Discos

Serebrier demuestra que Glazunov sigue vivo

Juan Carlos Tellechea

viernes, 31 de agosto de 2018
Glazunov Complete Symphonies & Concertos. Alexandr Glazunov (San Petersburgo, 1865 – París, 1936). Sinfonía número 1, en mi mayor, opus 5 Eslava; Sinfonía número 2 en fa sostenido menor, opus 16; Sinfonía número 3 en re mayor, opus 33; Sinfonía número 4 en mi bemol mayor, opus 48; Sinfonía número 5 en si bemol mayor, opur 55; Sinfonía número 6 en do menor, opus 58; Sinfonía número 7 en fa mayor, opus 77 Pastoral; Sinfonía número 8 en re bemol mayor, opus 83; Sinfonía número 9 en re mayor Inconclusa (orquestación y edición Gavriil Yudin); Las estaciones, ballet en un acto y cuatro cuadros, escenografía de Marius Petipá, opus 67; Raymonda, suite de ballet, opus 57a; El mar, fantasía en mi mayor, opus 28; Introdución y danza de Salomé, opus 90; Concierto para piano número 1 en fa menor, opus 92; Concierto para piano número 2 en re mayor, opus 100; Concierto para violín en la menor, opus 82; Meditación en re mayor para violín y orquesta, opus 32; Concierto balada en do mayor para violonchelo y orquesta, opus 108; Canción del trovador, para violonchelo y orquesta, opus 71; Concierto en mi bemol mayor para saxofón alto y orquesta de cuerdas, opus 109; Ensueño en re mayor para trompa y orquesta, opus 24. Marc Chisson (saxofón alto); Alexey Serov (trompa); Rachel Barton Pine (violín); Wen-Sinn Yang (violonchelo); Alexander Romanovski (piano). Royal Scottish National Orchestra (CD 1 a 6) – Russian National Orchestra (CD 7 a 8). Director José Serebrier. 8 CD box. Warner Classics. Grabado entre enero de 2004 y abril de 2010 en la Henry Wood Hall de Glasgow, y en la Svetlanov Hall, Centro Internacional de Artes escénicas, Moscú. (CD 1 y 2: Producer & Balance engineer Phil Rowlands; CD 3: Producer Tim Oldham, Balance engineers Phil Rowland 1 – 3), Jean-Martial Golaz (4 – 7); CD 4: Producers Phil Rowlands 1 – 4; Tim Oldham 5 – 8; Balance engineer Phil Rowlands; CD 5: Producers Phil Rowlands 5 7, Tim Oldham 1 – 4, Balance engineers Phil Rowlands 5 – 7, Jean Chatauret 1- 4; CD 6: Produceer Tim Oldham, Balance engineers Jean-Martial Golaz 16 – 30, Jean Chatauret 1 – 15; CD 7: Producer Steve Epstein, Balance engineers Richard King; CD 8: Producer Steve Epstein, Balance engineers Richard King). Duración: CD 1: 77’44“; CD 2: 63’43“; CD 3: 66’23“; CD 4: 72’17“; CD 5: 66’27“; CD 6: 73’52“; CD7: 48’33“; CD 8: 65’29“. DDD.

El compositor ruso Alexandr Glazunov (San Petersburgo, 1865) había sido olvidado y subestimado a tal grado a finales de la segunda década del siglo XX que cuando murió exiliado en París en 1936 todos se preguntaban: pero cómo...¿vivía todavía? Descubierto en 1879 por Mili Balákirev, quien dirigió en 1882 su primera sinfonía, compuesta cuando tenía 14 años), fue alumno de Nikolai Rimski-Kórsakov (su mentor), y maestro de Dmitri Shostakóvich. De inspiración postromántica, le tocó en suerte la fase de transición entre románticos y vanguardistas como último exponente de la escuela nacional rusa fundada por Mijail Glinka, a cuyo estrecho círculo (Grupo de los cinco) era allegado.

Los estudiantes de aquel tiempo admiraban a Glazunov por su abnegación como docente y director del Conservatorio de San Petersburgo, aunque fueran reticentes ante a su música, considerada ya anticuada a comienzos de la pasada centuria (con Ígor Stravinski el aborrecimiento era recíproco). Fue esta situación, quizás, la que lo hizo sentirse fuera de lugar, desubicado, y desistir de continuar componiendo (ya desde 1920 lo venía haciendo muy esporádicamente) en sus postreros años, pese a haber abandonado la Unión Soviética en 1928 y no tener más compromisos académicos que cumplir.

Esta injusticia fue mínimamente subsanada en las décadas de 1950 y 1960 por la decidida actitud y el convencimiento de grandes violinistas de la época como el lituano Jascha Heifetz o el ucraniano Nathan Milstein (ambos nacionalizados estadounidenses), quienes integraron el bellísimo Concierto para violín y orquesta en la menor opus 82 de Glazunov en sus respectivos repertorios, así como por la difusión de su ballet Las estaciones (opus 67) y de su popular poema sinfónico Stenka Razine (opus 13), inspirado en el héroe y líder de los cosacos del Don Stepán (Stenka) Timoféyevich Razin (1630 – 1671), quien encabezó una gran sublevación contra la nobleza y la burocracia del zar en el sur de Rusia.

