdeutsche Rundfunk), dirigida por el checo Jakub Hrůša, en la sala Alfried Krupp de la Filarmonía, de Essen, repleta hasta el techo de público.

Creo que le hace honor a su nombre. Tan ligera como una pluma nos parece su figura menudita cuando entra en la sala y se sienta ante el inmenso piano (con la partitura en tableta ante sí) y al salir del escenario y agradecer tímidamente con una inclinación reverente los efusivos elogios que merece.

Su vestido y sus zapatos de tacones muy altos fueron los mismos que luciera durante la ejecución del Concierto para piano número 1, de Piotr Chaikóvski, el 23 de julio de 2017 en el Carnegie Hall, de Nueva York. Creo que resultan obvias mayores descripciones. A ella, por otra parte, le tienen sin cuidado los comentarios de las tías Marías del barrio al respecto; cree que tal como viste es lo más adecuado para una mujer moderna de su edad, que además está en condiciones físicas y estéticas de lucir despreocupadamente modelitos tan breves y ajustados (no todas las chicas de hoy lo están) como este.  Ya lo predecía en 1964 el hoy Premio Nobel de Literatura Bob Dylan: The Times They Are A-Changin'.

El recital, con obras de Seguéi Prokófiev (Concierto para piano y orquesta número 5 en sol mayor, opus 55, compuesto en 1931), y Richard Strauss (poema sinfónico Una vida de héroe, opus 40, terminado en 1898), tuvo lugar en el marco del Klavier-Festival Ruhr 2018.

No es, por lo tanto, que Yuja Wang haya querido hacer alguna alusión con su indumentaria al ocaso de los años locos de la década de 1920 en Berlín, cuando fue estrenado (1932) este Concierto de Prokófiev (compuesto en 1931) por la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la legendaria conducción de Wilhelm Furtwängler. No. La pianista china es como una mítica guerrera, puro músculo y adrenalina al por mayor, que asume cualquier desafío y sortea todo obstáculo con brillantez, fuerza, soltura (sobre todo en el repertorio ruso) y genialidad; increíblemente pefecta, exacta en la ejecución y en el ritmo.

Ella se propone no solo destacar por su virtuosismo, sino también por su musicalidad y por transmitir las emociones que siente (en el fondo es muy romántica, adora los amaneceres en las ciudades pequeñas y en los parajes bucólicos, escuchar el trinar de los pájaros y el rumor de los arroyuelos, según confiesa). Pero le falta todavía un trecho, no ha alcanzado la madurez necesaria para ello, no llega aún hondamente al espíritu de sus oyentes hasta conmoverlos al extremo.

De todas formas, Wang fue tan aplaudida y vitoreada por los millares de espectadores presentes que ofreció como primer bis la Toccata opus 11, de Prokófiev, para continuar mostrando esa colosal habilidad que posee. Pero, como el clamor en la sala no se aplacaba, se despachó con una segunda propina, el Allegro leggiero en fa sostenido menor, opus 67 número 2, de Lieder ohne Worte (Romanzas sin palabras), de Felix Mendelssohn Bartholdy. Por último, como no hay dos sin tres, ante tanta insistencia del delirante público y la mirada de admiración de los músicos de la orquesta, nos dejó Gretchen am Spinnrade (Margarita en la rueca), de Franz Schubert, en un arreglo para piano de Franz Liszt, esta vez sí con más sentimiento y sensibilidad.

Si hubiera sido por ella misma, la pianista podía haber seguido tocando durante toda la tarde, porque no le faltaban energías para ello, y además sabe cómo armar un programa que resulte placentero, enriquecedor y entretenido para todo el mundo. Sin embargo, ya estábamos en el intervalo y ello, al igual que el número tres, es también sagrado aquí.

Wang debe su meteórica carrera internacional a la sustitución que hiciera a último minuto en 2007 de Martha Argerich como solista en el Concierto para piano número uno, de Chaikóvski, con la Boston Symphony Orchestra. Su estrellato había nacido en 2005, tras un sensacional debut con la National Arts Centre Orchestra. Se consolidaría al rendir un brillante examen en el Curtis Institute of Music, de Filadelfia, en 2008, con el concertista y pedagogo Gary Graffman, quien había quedado pasmado por la inteligencia y atinado buen gusto de aquella joven de 15 años cuando la conoció seis años antes al ganar el concurso del Aspen Music Festival.

Desde entonces no ha parado de cosechar éxitos, de tocar con las más afamadas orquestas y con los más renombrados directores en las más célebres salas de concierto. Como músico de cámara se presenta habitualmente con el violinista griego Leonidas Kavakos, con quien realizó una gira para entregar todas las sonatas para violín de Johannes Brahms y grabarlas en discos. En el Festival de piano de la Cuenca del Ruhr debutó en 2008 y esta fue la quinta vez en que se presentó aquí. La Casa de conciertos de Dortmund le abrirá sus puertas en la próxima temporada (2018/2019) para que toque allí (en una serie dedicada a ella) cuatro conciertos los días 5 de noviembre (con el percusionista Martin Grubinger), 19 de enero (con Kavakos), 15 de mayo (con la City of Birmingham Symphony Orchestra) y 11 de junio (con la Orchestre Philharmonique du Luxembourg).

Suma precisión exhibió asimismo Jakub Hrůša, director invitado de la WDR Sinfonieorchester Köln (es jefe de la orquesta Bamberger Symphoniker y acaba de prolongar su contrato por otros cinco años, desde 2021 a 2026). La formación de la Radio de Colonia sonó también excelsa en Una vida de héroe. La batuta de Hrůša velaba celosamente por el nervio y el brío del poema sinfónico de Strauss (reflejo de su vida personal), tratando de evitar en todo momento que el colectivo se desbocara irrefrenadamente. Excelentes fueron las intervenciones solísticas del primer violinista (Tobias Steymans) en la insinuante parte dedicada a Pauline, la mujer del compositor (Des Helden Gefährtin), interpretada con mucha dulzura y sensibilidad, no solo virtuosismo.

En definitiva, fue este un concierto lleno de emociones que puede escucharse entero el 18 de julio de 2018 a las 20:04 horas (del centro de Europa) en WDR 3.

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