DVD - Reseñas

Brillos nupciales

Paco Yáñez

lunes, 10 de septiembre de 2018
Karlheinz Stockhausen: Strahlen. László Hudacsek, vibráfono. Kathinka Pasveer, proyección sonora. Ludger Brümmer, director de producción. Anton Kossjanenko, ingeniero de sonido. Un DVD de 185:44 minutos de duración grabado el 4 de diciembre de 2009 en el Zentrum für Kunst und Medien de Karlsruhe (Alemania). Wergo WER 2075 5.

No ha cesado, ni un solo año tras su muerte, el interés de los sellos discográficos de música contemporánea por la obra de un Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten-Kettenberg, 2007) que en 2018 hubiese cumplido 90 años de vida y cuya fonografía sigue aumentado a un paso como el de pocos otros compositores de las últimas décadas, configurando un catálogo en disco compacto que tiene muy contados parangones (más allá que el de otro genio del siglo XX como John Cage).

Con motivo del fallecimiento de Stockhausen, a partir del año 2008 iniciamos en Mundoclasico.com una prolija serie de reseñas en las que profundizamos en algunos de los lanzamientos discográficos más importantes del sello del compositor, la Stockhausen Verlag, con una especial dedicación a su más ambicioso proyecto: la heptalogía operística Licht (1977-2003). De este modo, en enero de 2010 visitó nuestro diario Sonntag aus Licht (1998-2003), concluyendo nuestro repaso a lo que entonces calificábamos de «opus magnum del iconoclasta creador alemán, así como una verdadera summa artis de muchos de sus logros musicales a lo largo de una extensa carrera, tan polémica como inquieta y perseverante en su búsqueda de nuevos derroteros para la creación interdisciplinar contemporánea». En dicha heptalogía, Sonntag aus Licht representa el día de Dios, así como el de la unión de sus dos personajes principales, Eva y Michael. Es por ello central, en la dramaturgia de la ópera, la que valoré en su momento como escena más lograda de Sonntag aus Licht desde un punto de vista musical, Hoch - Zeiten (2001-02). Escrita para coro y orquesta, en esta escena se celebran unas bodas entre cinco grupos corales que entonan canciones de amor en hindi, chino, árabe, inglés y suajili, asociándoseles cinco grupos orquestales. Ambos conjuntos -corales y orquestales- se emplazan en salas distintas, desde las que interpretan sus partituras en dos ocasiones a cinco tempi diferentes, con lo cual el efecto de superposición de capas, polifonías y ritmos es muy atractivo. En los compases en los que los coros se refieren a esta jornada nupcial, los tempi convergen y se unifican, con el sorprendente efecto que ello produce, clarificando el sentido de la música y cristalizando el deseo de Stockhausen de un maridaje de culturas y razas a través de la palabra poético-musical como espacio común.

Tan encomiables anhelos movieron a la planificación de una (tercera) versión alternativa de Hoch - Zeiten (además de la coral y de la orquestal), denominada Strahlen (2002). Ahora bien, diversos proyectos, como el intenso trabajo desarrollado en la tercera escena de Sonntag, Licht - Bilder (2002-03), retrasaron la finalización de Strahlen, obra para vibráfono y electrónica en diez canales que no llegó a ser concluida por Stockhausen, siendo un equipo de sus más cercanos colaboradores -con László Hudacsek, Kathinka Pasveer y Ludger Brümmer a la cabeza- el que asumió la ardua tarea de dar su forma final a una partitura estrenada el 4 de diciembre de 2009 en el ZKM (Zentrum für Kunst und Medien) de Karlsruhe, institución fundamental en lo que a la música electroacústica se refiere, con la que Stockhausen había comenzado, de la mano de su director, Ludger Brümmer, la planificación de Strahlen, tal y como se puede comprobar en la amplia entrevista que con Brümmer mantiene Stockhausen en los extras de este completísimo DVD que, además, incluye un documental de 57 minutos de duración extremadamente detallado en el que todos los protagonistas de este estreno hablan sobre los muy diversos momentos de trabajo en pos de lo que aquí escuchamos...

