Argentina

La concentrada belleza de la música de Webern

José Mario Carrer

martes, 10 de julio de 2018
Salta, jueves, 7 de junio de 2018. Teatro Provincial. Solista: Shai Rosenboim (piano). Orquesta Sinfónica de Salta. Director Titular maestro Noam Zur. Fuga Ricercata a 6 voces nº 2 (Ofrenda Musical BWV 1079) de Johann Sebastian Bach (1685-1750) orquestación de Anton Webern (1883-1945). Concierto para piano y orquesta nº 18 en mi bemol mayor K. 456 de Wolfgang Amadè Mozart (1756-1791). Sinfonía nº 100 en sol mayor Hob. 1:100 “Militar” de Franz Joseph Haydn (1732-1809). Presentación del Mozarteum Argentino Filial Salta y Cuarto concierto del ciclo Haydn. Estrenos para Salta. Soporte económico de la Embajada de Israel en Argentina, Mozarteum Filial Salta y Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte de Salta.
Noam Zur © Constanze Kohls

El “ricercare” es un tipo de composición de dos características: tipo rapsódico o tipo polifónico, este último la base de la primera de las obras escuchadas, escrita originalmente por el enorme Juan Sebastian Bach quien explota las complejidades del contrapunto como precursor de la fuga. Este notable alemán compuso varios y uno de ellos fue tomado por Webern, cuando aún no había incursionado en el dodecafonismo de su maestro Schöenberg. Webern tenía gustos personales pues prefería el mensaje breve –éste dura apenas ocho minutos- lo cual no es obstáculo para exhibir la innata belleza desde el conocido sujeto de la mencionada fuga a seis voces que aprovecha en su magnífica orquestación dando mas importancia a la textura que a la estructura lo que nos lleva a un idioma acorde con la época de Webern. Por supuesto es oportuno agradecer al maestro Zur traer esta información. Buen inicio.

De pronto aparece la figura ascética del pianista invitado que curiosamente elige el poco transitado Concierto de piano nº 18 del genial Mozart. Me trajo el recuerdo de otro gigante del teclado como Alfred Brendel, al que escuché en vivo, tocando Mozart en el Lincoln Center de Nueva York. Rosenboim se mostró limpio, preciso, con escalas, intensidades, acordes, que rozan la perfección. Son tres movimientos de los cuales si tuviera que elegir uno, me quedo sin dudas, con el “andante” por su modo de cantar sus pentagramas. Es más, no le tuvo temor a un piano que supo ser espléndido pero su noble sonido le permite seguir usándolo a pesar de sus reparaciones que incluyen su sólidas piernas. El sostenido aplauso generó una bella página de bis.

Cuando visité el castillo de la familia Esterhazy en Viena, conocí las habitaciones que ocupó Haydn durante cincuenta y ocho años de su vida, en su carácter de compositor de la noble familia. Comía con la servidumbre y vestía librea no obstante lo cual debe haber tenido una vida aceptable mientras su empleador Nicolas Esterhazy vivió. A su sucesor, Antón Esterhazy, no le interesaba la música pero siguió manteniendo al músico a cambio de que éste se diera a conocer siempre como el kapellmeister de los Esterhazy. Fue en ese carácter y muerto su protector Nicolás, es que aceptó la propuesta de Salomon, empresario inglés, para vivir un largo tiempo en Londres donde compuso sus últimas doce sinfonías una de las cuales fue la escuchada esta noche. La nº 100 llamada “militar” por la estructura de su segundo movimiento muy parecido a una fanfarria de las usadas por los ejércitos de esa época. Haydn aportó a la música dos cosas: la forma sonata en sus sinfonías y el desarrollo del cuarteto de cuerdas con lo cual exhibía su enorme habilidad para combinar diferentes materiales temáticos.

Finalmente estoy convencido que el maestro Zur obtuvo de un repertorio tal vez remanido en el sentido de muy trillado, los elementos necesarios para que el público no solo reconozca su indiscutible arte, sino que vaya abriendo su mente ante la expectativa de un venturoso futuro para la orquesta local. Tiene tres años para demostrarlo.

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