Ahora, el laureado director y compositor uruguayo José Serebrier ha sido el encargado de grabar (impecables registros) para el sello Warner Classics todas las sinfonías (ocho más una inconclusa) y conciertos de Glazunov con la Royal Scottish National Orchestra y la Russian National Orchestra, así como una pléyade de excelentes solistas, Marc Chisson (saxofón alto), Alexey Serov (trompa), Rachel Barton Pine (violín), Wen-Sinn Yang (violonchelo) y Alexander Romanovski (piano), que han sido reunidos en un box con ocho discos compactos.

El que Glazunov, tal vez una síntesis entre Rimski-Kórsakov, Aleksandr Borodín y Piotr Chaicovski, hubiera compuesto ocho sinfonías y dejara otra inacabada (orquestada finalmente por Gavriil Yudin) era un dato que decenios atrás solo conocían algunos ilustres iniciados en la materia, La gran mayoría carecia de información exhaustiva sobre él, ya sea por desinterés o por indolencia, por insuficiente literatura especializada o por no haber siquiera escuchado sus obras; excepción hecha de ciertos esporádicos y muy loables esfuerzos de algunos músicos (rusos principalmente) situados estilísticamente en el XIX.

El incansable maestro Serebrier, un gran trabajador, es el primero en hacerlo de forma tan integral (sinfonías y conciertos), con este sobresaliente nivel orquestal y solístico. La música de Glazunov que nos entrega es fascinante, asombra al oyente, transmite emociones profundas. Con su admirable y magistral labor que destila enorme energia, vitalidad y equilibrio, el director uruguayo nos quiere mostrar la evolución y homogeneidad del compositor ruso a lo largo de este recorrido de unas ocho horas en total por una exquisita selección (no exhaustiva, ni mucho menos) de su obra.

La Sinfonía número 1 en mi mayor, opus 5, dedicada a Rimski-Kórsakov, desvela ya la notable personalidad de aquel joven alumno de la Escuela Libre de Música de San Petersburgo, pese a la la lógica influencia inicial de su maestro y de Borodin. Este influjo va disminuyendo en la Sinfonía número 2 en fa sostenido menor, opus 16, en homenaje póstumo a Franz Liszt, así como en la Sinfonía número 3 en re mayor, opus 33, ofrendada a Chaicovski. Desde la número 4 en mi bemol mayor, opus 48, dedicada a Anton Rubinstein, en adelante concluirá esta paulatina metamorfosis, quedará consolidado su estilo y mostrará muy pocas variaciones (en la 5 por momentos parece invocar el espíritu de Johannes Brahms), a no ser que procure un mayor dramatismo, como en la número 6 en do menor, opus 58. Será con la Sinfonía número 8 en mi bemol mayor, opus 83, que Glazunov alcanzará una obra maestra desde el punto de vista contrapuntístico.

La sensibilidad de la violinista estadounidense Rachel Barton Pine, encaja perfectamente con la sobrecogedora atmósfera que crea Serebrier al frente de la Orquesta Nacional de Rusia (ONR) en el Concierto para violín en la menor, opus 82, y en la Meditación en re mayor para violín y orquesta, opus 32. ¡Maravillosas interpretaciones!!! El Concierto para piano número 1 en fa menor, opus 92, y el Concierto para piano número 2 en re mayor, opus 100, resultan un dechado de inspiración en la preciosa intervención del solista Alexander Romanovsky.

Y por si cupieran dudas acerca de si la música de Glazunov habría sido o no academicista, he aquí el Concierto en mi bemol mayor para saxofón alto (Marc Chisson) y orquesta de cuerdas, opus 109 (su última obra, escrita en 1934 y estrenada ese mismo año en Nyköping/Suecia por el virtuoso alemán nacionalizado estadounidense Sigurd Rachèr) que desmiente todos los asertos erróneos hasta ahora difundidos y disipa las dudas que aún pudieran subsistir.

El Ensueño en re mayor para trompa y orquesta, opus 24 (de 1890) es exactamento eso, ni más ni menos, una excelsa ensoñación con el genial trompista ruso Alexey Serov (solista principal de la ONR). Mucha historia hay detrás también del Concierto balada en do mayor para violonchelo y orquesta, opus 108 (1931, dedicado a Pablo Casals) y la Canción del trovador, para violonchelo y orquesta, opus 71 (1900), tocada en diversas oportunidades por Mstislav Rostropóvich, que ejecuta brillantemente aquí el suizo (de origen taiwanés) Wen-Sinn Yang, para nada a la zaga de sus ilustres predecesores.

La deliciosa música del ballet Las estaciones (1900), más bien un divertissement en un acto imbuído por sugestivas imágenes mitológicas, así como la de Raymonda, estrenada en el Teatro Mariinski, de San Petersburgo en 1898 (bailada en producciones ulteriores por famosos artistas del género: George Balanchine, Rudolf Nuréyev y Alicia Alonso, entre otros), que escuchamos en el CD número 6, fueron escenificadas por Marius Petipá; nos quedamos con el anhelo de saborear los sonidos de Astucias de amor (conocido asimismo como Ruses d'Amour, The Trial of Damis y Lady Soubrette), también en un acto y del novecientos, no contemplado en esta refinada compilación.

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