Rusia

Un pianista con muchas posibilidades abiertas

Maruxa Baliñas

viernes, 3 de agosto de 2018
San Petersburgo, sábado, 14 de julio de 2018. Mariinski 3. Sala de conciertos. Dimitri Masleev, piano. Franz Schubert, Impromptu en do menor op. 90 nº 1. Franz Liszt, Rapsodia española y Totentanz. Piotr I. Chaicovsqui, Passé lointain op. 72 nº 17. Sergei Rachmaninov, Elegia op. 3 nº 1; Preludio en do sostenido menor op. 3 nº 2. Étude-tableaux op. 39 nº 4 y 9. Sergei Prokofiev, Sonata para piano nº 2 en re menor op. 14. XXVI Festival Estrellas de las Noches Blancas.
Dimitri Masleev © Teatro Mariinski, 2018

El Festival Estrellas de las Noches Blancas también está abierto a jóvenes artistas como el pianista Dimitri Masleev (Ulan-Ude, Siberia, 1988), quien en 2015 -la última edición- ganó el primer premio y medalla de oro en el Concurso Internacional Chaicovski de Moscú, el cual dirige Valeri Gergiev desde 2011. Se trata de un pianista formado en el Conservatorio de Moscú (clase de  Mikhail Petukhov) y posteriormente en la Academia de Piano del Lago de Como. Entre 2010 y 2015 ganó diversos premios en concursos internacionales de piano, pero fue tras obtener el Premio Chaicovski cuando su carrera despegó definitivamente. En España está previsto que actúe el 20 de marzo en Madrid, en la temporada de Ibermúsica, y en Barcelona en la próxima temporada de BCN Clàssics (21 de marzo) pero no me consta que haya tocado ya anteriormente. 

Masleev no es un pianista brillante al estilo de un Lang Lang, sino un continuador de la tradición rusa, si es que sigue existiendo algo así. Por momentos me recordó a Grigori Sokolov, otro ilustre ganador y medalla de oro del Premio Chaicovski (1966), pero todavía sin el peso que Sokolov tiene. Por eso el Impromptu en do menor op. 90 nº 1 de Franz Schubert no me pareció una buena opción para comenzar el recital. Ciertamente Sokolov es capaz de empezar un concierto con una obra aparentemente sencilla y ligera como Mozart o esta pequeña pieza de Schubert y embaucar al público, pero Masleev no tiene todavía la presencia de un gran pianista y en esta primera pieza del programa dió la impresión de ser un intérprete discreto y sin grandes cosas que decir. 

Esta impresión cambió rápidamente con la Rapsodia española de Liszt, una obra virtuosística pero a la que Masleev le dió una gran vivacidad y sobre todo coherencia, un concepto unitario de la pieza, algo no tan sencillo en una obra que como esta se compone principalmente de una sucesión de temas brillantes que se van enlazando unos con otros. El público, que ya le había 'braveado' tras el Impromptu de Schubert, aplaudió aún más tras este alarde de virtuosismo, pero a mí me pareció un poco agresivo en la pulsación.

La tercera pieza, una miniatura pianística de Chaicovsqui que no conocía y me pareció preciosa, fue una nueva visión de Masleev, ahora sí dejando asomar su dulzura y romanticismo, aunque me siguió pareciendo que sobraban fortes y fortísimos. Eso sí, el fraseo impecable y por momentos asomaba un maestro del piano.

Para terminar la primera parte, presentó la Totentanz de Liszt, y ya me convenció. El tema del Dies Irae sonó tan potente como terrorífico, las variaciones a cual mejor y -como ya antes comenté- construye muy bien la pieza, lo cual se agradece mucho. O sea, todo está controlado, graduado, en relación con el conjunto total, y eso facilita mucho al oyente seguir la obra y entender su estructura.

La segunda parte comenzó con cinco piezas breves de Rachmaninov. Es curioso observar las diferencias en la construcción de los programas de concierto: hace no tantos años hubiera sido chocante hacer una parte del recital con dos compositores aparentemente tan distintos como Prokofiev y Rachmaninov, el primero etiquetado de vanguardista, antirromántico y difícil, el segundo de nostálgico, romántico, y facilón, casi bordeando la música ligera. Pero cuando se presentan el uno al lado del otro se ven cuántas cosas tienen en común y cómo ambos, a su manera, reaccionan contra los mismos compositores, contra el mismo ambiente musical (las tres últimas piezas que tocó de Rachmaninov son de 1917, mientras la Sonata de Prokofiev es de 1912)

Rachmaninov es un compositor que se adapta bien a Masleev, por lo menos en este momento de su carrera, porque le permite mostrar virtuosismo, fuerza y al mismo tiempo dramatismo y cierto romanticismo. Los dos Étude-tableaux fueron especialmente satisfactorios, precisamente porque no es habitual encontrar pianistas que los toquen con mimo, que profundicen más allá de lo evidente.

Prokofiev es un compositor que en los últimos años se está interpretando mucho en el Mariinski, supongo que porque se adapta muy bien a Gergiev y para un pianista ruso es prácticamente un 'must'. Masleev tocó la Sonata nº 2 francamente bien, y sin embargo no estoy segura de que Masleev vaya a ser un compositor básico en Masleev cuando pasen unos años. O sea, interpretó con un gran virtuosismo y dominio técnico toda la obra, el Vivace final fue impecable, pero donde pareció estar más a gusto fue en el Andante, al que dotó de un carácter meditativo y profundo poco habitual en Prokofiev, lo que me hizo plantearme hasta qué punto era una aportación de Masleev.

Como propinas ofreció primero una Sonata de Scarlatti, un compositor que en Rusia es bastante habitual, y luego una pequeña pieza de Shostakovich que nos hizo mucha gracia, dada la coincidencia con las fechas del Mundial de Fútbol de Rusia: el arreglo para piano solo de Fútbol, una pieza tomada de la música incidental Russkaya reka (Río ruso) op. 66, compuesta en 1944. 

En general Masleev me pareció un pianista muy interesante, joven todavía y por lo tanto probando muchas cosas distintas, con muchos frentes abiertos, porque todavía está definiendo su carrera y aún no se ha librado del todo del 'síndrome pianista de concurso', donde tienes que demostrar que dominas todos los estilos y géneros (eres virtuoso y delicado, haces música de cámara y sinfónica, Beethoven, Chopin y música actual, etc.). Aunque Masleev tiene una gran técnica y tradición, y puede hacer virtuosismo tan bien como cualquier pianista chino, creo que lo más interesante puede estar en su vertiente 'seria', en esa capacidad para exponer las obras coherentemente -no como mera sucesión de bellos sonidos-, consciente de su narratividad y estructura formal. Muchos aficionados al piano llevamos años esperando que aparezcan pianistas jóvenes que se centren en este aspecto. A lo mejor Masleev, cuando madure algo más, nos da muchas satisfacciones.

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