Bajo la alfombra de Enrique Granados

50] Granados, un artista alérgico a las etiquetas

Xoán M. Carreira

viernes, 23 de noviembre de 2018
Enrique Granados, busto © Dominio público

El 13 de octubre de 2017 iniciábamos la publicación de Bajo la alfombra de Enrique Granados, una serie de artículos monográficos cuyo principal objetivo es proporcionar información contrastada sobre la biografía, obra y entorno del artista Enrique Granados.

Desde una perspectiva historiográfica, el 'caso Granados' resulta difícil de entender y es como mínimo desconcertante: un artista de prestigio global bien asentado, cuya obra está asentada en el repertorio de conciertos y grabaciones, sobre el cual existe desde hace más de un siglo una bibliografía relativamente amplia, pero del que no existe ninguna biografía científica y carece de catálogo razonado, edición científica del epistolario, edición de sus escritos (ni antológica ni completa), iconografía, fonografía, ni ningún otro instrumento académico de estudio sobre su figura y obra, con la solitaria excepción de la biobibliografía publicada por Carol Hess* en 1991, que después de veintisiete años está cercana a la obsolescencia. 

En contraste con este yermo científico, la bibliografía granadina abunda en los más variopintos géneros de ficción, desde las novelas que reconocen serlo, hasta los cuentos de hadas, pasando por distintas versiones más o menos actualizadas de La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine

Dependiendo del autor que haya perpretado la correspondiente narración, Granados resulta ser católico ultramontano, escéptico en materia religiosa, ejemplar padre de familia, adúltero compulsivo, monárquico tradicionalista, republicano, nacionalista español, nacionalista catalán, tardocarlista, protosocialista, institucionalista, radical, cántabro, catalán, cubano, gallego, conservador, liberal, regeneracionista, francófilo, germanófilo y una larga serie de desatinos, cuya lista completa bastaría para llenar una alfombra

Lo más grave no es que a lo largo de cien años se haya producido una auténtica competencia por quién miente más y mejor, e inventa los mayores desatinos. Lo peor es que todos estos autores se han copiado unos a otros sin el menor rebozo y no siempre citándose, lo cual convierte la investigación del origen de estos disparatados mitos en un trabajo de Hércules, que yo al menos no tengo fuerzas ni ganas de asumir. Anécdotas, datos, cartas, documentos y artículos de prensa inventados. Anécdotas, datos, cartas, documentos y artículos de prensa reales de los que no se cita la fuente o se miente sobre esta para que el que venga detrás no pueda localizarlos. El 'caso Granados' podría describirse como un ruido infernal que encubre una información pálida y segmentada.

El principal altavoz actual de dicho ruido es Enrique Granados: Poeta del piano de Walter A. Clark, una presunta biografía que emula los cronicones históricos decimonónicos, cuyos autores aplicaban su ingenio a rellenar aquello que los documentos no proporcionaban. Por ejemplo, Clark es incapaz de informarnos sobre cuántos hermanos tenía Granados, pero muestra una desbocada imaginación acerca de las virtudes humanas tanto del abuelo paterno de Granados como de sus más remotos antepasados: 

En aquellos tiempos el ejército era una profesión de cierto prestigio en la sociedad española, aunque de escasa remuneración. Manuel [el abuelo paterno de Enrique Granados] inculcó en Calixto [padre de Enrique Granados], desde una temprana edad, el amor por la profesión de las armas y la lealtad a la corona. Calixto se encargaría de transmitor estos valores a sus hijos.

El apellido Granados es castellano y significa "distinguido" o "selecto" [...], es un apellido antiguo y se encuentra en la nómina de caballeros medievales que participaron en la reconquista, durante la época de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII*.

A la fértil imaginación de Walter Clark sucedió el talento hagiográfico de Miriam Perandones, quien -fiel a su misión ejemplarizante- confeccionó un epistolario granadino en el que censura la correspondencia íntima entre Granados y su esposa, por su marcado carácter erótico, prescinde de cartas de Granados con artistas tan importantes como Camille Saint-Saëns o Laura Albéniz, y a cambio incluye cartas inventadas y otras de las que Granados no es ni autor ni destinatario. Además de utilizar la introducción al epistolario para construir una biografía política y cívica de Granados plagada de disparatadas ocurrencias como la de convertir a Granados en un pionero protagonista del regeneracionismo español

Granados fue un músico regeneracionista, un artista de su tiempo, plenamente comprometido con la renovación cultural, artística y musical a través de su actividad gestora y concertística [...] Granados solo logró el reconocimiento internacional en los últimos años de su vida y desde entonces se la ha considerado uno de los máximos representantes del nacionalismo español. Sin embargo, Granados está fuera del "trío fundacional" del nacionalismo formado por Pedrell - Albéniz - Falla, y esto se ha perpetuado en la historiografía nacional e internacional. La causa es que la categorización de este trío fue construida a partir de la década de 1920 y se basó en parámetros musicales que Granados no utilizó, por lo que fue excluido del discurso nacionalista predominante. [...]