...entre dichas declaraciones, confiesa Stockhausen que, como tantas otras de sus partituras, Strahlen se le apareció en sueños, si bien -citando a Stravinski- afirma que cierto es que las ideas vienen trabajando, así como dejando volar la imaginación. Según Kathinka Pasveer -flautista y compañera de Stockhausen-, Strahlen responde, además, a una de las constantes en la creación stockhauseniana: el deseo de crear siempre algo nuevo; aquí, un vibráfono que canta en crescendi, diminuendi y sonoridades sostenidas: algo tan poco habitual en este instrumento, si bien el arduo trabajo de Stockhausen con uno de sus percusionistas de referencia, el húngaro László Hudacsek, logró tales planteamientos por medio de todo un abanico de técnicas de ataque, además de aplicando la habitual microfonía del alemán, que habita y desvela cada resquicio acústico del instrumento, extendiendo el vibráfono y confiriéndole cierto toque de irrealidad fantasmal, además de un volumen y una presencia que aúnan lo orquestal con una sonoridad muy vocal: producto de la fusión en un solo instrumento de los efectivos corales y orquestales de Hoch - Zeiten. Tal y como explican en el documental algunos de los responsables de la finalización de Strahlen, como el propio Brümmer o Rudolf Frisius, la repercusión en la versión para vibráfono y electrónica de las hasta cinco capas y siete tempi de la versión original incluida en Sonntag supone una complejidad inmensa para un solo músico, que a mayores ha de imitar los sonidos de vocales y consonantes de los coros, así como sus portamenti, aquí por medio de glissandi realizados sobre las placas del vibráfono arrastrando una super ball en paralelo al golpeo con los mazos.

Además, tal y como señalan en el documental Pasveer, Frisius y el propio Hudacsek, todo ello ha de ir perfectamente sincronizado con la parte electrónica mezclada en la cinta magnética, o directamente -sostienen- la obra se desmorona, pues todas las sonoridades están especificadas detalladamente, además de en correspondencia con lo que los micrófonos amplían en el vibráfono. Es por ello que en el documental se recuerda cómo fue seleccionado minuciosamente el instrumento utilizado en el estreno conforme a su timbre más 'vocal', mostrándonos László Hudacsek algunos de los efectos probados por él con Stockhausen, como roces de cadenas o vibración de arandelas sobre placas: algo que nos remite -cageanamente- a lo que sería todo un vibráfono preparado (si bien muchas de estas técnicas fueron finalmente descartadas, cargándose las tintas, para crear paisajes acústicos alternativos, en una enorme biblioteca de sonoridades sintetizadas en la cinta magnética; quedando el vibráfono resuelto con ataques más 'convencionales'). Gracias a que Ludger Brümmer había conservado en el ZKM los samples con los que en 2004 había trabajado Stockhausen, fue posible rescatar ese paisaje ideado por el compositor para rodear al canto del vibráfono, finalizando Strahlen. A la hora de retomar dicha reconstrucción, resultó fundamental la guía de Kathinka Pasveer, que afirma tener muy claras las ideas que deseaba para su obra un Stockhausen con el cual dice haber hablado en muchas ocasiones de cómo tendría que sonar Strahlen. 'Únicamente', por tanto, quedaba el finalizar la obra y el estrenarla, algo para lo cual Pasveer tiró de su experiencia en Sonntag aus Licht, ópera en la que había estado presente en todos sus estadios de desarrollo y sucesivos estrenos (de hecho, Hudacsek reconoce que es Pasveer quien, tras Stockhausen, mejor conoce la obra). En la misma línea se manifiesta el técnico informático Götz Dipper, para el cual Strahlen sería impensable sin la participación de Pasveer, pues suministró información muy precisa sobre las modulaciones y sus correspondencias con lo que dice 'sonidos acuáticos', por medio de loops, o por el hecho de que fue la flautista holandesa quien determinó la espacialización semicircular de los diez altavoces que proyectan la cinta magnética, buena parte de ella compuesta por fragmentos sintetizados de esa enorme biblioteca de sonidos que exigió un amplio equipo de informáticos trabajando de forma coordinada: verdaderos músicos, ellos mismos, pues determinaron, así, los timbres, las elongaciones, las dinámicas y las alturas presentes en la versión final de Strahlen...

