Alemania

Il trionfo di Papageno ossia Rolando Schickaneder vs Emanuel Villazón

Juan Carlos Tellechea

viernes, 13 de julio de 2018
Baden-Baden, domingo, 8 de julio de 2018. Festspielhaus Baden-Baden (Casa del festival de Baden-Baden). La flauta mágica, ópera en dos actos de Wolfgang Amadé Mozart (1756–1791), con libreto de Emanuel Schikaneder (1751–1812), estrenada el 30 de septiembre de 1791 en el Freihaustheater auf der Wieden, de Viena, Versión concertante, con un texto narrativo de la Festspielhaus de Baden-Baden. Texto original de la Neue-Mozart-Ausgabe, editada por Gernot Gruber y Alfred Orel. Dibujos de escenografía de Rolando Villazón. Intérpretes: Christiane Karg (Pamina, hija de la Reina de la Noche), Klaus Florian Vogt (Tamino, príncipe egipcio), Rolando Villazón (Papageno, cazador de pájaros), Franz-Josef Selig (Sarastro, sumo sacerdote de Isis y Osiris), Albina Shagimuratova (Reina de la Noche), Johanni van Oostrum (dama primera, al servicio de la Reina), Corinna Scheurle (dama segunda, al serivicio de la Reina), Claudia Huckle (dama tercera, al servicio de la Reina), Paul Schweinester (Monostatos, moro al servicio de Sarastro), Tareq Nazmi (la voz de algún lugar), Regula Mühlemann (Papagena), Levy Sekgapane (primer sacerdote, primer escudero), Douglas Williams (segundo sacerdote, segundo escudero), Luca Kuhn (primer muchacho), Giuseppe Mantello (segundo muchacho), Lukas Finkbeiner (tercer muchacho), André Eisermann (narrador). RIAS Kammerchor (preparado por Justin Doyle). Chamber Orchestra of Europe. Director Yannick Nézet-Séguin. 100% del aforo.
Rolando Villazón y Regula Mühlemann © 2018 by Andrea Kremper

Ni que Wolfgang Amadé Mozart y el libretista Emanuel Schickaneder hubieran elegido y escrito el papel a la medida de Rolando Villazón para que lo interpretara de la forma tan reidera como lo hizo. Engalanado con algunas plumas verdes, una pajarita a tono y una flauta de pan colgada del cuello, el mexicano fue aclamado merecidamente en su debut como barítono encarnando a un divertidísimo Papageno, en una excelente versión concertante de La flauta mágica estrenada este domingo 8 de julio de 2018 en la Festspielhaus de Baden-Baden (Casa del festival de Baden-Baden).

Las dotes vocales e histriónicas de Villazón (¡qué buen comediante!) se prestan excelentemente para el personaje cómico del Vogelfänger (cazador de pájaros) de esta ópera estrenada en el Freihaustheater auf der Wieden, de Viena, el 30 de septiembre de 1791 (dos meses antes de la muerte del compositor). Si bien su voz salió desde un comienzo algo forzada hasta que alcanzó el volumen adecuado, a todas luces se siente más cómodo en esta tesitura; sin grandes fórceps, con mayor fluidez y diáfana naturalidad en los agudos, propios de su timbre de tenor, más que en los graves, que en definitiva, contribuyen también a la solidez del carácter de Papageno. Es tal vez un homenaje a sus antepasados austríacos.

El propio Schikaneder, actor, cantante, regisseur, director de teatro y hermano masón, encarnó en aquel entonces la popular figura tradicional del Alt-Wiener Volkstheater (o Alt-Wiener Volkskomödie) en la extraordinaria y taquillera pieza, con cuyos ingresos y la ayuda del comerciante Bartholomäus Zitterbarth pudo construir el Theater an der Wien (en pie hasta nuestros días) que desde 2006 lleva por sobrenombre Das neue Opernhaus, de Viena.

Villazón, radicado en Francia desde 2007, hizo además los dibujos de la escenografía, proyectados sobre una gran pantalla detrás de la orquesta (instalada sobre el escenario), y me animaría a vaticinar que si todo cuadrara bien, como sería de esperar, pronto podríamos deleitarnos tal vez con una nueva puesta de La flauta mágica salida de sus manos; buen material tiene de sobra.

Por lo pronto, este proyecto con el Festival de Baden-Baden, iniciado por Villazón en 2011, con la dirección del canadiense Yannick Nézet-Séguin, ha sido grabado íntegramente por el sello Deutsche Gramophon. Éste produce ahora el sexto volumen del ciclo con obras de Mozart que será llevado al disco compacto, tras Las bodas de Fígaro, El rapto del Serallo, Cosi fan tutte, Don Giovanni y La clemenza di Tito. Solo la parte del narrador, el actor alemán André Eisermann, concebida exclusivamente para este concierto y que contempla asimismo diálogos, serios y jocosos, con Papageno y los demás personajes, no será tomada en el CD.

Esta vez la impronta de Nézet-Séguin quedó acuñada por la Chamber Orchestra of Europe y el excelso coro RIAS (la antigua Radio in American Sector, de Berlín oeste) Kammerchor (sobresalientemente bien preparado por Justin Doyle). Como es habitual, el director nacido en Montreal en 1975, quien a partir de la temporada 2020/2021 será jefe de la Metropolitan Opera, de Nueva York, dirigió a conjuntos y solistas con esa estrictez, musicalidad, fuerza expresiva y energía que lo caracterizan.

Basta con verlo (prescinde de la batuta) sobre el podio y seguir sus gestos, movimientos de torso, brazos, manos y piernas para saber cuándo, cómo, por qué, dónde y por cuánto tiempo deben sonar las diversas secciones de la orquesta al ejecutar la obra en cuestión. Cada intervención solística fue seguida por el director (otrora tenor y miembro del Coro polifónico de su ciudad), poniendo gran ojo, amor y entrega sobre los matices y los más mínimos, pero ricos detalles que embellecieron la presentación.

El tenor Klaus Florian Vogt hizo un Tamino excelente, con un patente dominio de los tonos más altos, secundado por la soprano lírica Christiane Karg, emocionalmente muy profunda en su papel de Pamina, con estupendas coloraturas y exquisitos, dulces contrastes en la voz.

La Reina de la noche, la taskentesa Albina Shagimuratova, dejó una gran exuberancia en su célebre aria Der Hölle Rache, con un estilo muy particular en la respiración y al encajar las notas, décimas de segundo más pausada que las versiones más conocidas, con la consecuente espera de la orquesta. Por su parte, el Sarastro del bajo Franz-Josef Selig, estuvo plenamente mayestático sobre el podio; y así llegó también, impresionante y directamente al público.

Los chicos (Luca Kuhn, Giuseppe Mantello y Lukas Finkbeiner) subyugaron en sus maravillosas intervenciones, subidos sobre sendos practicables (en este caso cajones, como los de cerveza) para ganar en altura visual, espiritual y sonora sobre las tablas.

Aunque su intervención no es muy extensa, la suiza lucernense Regula Mühlemann (Papagena) fue asimismo todo un acierto, vocal e interpretativamente hablando, en su brillante dúo con su amado Vogelfänger. Mühlemann y Villazón llevan algún tiempo trabajando juntos. La soprano ligera debutó en 2012 en la Festspielhaus de Baden-Baden, encarnando a Gianetta en L'elisir d'amore, de Gaetano Donizetti, bajo la régie del mexicano, quien además cantó entonces el papel del Nemorino.

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