Argentina

Entre Scarlatti y Gershwin, Schubert

José Mario Carrer

lunes, 9 de julio de 2018
Salta, miércoles, 9 de mayo de 2018. Sala de la Fundación Salta. Ralph Votapek (piano). Obras de Doménico Scarlatti, Franz Schubert, Claude Debussy y George Gershwin. Segundo concierto del ciclo anual del Mozarteum Argentino Filial Salta.
Ralph Votapek © Christian Steiner

En esta nueva visita del legendario pianista norteamericano -viene cada tanto a Salta desde la década del ochenta- tuvo buen público, algunos con la idea del reencuentro y otros, los de menor edad, a descubrir la fama de este artista. Todo comenzó con dos breves sonatas de Domenico Scarlatti que comenzó sus pasos de compositor con la ópera siguiendo el camino de su padre Alessandro, pero luego se dedicó a la música pura como son sus sonatas de las que escribió más de quinientas para clavicémbalo interpretadas por el pianista visitante teniendo en cuenta este detalle.

Luego la Sonata para piano n.º 21 en si bemol mayor, D 960 de Schubert compuesta alrededor de dos meses antes de morir por su enfermedad infecciosa, que en la época era incurable. Destinada a ser interpretada por el propio Schubert en una gira cancelada por su enfermedad terminal, esta sonata tiene una estructura en cuatro movimientos y durante el siglo XIX no fue muy interpretada pero luego de convirtió en un icono de los pianistas de la posguerra. Obra grande, espaciosa, extensa, me parece que sin proponérselo intenta expresar su resignación en los dos primeros movimientos para, de pronto, convertirse en un mensaje optimista en el “scherzo” y en el “allegro” final.

La segunda parte abrió con la delicadeza de la música del francés Debussy. Aunque le llevó tiempo consolidar y asimilar sus propias ideas, no cabe duda que su música es novedosa en tanto es la búsqueda de nuevos horizontes. Fue casi un autodidacta, además curioso incorregible que no solo aborrecía la repetición sino que tuvo una búsqueda insaciable de lo nuevo cuya categorización no es sencilla pero terminó con el concepto de “impresionista” que tal vez haya sido lo mas adecuado a su estilo evanescente, tremendamente imaginativo como fueron las tres páginas ofrecidas por el pianista “Danse”, “Nocturno” y “La isla Alegre”.

Siguió el irrepetible George Gershwin del que Leonard Bernstein dijo “no creo que haya habido en este mundo un melodista tan inspirado desde Chaicovski”. En la obra de Gershwin hay varios estilos de canción: la marcha vigorosa como Swanee ó trike up the band; sincopadas como Fascinating Rythm o I got Rythm; baladas románticas, canciones con un fantástico swing, rítmicas, etc. Todas están en sus Cuadernos de Canciones del cual Votapek eligió diecisiete trozos, breves pero ejemplificadores de la producción de este genial compositor que a partir de formatos simples encontró la manera de llegar a la profundidad del estilo norteamericano, incluyendo sus “Tres preludios” que tocó antes de esta colección. Fueron poco mas de veinte minutos de una música de la que el pianista visitante es un especialista.

Cumplida esta odisea programada, con esa aparente facilidad que demuestra dominio absoluto del teclado y una profunda musicalidad, destaco además su gran entrenamiento para mostrar que a despecho de su dilatada carrera, parece de esos jóvenes intérpretes que derrochan vitalidad generando momentos de éxtasis. Ralph Votapek vino cinco veces a Salta desde 1984. Siempre cautivó al público y en esta oportunidad lo aplaudieron largamente de pié.

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