España - Galicia

'Lo italiano' no casó con 'lo germánico'. Uto Ughi en Vigo

Óscar Herrero Escrich

jueves, 2 de mayo de 2002
Vigo, jueves, 25 de abril de 2002. Centro Cultural Caixanova, I Filarmonici di Roma, Uto Ughi y Maryse Regard (Violines). Wolfgang Amadé Mozart: Sinfonía nº 29 en La mayor, K. 201, Antonio Vivaldi ; Concierto para dos violines en La menor Op.3 nº 8, Niccolo Paganini, concierto nº 1 para violín y orquesta en Re mayor, op. 6. Aforo, 90 %.
La temporada de conciertos programada por Caixanova recibió ayer al violinista Uto Ughi, en uno de los conciertos mas esperados de la presente edición. Acompañaron a Ughi, los Filarmonici di Roma en un concierto tan variado como ecléctico en cuanto a resultados musicales. Aunque evidentemente la estrella de la sesión fue este celebre violinista italiano, y todos acudimos a escuchar su mágica versión de Paganini, la primera parte del concierto se abrió con la Sinfonía numero 29 de Mozart. La formación orquestal mas bien reducida, (4-4-2-2-1 en la cuerda) escogida para la interpretación de esta obra maestra del genio de Salzburgo, nos hizo pensar en principio, en un cierto rigor interpretativo cercano al historicismo que realmente no respondió a lo que escuchamos.Mozart, y en especial estas sinfonías de su época Salzburguesa son una música que supone siempre un ejercicio de precisión y disciplina para una orquesta que además en este caso, actuaba sin director. Comenzó el concierto con el primer allegro, tocado a una velocidad excesiva, con una cuerda que pareció por momentos no saber alcanzar la brillantez de la escritura orquestal requerida. Este defecto además de la imprecisión en los ataques y quizás, unos bajos poco reforzados, hicieron que la sinfonía en si resultase poco germánica. Se trata de un Mozart que esta ya a punto de alcanzar su madurez, de un Mozart que ha asimilado las influencias del estilo expresivo, las de la escuela de Mannheim, que, justo antes de entrar en sus dorados años vieneses, domina la escritura orquestal a la perfección y ello se traduce en brillantez de sonido. Esto fue precisamente lo que echamos de menos en la interpretación de la Sinfonía 29, cuyo mejor momento estuvo quizás, en el Andante, cuyo patente lirismo hizo que los Filarmonici di Roma lo abordasen con una gran expresividad.A continuación, Uto Ughi y Maryse Regard, (la concertino de la orquesta), fueron los solitas del concierto arriba citado de L'estro armónico vivaldiano. Fue un verdadero acontecimiento el poder escuchar como solistas a dos músicos que tocaron con dos soberbios Guarnieri (creemos que Ughi, tocó con su Guarnierius, a pesar de que el programa no lo indicaba claramente. De todas maneras, si no, lo hizo con su Stradivarius, que para el caso es lo mismo). El Vivaldi que escuchamos quizás escandalizo a más de uno, pues fue una versión al margen de cualquier rigor historicista o de cualquier tendencia presentista a las que estamos últimamente muy acostumbrados. Fue un concierto en el que claramente se rindió homenaje a esa manera de entender Vivaldi de grupos como los Solistas de Zagreb, y sobre todo I Musici, a quienes tanto debe la difusión de la obra de este genio veneciano.Y curiosamente (¡se trata de música italiana!), todo lo blando del sonido de la cuerda en Mozart, se convirtió aquí en densidad y potencia orquestal. Echamos de menos por supuesto, la presencia de un clave, lo que seguramente vino dado por cuestiones económicas relativas al presupuesto de la gira. Los tres movimientos del concierto se abordaron con amplísimas frases y arcos, con románticas exageraciones en el terreno expresivo, y con una elección acertadísima en los tempi. Evidentemente, aunque nuestras preferencias a la hora de escuchar Vivaldi, en la actualidad giran en torno a grupos ingleses como The Academy of Ancient Music o The English Concert y hacia los mas actuales italianos Il Giardino Armonico o La Europa Galante, reivindicamos esta manera de entender Vivaldi, llena de musicalidad y sobre todo de una tradición y de una calidad que, para que alguno que otro se rasgue las vestiduras, esta llena de genialidad.El momento álgido del concierto fue la segunda parte. Todos estábamos esperando que Uto Ughi interpretase el primero de los conciertos de Paganini. Y aquí estuvo sin dudarlo, lo mas interesante e impresionante de toda la velada. El violinista fue acompañado por una orquesta de reducidas dimensiones, lo que no es habitual, pues la interpretación de Paganini, tradicionalmente se ha hecho con criterios rossinianos, por lo cual, lo que escuchamos, fue una novedad. Es totalmente cierto que Paganini no es ningún prodigio de escritura orquestal; sus acompañamientos son muy sencillos, y a lo más, rozan lo anecdótico o lo simplemente gracioso. De todas maneras acompañar una obra como esta, en la que el único protagonista es el violín, sin la presencia de un director, es siempre un reto que los Filarmonici di Roma superaron con verdadera maestría.No esperábamos menos de lo que escuchamos del solista, que por momentos dirigió también a la orquesta con sus indicaciones y gestos. La técnica de Ughi sigue siendo absolutamente magistral : un impresionante dominio de la mano izquierda y de la técnica de arco, un asombroso sonido sobre la cuarta cuerda, armónicos limpisimos, glissandi absolutamente perfectos, por no seguir citando acordes, dobles cuerdas, saltarellos, pizzicatti... Además nos gustaron mucho los ademanes teatrales que el solista adopto a lo largo del concierto y que -aunque esto nunca podremos saberlo- identificamos con la teatralidad que esta música conlleva y que el propio Paganini debio de fomentar en escena. Fue simplemente 'operistico' el ataque y la expresión dada al movimiento lento en el cual nos parecio que mas que un violinista lo que estabamos escuchando y viendo, era un divo de opera que se dirigía a su publico. Y les aseguramos que Ughi sudó la gota gorda en esta obra de una dificultad tan trascendental.El publico recibió la interpretación de este concierto de Paganini, con un notable entusiasmo, que llevo a Ughi y a sus Filarmonici a ofrecer como bis, nada mas y nada menos que un fragmento de la Fantasía sobre temas de Carmen, del navarrico Pablo de Sarasate, de la que sencillamente, no tenemos nada mas que decir que, además de una clara maniobra de marketing para los 'españolitos', contribuyo a reafirmar la impresión que nos llevamos de que, a pesar de su edad y de los muy grandes violinistas que existen en este momento, Uto Ughi esta entre los más grandes.

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