Bajo la alfombra de Enrique Granados

48] Las escasamente peligrosas amistades de Enrique Granados

José María Rebés

viernes, 9 de noviembre de 2018
Enrique Granados, busto © Dominio público

Cada cual con los suyos, o eso es al menos lo que simplifica las ideas. O sea, Enrique Granados habría tenido como amigos esencialmente a músicos. Pero la realidad escapa a las categorizaciones simplistas, a los resúmenes que pretenden dejar con un solo adjetivo a una persona. De Granados se han dicho muchas cosas, algunas realmente curiosas y sin base documental, se le ha definido como nacionalista español o como catalanista, como de un exacerbado catolicismo o como un empedernido mujeriego, como un indolente o como un músico infatigable. Tales contradicciones aparentes no dejan de señalar diferentes aspectos de la personalidad de cualquier ser humano a lo largo de diferentes etapas de su vida, pero no pueden aisladamente definir a una persona.

Una aproximación a la personalidad del compositor leridano nos la puede proporcionar el conocimiento de quiénes constituían su círculo de amigos más inmediatos, aquellos con los que compartía su tiempo libre, no su profesión de pianista o compositor. Vamos a ello: según el escritor y crítico musical Rafael Moragas i Maseras, en el verano de 1910 Granados interpretó privadamente la primera parte de su suite de piano Goyescas ante un grupo de amigos, entre los cuales se encontraban Josep Pous i Pagès, Manuel Rodríguez Codolà, Romà Jori, Jaume Brossa, Jandro Soler-Rovirosa, Josep Miró y el propio Rafael Moragas*. Gabriel Alomar, poeta, ensayista, político y diplomático amigo de Granados, asistió también a esa velada: 

estábamos, el otro día, en la deliciosa sala familiar de Granados, una bella pandilla de amigos míos; y yo me entregaba a la fluencia de sugestiones que me producía ver, cerca de Granados, la figura de Brossa, ese espíritu gemelo mío, y la figura de Josep Miró, el cultísimo y elegante pesimista. Y Granados se sentó al piano. Se trataba de hacernos conocer su última obra, aunque inacabada: las Goyescas*

En otras ocasiones se podía ver al pintor Mariano Andreu, a Josep Maria Roviralta, Carlos Pellicer, Josep Maria Folguera, Carlos Costa, Pedro Soldevila, los hermanos Ramón y Valentín Zubiaurre, Isabel Castellví, condesa de Castellà, Jaume Pahissa…

Rafael Moragas i Maseras (1883-1966) fue un barcelonés que ejerció de escritor, crítico musical, crítico literario, director artístico del Gran Teatro del Liceo y periodista. Exiliado tras la guerra civil, fue bibliotecario de la Universidad de Montpelier (Francia). Utilizó también el seudónimo Luis Cabañas Guevara. Murió en Estrasburgo. Él mismo se presentaba como sigue:

Yo, Rafael Moragas Maseras, nacido el 7 de agosto de 1883, en Barcelona, hijo de Enrique Moragas Barret, abogado, nacido también en la ciudad condal, hijo del notario Fernando Moragas Ubach, nacido en Tarragona. De mis abuelos solo conocí a mi abuela paterna, la cual era hija de un Monsieur Drouet, francés que vino a Barcelona con las tropas napoleónicas, en el año 1808, y sobrina del mariscal del Imperio Drouet d’Erlon, quien estuvo en Waterloo*. Mi madre, Matilde Maseras de Rodríguez Fabraquer, nació en Madrid en 1860. La apadrinó el doctor José de Letamendi*, y era sobrina del conde de Fabraquer, historiador que llegó a ser director del Museo del Prado*.

Josep Pous i Pagès (1873-1952) fue un comediógrafo, periodista y político, nacido en Figueras (Gerona). Fue redactor de El poble català entre 1903 y 1918, y años más tarde ocupó la presidencia del Ateneu Barcelonès, durante la guerra civil. Fue también empresario teatral. Se exilió en México tras acabar la guerra, pero no teniendo asuntos pendientes con la justicia franquista volvió a Barcelona en 1944.

