Discos

Otto Klemperer en vivo

Carlos Ginebreda

viernes, 16 de noviembre de 2018
Wolfgang Amadè Mozart: Sinfonía nº 25 en sol menor, K. 183 (BBC Studios, Maida Vale, Londres, 14/12/55); Ludwig van Beethoven: Sinfonía nº 5 en do menor, Op. 67 (Usher Hall, Edimburgo, 24/8/58); Johannes Brahms: Un Réquiem Alemán, Op. 45. (BBC Studios, Maida Vale, Londres, 09/12/55). Elfriede Trötschel soprano, Hans Wilbrink, barítono. BBC Chorus (Leslie Wodgate, director); BBC Symphony Orchestra; Philharmonia Orchestra. Otto Klemperer, director. Dos discos compactos de 116 minutos de duración. ICA Classics 5152

Nos llega para su reseña, esta caja editada por ICA con dos compactos con registros en vivo* en los que Otto Klemperer dirige a la Orquesta Philhamonia en el año 1955 en el Festival de Edimburgo y en 1958 en los estudios Maida Vale de Londres. Las grabaciones en directo de conciertos de Klemperer que se comentan –que por primera vez aparecen en soporte digital- pertenecen al repertorio usual del director a partir de los años cincuenta, y podemos comparar estos conciertos con las grabaciones en estudio que hizo Klemperer para EMI con el productor Walter Legge. En cuanto a la calidad del sonido no hay posible punto de comparación. Aquellas grabaciones de EMI eran estupendas, y en algunos casos interpretaciones de referencia. (Permítame el lector un paréntesis personal: hace casi cuarenta años uno de los primeros LPs que adquirí fue la Cuarta Sinfonía de Bruckner por Klemperer en EMI. Quedé totalmente fascinado por la música de Bruckner y por la dirección de Klemperer. Sigo pensando y sintiendo lo mismo: una interpretación excepcional. Klemperer es un director que no deja indiferente, y a mi modo de ver, jamás decepciona).

Otto Klemperer no fue nombrado director de la Philharmonia hasta 1959, pero su colaboración tanto discográfica como en concierto con la orquesta y con Walter Legge se inició a mediados de los años cincuenta. La relación entre Klemperer y Legge fue fructífera pero no pacífica. Klemperer y nunca permitió a Legge aplicar el método de “cortar y pegar” para rectificar grabaciones. Si había algún error, primero había que discutirlo y luego Klemperer repetía por norma todo el movimiento, aunque sólo fuera para para destacar su superioridad artística frente a Legge, y que allí mandaba el director y no el productor. La primera reunión entre ambos fue una invitación a cenar a Klemperer y su esposa Johanna a la casa que Legge tenía en Hampstead. El taxi para marcharse estaba reservado a las 10:30 pm, pero Klemperer y Legge se quedaron charlando y discutiendo hasta las 4:30 am. Ya de vuelta, Klemperer le dijo a su mujer “Este hombre es peligroso, sabe mucho, es un peligro”. En 1964 Legge disolvió la Orquesta Philharmonia de un día para otro dejando a los músicos a su suerte, que tenían sólo pendientes algunas grabaciones para la EMI. Hubo gran disgusto en la vida cultural londinense. Klemperer se quedó del lado de los músicos y dieron una Novena de Beethoven en el Royal Albert Hall como solidaridad a lo acontecido.

Hay algunos aspectos de la vida personal de Klemperer que creo deben ser recordados para una comprensión más amplia de personaje, pero aquí me limitaré a dos: primero, la mala salud de Klemperer; y segundo, su forzada marcha de Alemania en 1933.

Klemperer no era un hombre de trato fácil. Una operación quirúrgica en América a principios en 1939 supuso la retirada de un tumor cerebral benigno, pero que le dejó el cuerpo medio paralizado en el lado derecho. Además se cayó en varias ocasiones, y en una de ellas se rompió la cabeza del fémur, que requirió una prótesis y una complicada recuperación posterior. Accidentalmente sufrió graves quemaduras por incendio de la cama mientras fumaba su pipa; intentó apagar el fuego con alcanfor. Mas lo peor de todo es que Klemperer era maníaco depresivo. Sus momentos de euforia eran magníficos pero a veces exagerados, y sus momentos depresivos se manifestaban con largos silencios, algunas visitas, retiro en Zúrich y prácticamente sin actividad musical, aunque era lo único que le aliviaba.

Es sabido que muchos músicos judíos tuvieron que huir de Alemania en 1933. Otto Klemperer actuó de forma diferente y no se limitó a marcharse. Llegó a ser despedido de la Opera Kroll de Berlín y nunca renunció voluntariamente a su cargo. Interpuso una demanda laboral por despido improcedente y su esposa e hijos se marcharon a Suiza. En 1933 se necesitaba una valentía fuera de lo común para actuar así. Fue una osadía en toda regla que podía haberle costado la vida. Al final el pleito fue sobreseído y Klemperer fue a despedirse de Heinz Tietjen, que era el Intendente en jefe de todos los teatros de ópera de Berlín. Se produjo en la despedida una escena amarga y cruel. Tietjen le preguntó a Klemperer a dónde se dirigiría, a lo que éste contestó que se iba a Suiza, a un sanatorio. Tietjen, con toda la fuerza de su cinismo, le preguntó si allí “prefería la dieta normal o la vegetariana”. La insistencia en la reclamación por el despido tuvo sin embargo su final recompensa: en 1959 Klemperer fue indemnizado y recibió de la República Federal de Alemania la cantidad de 20.000 marcos*.