...dicha versión responde, tal y como sostienen Kathinka Pasveer y Holger Stenschke (responsable de la última mezcla), al paisaje acústico grande y poderoso que caracteriza a la música de Stockhausen. Conforma Strahlen, por lo que a la electrónica se refiere, un trabajo exhaustivo y detalladísimo, repleto de matices, capas, niveles de vibración y fragmentos temporales diversos: parte de la enorme complejidad rítmica de la partitura, lo que paralelamente obliga a László Hudacsek a utilizar en su interpretación una curiosa claqueta que nos muestra en el documental y en la que es la voz del propio Stockhausen la que le va cantando los números, lo cual refuerza los vínculos, a la hora de tocar Strahlen, entre Hudacsek y un compositor cuya voz -dice el percusionista húngaro- tiene muy interiorizada. Técnicamente, Hudacsek da toda una lección de dominio del vibráfono, ya en su abrumadora precisión en el lenguaje de alturas (en muchos compases, a una velocidad fulgurante), ya en esos dos aspectos capitales en lo que a su instrumento se refiere: una particularísima aplicación del glissando y un tenuto de lo más inusual en un vibráfono, algo que se logra por medio del excelente dominio de Hudacsek al enlazar de un modo tan empastado las alturas, así como gracias a la electrónica y a la presencia tan masiva como sutil de la cinta magnética en diez canales. Si esta versión de Strahlen conserva algo nupcial derivado de Hoch - Zeiten, ello sería, por tanto, ese maridaje entre lo acústico y lo electrónico; tan intrincado, que en muchos pasajes se hace difícil discernir el origen de cada sonido, que va de apariciones muy sorprendentes a otras muy depuradas que anticipan el universo del último Stockhausen: el de su ciclo dedicado a las horas del día, Klang (2004-07).

Por lo que a la edición del DVD se refiere, ésta es muy buena, aunque echemos en falta que la versión de Strahlen no se ofrezca más que en audio; por tanto, sin imágenes. Se incluyen, eso sí, tres ediciones de la misma: dos de ellas, en estéreo, con diferente presencia de la cinta (ambas, pensadas especialmente para su audición con auriculares), mientras que la tercera es una edición en surround 5.0, lo que confiere mayor cercanía en nuestros equipos a la realización en concierto de la obra. A mayores, se presenta la película documental ya mencionada sobre la realización de Strahlen, así como una conversación de Ludger Brümmer con Karlheinz Stockhausen (registrada en diciembre de 2004 y de 23 minutos de duración) en la que abordan muy diversos aspectos del hecho compositivo, con especial mención para el trabajo del alemán en Licht - Bilder, lo que da pie a Stockhausen para hablar sobre las relaciones entre compositor, sonido e interpretación. El libreto que acompaña al DVD, de 33 páginas, también nos permite conocer en detalle diferentes aspectos de una obra que, como nos recuerda el propio Brümmer (promotor de esta edición), lo ha acompañado durante más de catorce años en pos de cumplir su sueño de estrenar en el ZKM una partitura stockhauseniana de calado: este verdadero puzle musical ultracomplicado -como Rudolf Frisius lo denomina- que es Strahlen. Por tanto, una edición más completa en cuanto a materiales audiovisuales y formatos de audio que la publicada en su día por la Stockhausen Verlag (CD 75), aquélla únicamente en formato estéreo (con más división en cortes de la misma, siguiendo las páginas de la partitura), si bien con una calidad de sonido excelente, además de con un libreto más técnico por lo que a desentrañar la pieza se refiere. En global, para un acercamiento más divulgativo a Strahlen, así como para poder escuchar la obra en formato multicanal (aspecto importantísimo), esta edición en DVD lanzada por Wergo se antoja preferible.

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