Manuel Rodríguez i Codolà (1872-1946) fue un pintor y crítico de arte y teatro barcelonés. Escribía habitualmente en La Vanguardia bajo el seudónimo de Silíceo. Llegó a ser subdirector de este diario en 1920. Fue académico de Ciencias y Artes y de la Academia de Belles Artes de Sant Jordi.

Romà Jori i Llobet (1877-1921) fue también pintor y periodista, barcelonés de nacimiento. Trabajo de crítico de arte y fue director de rotativos, como La Lucha de Gerona y El Liberal de Madrid. Por su defensa de los intereses de los aliados, especialmente de Francia, a lo largo de la Gran Guerra, fue condecorado por el mariscal francés Joseph Joffre (Josep Joffre i Plas, 1852-1931) con la Legión de Honor francesa.

Jaume Brossa i Roger (1875-1919) fue también escritor, dramaturgo, conferenciante y articulista, nacido en el pueblo de Sant Andreu del Palomar (hoy en día barrio de la ciudad de Barcelona), el mismo en el que naciera el músico Joaquim Malats. Fue también un conocido aliadófilo.

Alejandro “Jandro” (o Jandru) Soler-Rovirosa i Marÿe (1878-1918) fue pintor y un afamado escenógrafo, hijo de otro notable escenógrafo, también pintor, Francesc Soler i Rovirosa. Juntó en uno los apellidos de su padre, como se puede ver, añadiendo como segundo apellido el de su madre, Alexandrina Marÿe (o Marije), de quien también heredó el nombre de pila. Su hermana María se casó con Pere Genové i Soler (coincidencia de apellido, no parentesco), hijo de Pere Genové i Colomer, un afamado farmacéutico y concejal de Barcelona, uno de los más importantes junto al mecenas de Granados, el doctor Salvador Andreu i Grau (1841-1928). Siguiendo con los parentescos, Pere Genové i Colomer, casado con Cecilia Soler i Forte, era el padre de Cecilia Genové i Soler, esposa de Eduardo Conde Gómez del Olmo, hijo del otro mecenas de Granados, el comerciante Eduardo Conde Giménez. En definitiva, las amistades de Granados se hallaban también entre los parientes de los amigos. Jandro y Rafael Moragas fueron amigo desde la adolescencia. Jaume Brossa y Jandro Soler-Rovirosa, fallecieron con pocos meses de diferencia a causa de la pandemia de gripe iniciada en 1918, la mal llamada “gripe española”, una pandemia que ocasionó más muertes en total que todos los habidos en la Gran Guerra no imputables a la gripe.

Josep Maria Miró i Trepat (1873-1946) fue empresario y deportista, además de dirigente deportivo. Estuvo al frente del Real Club Deportivo Español de Barcelona en el periodo 1902-1906. Participó en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 en tiro con arma, una actividad (considerada como un deporte) que también practicaba Enrique Granados, ambos en el Sportmen’s Club de la ciudad condal, un club en el que también era fácil encontrar al cuñado de Granados, José Achón, y a los hijos varones de Eduardo Conde.

En una época determinada el vicepresidente de ese club era Josep de Togores i Muntadas (1868-1926), cofundador del Diario deportivo, hijo del sevillano Alejo de Togores y de Pamart y de la barcelonesa Joana Baptista Muntadas i Vilardell, la cual, tras enviudar de Togores, casó con el francés Antoine Jeanbernat (ca. 1835-1899), conocido comerciante, músico organista y compositor, nacido en Toulouse pero establecido en Barcelona. El compositor Camille Saint-Saëns, gran amigo suyo, le dedicó su Barcarola Op. 108 en Fa mayor. Falleció pocos días después que su esposa Joana.

