Chequia

Festival Janáček Brno (5): excelente producción de 'Destino'

Robert Ferrer Llueca

miércoles, 5 de diciembre de 2018
Brno, sábado, 24 de noviembre de 2018. Teatro Mahen. Leoš Janáček: Osud (Destino), ópera en tres actos. Libreto de Fedora Bartošová. Estreno: Brno, 25 de octubre de 1958. Producción del Teatro Nacional Moravo-Silesio de Ostrava. Dirección escénica: Jiří Nekvasil. Escenografía: Daniel Dvořák. Vestuario: Simona Rybáková. Coreografía: Jana Tomsová, Yago Catalinas Heredia. Videoproyecciones: Otakar Mlčoch. Martin Šrejma (Živný), Veronika Holbová (Míla Válková), Petra Álvarez Šimková (Matka Míly), Tomáš Kořínek (Dr. Suda / Hrázda), Roman Hoza (Lhotský), Lukáš Bařák (Konečný / Verva), Eva Dřízgová-Jirušová (Slečna Stuhlá), Ondřej Mager (Doubek jako pětiletý), Filip Kasztura (Doubek jako šestnáctiletý), Václav Čížek (Poeta), Karolína Žmolíková (1. dáma / Kosinská), Ivana Ambrúsová (2. dáma), Tatiana Pituchová (Stará Slovenka), Romana Kružíková (Paní majorová / Součková), Barbora Úlehlová (Paní radová), Patrícia Smoľáková (Slečna Pacovská), