Ópera y Teatro musical

Donizetti en technicolor

Germán San Antonio

miércoles, 17 de octubre de 2018

Una exacerbada  explosión de colores inunda el patio de butacas del Teatro Florida de Algeciras y las sonrisas de los espectadores comienzan a vislumbrarse entre las sombras de la sala. Qué bella forma de conducir un espectáculo decimonónico como el de esta hija predilecta de Donizetti. Esta ópera “tan de repertorio”. 

L'elisir d'amore se nos presentó la pasada noche del 6 de octubre como una apuestas generosa para con los gustos de muchos de los que allí nos encontrábamos. La asociación musical “la bohemia”, afincada en Algeciras, lleva ya muchos años trabajando  por la cultura musical en la ciudad. Han sido muchos los proyectos que han venido preparando en los últimos tiempos (el musical ¡Viva la música! del Maestro Calixto Álvarez, La Verbena de la Paloma, La Dogaresa, La Bohème, Doña Francisquita, Bohemios, etc.) .Lo sorprendente y encomiable es la singularidad de la Asociación donde tienen cabida profesionales de la música junto a amateurs que con su ilusión y esfuerzo, y bajo la mano de Rafael Álvarez, han venido logrando resultados de verdadera valía. Todo sin perder la vista en lo verdaderamente importante: trabajar por la cultura musical en la comarca del Campo de Gibraltar.

Debo decir que esta vez el presente trabajo, ha supuesto un salto de entidad en lo tocante a la puesta en escena. Sin desdeñar el buen hacer de la orquesta y el coro sabiamente dirigidos por la batuta de Rafael  Álvarez, el trabajo estético en el diseño conceptual de David Solís ha sido sin duda sorprendente y ha redundado en un disfrute mayor de la obra.

Muy bien dirigidos por Paloma Salvatierra en la dirección escénica, el coro supo participar activamente de la acción como si de un personaje más se tratara. Lo conceptual libera endorfinas. Pulula por una atmósfera expectante, y por fin nos inunda con bello tonos y un cromatismo llevado al exceso onírico. No es necesario más. Los escorzos de los que sobre las tablas se encontraban, sus rostros y sus mohines, hacen que la historia que se narra en el escenario pase a un segundo plano. El mensaje parece claro: renovamos el mensaje a veces caduco de una ópera del XIX. Ahora lo único que  tiene que hacer es sentarte, relajarte y sonreír. 

Pero todo ello no hubiera sido posible, sin duda, sin el buen hacer de unas voces solistas como las de Sonia Quiñones en el papel de Adina con una voz muy bien timbrada y un estudio vocal del papel más que notable. Con Ana María Gallego en el papel de Giannetta y José Concepción como Nemorino. Ambos más que convincentes en la parte de dramaturgia. Ángel Tomás Pérez como Dulcarama y Julio Castilla como Belcore. Ambos manifestaron un contrapunto admirable a sus compañeros de reparto. Buenas voces y credibilidad en escena.

Sin más, una efusiva sonrisa despide al público. Todos ahondamos sin duda esa noche en las “coloraturas” no solo musicales sino oníricas de un proyecto afortunado por parte de la asociación musical “la bohemia” y de un buen hacer, que esperamos, nos siga sorprendiendo en el futuro.

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