Fue precisamente en la casa de Jeanbernat de Barcelona en la que se ofreció una comida de honor a Saint-Saëns el 17 de diciembre de 1896, cuando el autor llegó a la ciudad condal para asistir a la primera audición en el Gran Teatro del Liceo (y en España) de su ópera Samson et Dalila. Se les unieron en la comida los músicos Pau Casals, Màrius Josep Calado, Josep Rocabruna y Enrique Granados. Al final el compositor francés marchó antes de que se estrenara la obra, molesto por los retrasos, muy habituales en la época en España, dado que se estrenaba cuando se podía, no cuando se programaba, y a menudo se podía tras más ensayos de los previstos y tras recibirse con retraso los decorados necesarios para la obra. Camille Saint-Saëns se fue de Barcelona el día 21 de diciembre de 1896, molesto tanto por el trato recibido por parte del empresario Alberto Bernis, como por la demora en el estreno. La Vanguardia publicó la noticia de la marcha del músico francés, acompañada de una carta en la que él se quejaba de haber sido ignorado por el empresario del Liceo. Un par de días después publicó una carta de descargo del empresario, en la que manifestaba haberle tratado correctamente.

Siguiendo con la lista de amigos, Gabriel Alomar i Villalonga (1873-1941) fue un poeta, escritor, crítico literario, ensayista y diplomático mallorquín, nacido en la ciudad de Palma. Colaboró en el diario El poble català, entre otros medios.

Josep Maria Roviralta i Alemany (1880-1960) fue un empresario, poeta, pintor y escultor barcelonés. Editó la revista Luz. Descubrió la fibra de amianto que se comercializó para usos industriales creando una famosa marca comercial a partir del nombre de los montes de procedencia del mineral: los Urales.

Ramón de Zubiaurre Aguirrezabal (1882-1969) y su hermano Valentín (1879-1963), fueron ambos pintores, hijos del compositor Valentín de Zubiaurre Urinobarrenechea (1837-1914). Por azares del destino, ambos hermanos eran sordomudos. Valentín realizó un conocido retrato de 1910 de Enrique Granados, expuesto en la exhibición de las obras de los hermanos en Barcelona en 1912. A lo largo de esa exposición, el 19 de abril de 1912, se produjo una sesión matinal en las Galerías Fayans* Català de Barcelona, en la que la actriz Margarida Xirgu y el actor Panchito Fernández recitaron varios textos y Granados interpretó alguna pieza propia.

Isabel María del Carmen Castellví i Gordon (1867-1949), conde de Castellà (o Castellar) y condesa de Carlet, fue una conocido poetisa, esposa de Salvador Armet i Ricart (1860-1928), folklorista y crítico musical. Tras la muerte del compositor Isaac Albéniz i Pascual, ocurrida el 18 de mayo de 1909, Enrique Granados se lanzó a la creación de una comisión para la realización de un homenaje a su amigo fallecido, implicando también su Academia Granados en el homenaje. «Mañana nos reuniremos en casa unos cuantos amigos para tratar de hacer por nuestro pobre Isaac algo grande», escribió a Joaquim Malats el 21 de mayo. La prensa dio cuenta de una posterior reunión en ese sentido: «ayer se reunieron en la Academia Granados los artistas, escritores, periodistas, etc., que forman la Comisión que bajo la presidencia de D. Joaquín Malats organiza el homenaje a la memoria del malogrado Isaac Albéniz». La comisión quedó formada con Malats como presidente y con el conde Eusebi Güell i Bacigalupi (1846-1918), la condesa de Castellà, Lluís Millet (director del Orfeó Català), Joaquim Cabot (presidente del Orfeó Català), Granados, Vidiella, el conde de Carlet (Salvador Armet), Josep Soldevila y Felip Pedrell. Como se ve, Granados acudió a su círculo de amigos músicos (Vidiella, Malats, Pedrell, Millet Cabot) pero también a los que podían tener un peso en la sociedad barcelonesa, como el conde Güell, la condesa de Castellà y su esposo.

