España - Andalucía

Veni, vidi, vici

José Amador Morales
miércoles, 1 de agosto de 2018
Córdoba, lunes, 9 de julio de 2018. Teatro Góngora. David Russell, guitarra. John Dowland: She can excuse, Fancy I, Fancy II, Queen Elizabeth’s galliard. Silvius Leopold Weiss: Suite. Edward Grieg: Siete piezas líricas. Johann Sebastian Bach: Sinfonías BWV 791, 792 y 797. Sergio Assad: David’s portrait. Selección de música celta. 38 Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba.
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No ha faltado David Russell a su cita cordobesa con el Festival Internacional de la Guitarra en su doble faceta como concertista y docente. Desde luego la noticia sería si lo hiciera habida cuenta de su fidelidad a este gran evento guitarrístico. El músico de Glasgow ha afirmado numerosas veces que se siente muy cómodo aquí rodeado de alumnos, melómanos y compañeros no sólo del género clásico sino también del rock, jazz o flamenco; cuestión esta última que representa para él uno de los indudables atractivos del prestigioso festival cordobés. Quien esto suscribe lo vio por primera vez en la humilde pero muy cálida Sala de Telares del Gran Teatro de Córdoba en 1997 y desde entonces David Russell ha ofrecido conciertos todos los años prácticamente de manera consecutiva; pero para rastrear su primera participación en el festival hay que remontarse a los años ochenta, cuando Paco Peña dirigía su organización en el entorno de la célebre Posada del Potro de la ciudad.

A pesar de haber afirmado en alguna ocasión que le supone un gran esfuerzo encontrar ya un programa medianamente novedoso para ofrecer al público cordobés cada año, su versatilidad estilística y su inquietud artística parecen inagotables y una vez más acertó con el interés y el atractivo de las piezas seleccionadas. Las primeras de ellas fueron cuatro transcripciones de canciones de John Dowland a las que David Russell dotó de su habitual musicalidad aunque algún tropiezo que otro impidió la limpieza que es característica de sus lecturas. Tal vez insatisfecho por ello (o por un resfriado cuya tos que le sobrevino posteriormente en uno de los fragmentos de Grieg y que le obligó a reiniciarlo no sin bromear y distender la situación con su habitual bonhomía), incluyó a continuación una hermosísima Suite de Weiss no prevista en el programa -a pesar de la consistencia de su duración- y que levantó merecidas aclamaciones de los asistentes. Las Siete piezas líricas de Edward Grieg fueron desgranadas como lírico y evocador intervalo romántico tras el inicio de corte renacentista y barroco, destacando aquí la importante capacidad expresiva de Russell así como su poniendo de manifiesto su ya apuntada inquietud por ampliar repertorio para su instrumento (preciosas las transcripciones de Arne Brattland).

A la vuelta del descanso, y al igual que sucediera en la primera parte con la sobrevenida obra de Weiss, con las Invenciones o Sinfonías BWV 791, 792 y 797 de Bach se erigió Russell como dominador absoluto de una música con un sublime equilibrio entre técnica y talento artístico. Obras que dieron paso al estreno español de David’s portrait, compuesta por su amigo y excelente guitarrista Sergio Assad de la que es su evidente dedicatario; una partitura cuyo juego musical con las iniciales de su nombre es sólo una excusa para mostrar diversos e interesantes registros guitarrísticos. Finalizó el programa oficial con una abundante selección de música celta, en este caso tres combinaciones de gigas y reels irlandesas, con la que David Russell disfruta y hace disfrutar a los asistentes.

Ante el éxito descomunal, el guitarrista de origen escocés ofreció una versión tan libre como hermosa de la cantiga de amigo de Martín Códax Ai ondas que eu vin ver y de una impresionante Gran Jota de Tárrega, en cuyas manos recupera su esencial belleza musical, sonora y expresiva, después de tanto maltrato exhibicionista y de tanto virtuosismo mal entendido. 

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