Reportajes

Navegando por los órganos de la Ría de Bilbao

Ainhoa Uria

lunes, 30 de julio de 2018
Órgano del Palacio Euskalduna © Ainhoa Uría, 2018

En los tiempos en los que vivimos, tenemos que reinventarnos para que la grisácea pátina del paso del tiempo no cubra nuestra historia. Considerar algo como antiguo automáticamente lo posiciona en un momento pasado susceptible de ser olvidado para ser sustituido por la peligrosa y excesiva presencia de las nuevas corrientes.  Cuando pensamos en el órgano, la imagen que nos viene a la cabeza es la de una iglesia, gótica o barroca, con su kapellmeister dirigiendo la misa de los oficios litúrgicos. Y cierto es que el órgano, por su versatilidad y capacidad de aunar dentro de una consola toda una orquesta, era el instrumento del que la Iglesia se sirvió para el embellecimiento de sus rezos al Altísimo; por lo tanto, la literatura musical organística es en altísimo porcentaje, religiosa. Pero en los siglos más cercanos el órgano ha ido actualizando su imagen de forma que atendiendo a su pasado se ha adentrado en nuestro presente.

En la forma de esta nueva contextualización de la figura del organista ha habido varios factores, que pasan por el cambio de vestuario, el cambio de escenario, el seguir recordando que la literatura musical nos ha dejado joyas que por su calidad y belleza todavía siguen siendo actuales y la labor de los centros educativos de seguir difundiendo la capacidad el órgano para seguir siendo un instrumento con mucha historia y a la vez con capacidad para seguir transmitiendo emociones hoy en día.

La Sociedad Coral de Bilbao con la colaboración de la fundación Gondra Barandiaran y Euskalduna Jauregia puso su granito de arena en esta labor de difusión en una jornada en la que la Organista de la Basílica de Begoña, Miriam Cepeda, actualmente, también profesora de órgano de la Sociedad Coral y del Conservatorio Jesús de Monasterio de Santander, nos explicó tanto generalidades del órgano como características particulares de los dos órganos que tuvimos la suerte de conocer.

El grupo de oyentes, muy nutrido para ser la primera convocatoria de esta nueva modalidad, Navegando por los órganos de la Ría, comenzaba su ruta a lo grande en el impresionante órgano del Palacio Euskalduna. Este órgano fue instalado en 2001 y su factura corresponde a Karl Schuke, organero de Berlín. Tiene 5341 tubos de los cuales 244 son horizontales o "en batalla", cuatro teclados, pedalero y 71 registros. Asimismo, la transmisión se realiza de forma eléctrica. El órgano está dividido en dos cuerpos; uno a la derecha del auditorio, en la parte superior del foso, "en ventana" desde el cuál se puede tocar con tracción mecánica, y la consola móvil que controla el instrumento con fibra óptica.

Tras la muestra musical que tanto Miriam como el repertorista de la Coral Alberto Sáez Puente nos ofrecieron para la comprensión, tanto del funcionamiento como de las capacidades del instrumento y después de que los hermanos Cepeda nos ofrecieran a dúo una obra renacentista española del padre Soler desde la consola eléctrica y la mecánica, algunos alumnos y amigos del órgano se acercaron a comprobar su poderío de este instrumento, mientras quienes asistíamos al momento disfrutábamos paseando por el escenario, notando la vibración de los tubos o sentados plácidamente en las butacas del Auditorio del Palacio Euskalduna aprendiendo y disfrutando del órgano de forma familiar.

Tras ese momento nos dirigimos a las inmediaciones del museo marítimo para embarcar en el Itsas Eder que, a través de la Ría nos sacaría levemente del botxo para dejarnos ante el segundo órgano, el de la parroquia Ntra. Sra. De las Mercedes de Las Arenas. No sin antes recibir ciertas puntualizaciones por parte de Cepeda sobre las características de los órganos de las iglesias que íbamos pasando en nuestro refrescante camino, aderezadas con música escrita para el instrumento que hoy teníamos entre manos. El órgano de las Mercedes es un OESA (Organería Española S.A) del año 1966/67; es de transmisión eléctrica, con cuatro teclados de 56 notas, pedalero de 32 notas y 76 registros, y se trasladó del Teatro Real de Madrid en 1989. Como se pudo comprobar en su audición, requiere de una reparación, que por las condiciones del tipo de instrumento, tendría un precio elevado.

Así pués, la idea fue todo un éxito porque todos aprendimos mucho y, como ya sabemos, el contacto con los elementos es lo que nos sensibiliza a ellos. El objetivo de esta experiencia es que se siga manteniendo y que así, todos podamos llegar a conocer las peculiaridades de cada uno de los órganos que tenemos esparcidos, como gotas de agua, en torno a la Ría de Bilbao.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.