Marià Andreu i Estany (1888-1976) fue un pintor, grabador, dibujante y escultor, además de escenógrafo y decorador, nacido en Mataró, pero que vivió desde niño en Barcelona. Realizó su primera exposición en 1911 en la misma sala en la que lo hicieron un años más tarde los hermanos Zubiaurre, la Fayans. Fue una exposición conjunta con Laura Albéniz i Jordana (1890-9144), hija del compositor de Camprodón, Ismael Smith y Néstor Martín-Fernández de la Torre (1887-1938), un pintor nacido en Las Palmas y recordado, entre otras obras, por un cuadro del compositor Enrique Granados, realizado en fechas anteriores a ese 1911. Una copia de ese cuadro cuelga hoy en día de una pared de la Academia Marshall de Barcelona, la heredera de la Academia Granados. Dicen que esa copia la realizó la mujer de Marshall, Teresa Cabarrús. Ismael Smith i Marí (1886-1972), escultor, dibujante y grabador nacido en Barcelona, fue también amigo de Granados. Fue el autor de algunos exlibri del compositor y de algunas esculturas que lo representan, así como de un molde de su rostro.

Carles Pellicer i Rouvière (1865-1959) fue un pintor barcelonés. Su madre era de origen francés, aunque no era francesa, y su padre fue un marino mercante. Como pintor se especializó en la realización de retratos, usualmente de personas de la alta burguesía catalana.

Aunque no mencionado en las listas anteriores, otro pintor y decorador contó con la amistad de Granados: Josep Maria Sert i Badia. Fue él quien acudió a Boulogne-sur-mer para tratar de localizar al matrimonio Granados-Gal tras el torpedeamiento del Sussex, con la esperanza de encontrarlos heridos o tal vez muertos. Sert esperaba a Granados en París, en donde se encontraba en aquel mes de marzo de 1916. Fue él quien informó a la prensa que «he preguntado a varias personas que viajaban en el Sussex, y está fuera de dudas que algunos pasajeros vieron a Granados arrojarse al mar, desde el bote que le conducía, para socorrer a su mujer que luchaba contra las olas. Apenas tuvo tiempo de llegar hasta ella, y se hundieron bajo el agua, abrazados».

Además de los mencionados, habría que incluir a los músicos amigos incondicionales, como Albéniz, Ricard Viñes, Joaquim Malats, Amadeo Vives, Pau Casals, etc., pero la intención de este artículo no es la de destacar las amistades profesionales, o derivadas del ámbito profesional, sino la de destacar quiénes formaban parte de su círculo inmediato, con los que compartía la vida cotidiana, a los que presentaba sus creaciones antes de estrenarlas, aquellos con los que comía, bromeaba o hacía deporte. Sin duda faltan amigos en este resumen, pero lo que no falta es el detalle común del entorno relacional del compositor leridano: pintores y escritores, ambos en un sentido amplio (escenógrafos, dramaturgos, poetas, etc.). Y, por supuesto, su círculo parece estar formado de personas de cierta relevancia social o profesional.

Notas

1. "Mirador", setmanari de literatura, art i política, Barcelona, año VII, número 355, 5 de diciembre de 1935, “Records d’Enric Granados”, Rafael Moragas, p 8.

2. "El poble català", Barcelona, año VII, número 2.091, 25 de noviembre de 1910, p 1.

3. Este mariscal se llamaba Jean-Baptiste Drouet d’Erlon (1765-1844). Era un simple soldado en tiempos de la Revolución Francesa y llegó a general poco años después, en 1799. El nombramiento de mariscal le llegó en 1843, pocos meses antes de morir.

4. José de Letamendi y Manjarrés (1828-1897) fue un famoso médico y académico barcelonés.

5. El conde de Fabraquer fue José Muñoz Maldonado (1807-1875), periodista, novelista e historiador, político y jurista, pero no parece que fuera director del Museo del Prado.

6. Faianç en catalán actual.

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