El estilo de Granados, romántico y posromántico, le aparta de las nuevas corrientes de la "Música Nueva" de los años 20, momento en que se gesta el discurso historiográfico desde el que se juzgará a Granados. En el concepto de "Música Nueva" se incluyen obras de estilo principalmente neoclásico, pero también cualquier manifestación musical que signifique un avance en la técnica y que incluye el lenguaje impresionista y atonal*.

A lo largo de los últimos trece meses, en Bajo la alfombra de Enrique Granados, cuatro autores nos hemos repartido la tarea de construir un relato biográfico coherente y veraz de Granados, muy especialmente de sus primeros veinticinco años de vida y su genealogía hasta el siglo XVIII, por ser esta la etapa donde la bibliografía ofrecía una información más escasa, confusa, dispersa y sobre todo 'imaginativa' en el peor sentido de la palabra. Hemos identificado la primera edición de las Danzas españolas, publicado los primeros inventarios críticos de sus canciones, de su música teatral y de sus pianos, así como documentado y biografiado a su familia política, a los primeros profesores y mecenas de Granados, y su círculo de amigos; y demostrado que estos primeros veinticinco años de Granados se desarrollaron en un compacto círculo de comerciantes y militares cubanos, unidos por fuertes vínculos de clase, ideología, intereses y origen.

Nuestra narración biográfica documentada de estos primeros años excluye que la familia Granados-Campiña sufriese graves dificultades económicas, que Granados fuese discípulo de Pedrell, que Granados fuese una persona especialmente religiosa y que Granados colaborase con ningún proyecto nacionalista, entre los que se deben contar tanto la construcción de una historia de la música religiosa en España como la de una música específicamente catalana. Seguimos sin saber quién era en realidad Enrique Granados, un artista que se relacionaba casi exclusivamente con otros artistas, y con comerciantes y militares, como reflejó con fortuna la exposición Granados de París a Goya.

Llegados a este quincuagésimo artículo, nuestras conclusiones provisionales coinciden con la lúcida síntesis neutra, imparcial e independiente publicada por Teresa Cascudo a mediados de 2018: 

Los primeros años de vida de Enrique Granados (1867-1916) resultan un particular espejo de lo que era la cotidianeidad de la clase media española de su época, particularmente de aquellas cuyos rendimientos dependían del Estado. Tal como le ocurrió a Albéniz, sus orígenes y su infancia fueron típicos de las familias de funcionarios [militares en el caso de los Granados] en el sentido de que incluyeron el contacto con diversas provincias españolas. [...] Cuando Granados llegó a Barcelona tenía siete años y, dado su evidente talento filarmónico, inició sus estudios musicales bajo la orientación de un compañero de su padre [...]. En su mediocridad esta primera enseñanza también refleja la época, tanto en el repertorio sentimental en el que se centraba como en las carencias técnicas que no era capaz de colmar. 

Este curso de los acontecimientos se modificó de forma notable, [... cuando el joven Granados] se presentó ante el importante pedagogo Juan Bautista Pujol, [...] un buen representante de una escuela pianística asociada al estilo brillante y al virtuosismo de agilidad [... que indujo en Granados un cambio radical de repertorio.] En su presentación pública Granados tocó la Sonata num. 2, opus 22 de Schumann [... compositor que] en la segunda mitad del siglo XIX formaba parte del repertorio más asociado a la música más moderna [...] Su lenguaje pianístico [...] lo hacía únicamente adecuado para pianistas profesionales que, además, debían asumir un particular compromiso con su peculiar universo poético*. 

Notas

1. Carol HESS, 'Enrique Granados: a bio-bibliography', New York: Greenwood Press, 1991

2. Walter Aaron CLARK, 'Enrique Granados: Poeta del piano', Barcelona: Editorial Boileau, 2016, pp 13-14

3. Miriam PERANDONES, 'Correspondencia epistolar (1892-1916) de Enrique Granados', Barcelona: Editorial Boileau, 2016, pp 19

4. Teresa CASCUDO, "Poética romántica y evocación dieciochesca: Enrique Granados", en Juan José CARRERAS (ed.), 'La música en España en el siglo XIX', Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2018, pp 689-691

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