El primer CD contiene la Sinfonía 25 de Mozart grabada en los estudios Maida Vale con la Orquesta de la BBC en 1958, y la Quinta Sinfonía de Beethoven de 1955 registrada en el Usher Hall de Edimburgo. Klemperer dirige una versión de la 25 de Mozart fulgurante, rápida, que no se entretiene en el rubato, ni en el legato. Hay claridad total, pero de forma rotunda y resolutiva. Klemperer se centra en el tempo, en el ritmo, y no pretende para nada el virtuosismo. Le sale una versión que estaría hoy fuera de estilo. En la misma época Bruno Walter ya hacía un Mozart más lírico y poético. Pero Klemperer en una entrevista y con su habitual sarcasmo decía “Bruno Walter is too conciliating. I am not”. En la Quinta Sinfonía de Beethoven con la Philharmonia Orchestra los primeros acordes no parecen impactantes. Es como si Klemperer hubiera dicho: aquí sólo toquen Allegro con brio, y olvídense de la llamada del destino a su puerta. En el segundo movimiento Klemperer ya empieza a resaltar las cuatro magníficas trompas (“the glorious horns of the Philharmonia” como se comentaba en aquellos años. Muy probablemente estaban comandadas por Dennis Brain). A partir del tercer movimiento Klemperer imprime ya un ritmo y un vigor exultantes, pero siempre bajo su estricto y férreo control. Y el comienzo del crescendo al cuarto movimiento, se presenta de forma imponente y colosal. Es la fuerza de un gigante que se abre camino a golpes que van quebrando la tierra. Las baquetas del timbal (en aquella época el percusionista era James Bradshaw) van del forte al fortissimo de forma continuada e imparable. Seguidamente se unen todos a la expresividad que pide Klemperer con un soberbio final.

El segundo CD está dedicado al Requiem Alemán de Brahms. Klemperer dirige en 1955 a la Orquesta y Coros de la BBC en los estudios Maida Vale. La toma de sonido da preeminencia a un coro masivo que canta estupendamente dirigido por Leslie Woodgate, pero se escucha a la orquesta como muy lejana. Y es una lástima porque en el Requiem Alemán la labor orquestal está en la misma esencia de la composición, y la orquesta de la BBC no tiene la calidad de la Philharmonia. La versión de Klemperer es monumental y la actuación de los solistas Elfriede Trötschel y Hans Wilbrink es correcta. La idea de que el Requiem de Brahms es más para el consuelo de los que se quedan que para despedir a los muertos es perfectamente entendida por el director y los intérpretes. Ahora bien, no hay posible comparación con grabación en estudio con la Philharmonia, Fisher-Dieskau y Elisabeth Schwarzkopf, y es que ésa sí es la grabación de referencia que todo el mundo debiera tener.

Un elemento añadido y no muy conocido es el plano espiritual, que era importante para Klemperer, quien conocía muy bien los 15 textos bíblicos escogidos por Brahms para su Requiem. Su hija Lotte decía que su padre era una persona contradictoria, y que Klemperer daba más importancia de la que creemos a los caminos por los que transita el alma. Klemperer era de origen judío, pero se convirtió al catolicismo a los 19 años. Luego contrajo matrimonio canónico. Hasta el final de sus días asistía a servicios religiosos. Su obra preferida sobre cualquier otra era la Misa en Si Menor de Bach. Más tarde volvió al judaísmo, decepcionado por el papel del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial. En su mesa de noche siempre tenía una Biblia. En una entrevista que le hizo Peter Heyworth en 1970* éste le preguntó si la experiencia de los sufrimientos acontecidos en su vida le habían hecho ser más más sabio. Klemperer cogió de su mesa la Biblia y leyó a Peter Heyworth el siguiente pasaje del Eclesiatés 1:18 “pues en la mucha sabiduría hay mucho sufrimiento; y quien añade ciencia, añade dolor.” Así acabó la entrevista.

La carpetilla que acompaña a estos dos CDs viene con excelentes comentarios de Richard Osborne.

Notas

Grabaciones procedentes de la radio de la BBC realizadas de retransmisiones en vivo y –probablemente- a través de medios técnicos privados de Richard Itter. La carpeta que acompaña a estos dos CDs no da explicaciones en relación a la fuente de estos registros, pero en anteriores ocasiones ICA Classics ha referido que grabaciones como las de estos CDs fueron realizadas por Richard Itter (propietario del sello discográfico Lyrita), que conservaba un ingente número de registros de la BBC desde los años cincuenta. Itter grababa todo lo que podía del programa clásico de la BBC y cada vez utilizaba mejores medios de grabación. Más tarde fueron cedidos y ahora han sido reprocesados y publicados por ICA Classics.

Para todo el comentario, se ha utilizado la magnífica biografía de Peter HEYWORTH, “Otto Klemperer, his life and times: Vol. I 1885-1933, y Vol 2: 1933-1973”, Cambridge: Cambridge University Press, 1983 (Vol. 1) y 1996 (Vol. 2)

Peter HEYWORTH, "Conversations with Klemperer", London: Ed.Gollancz, 1973.

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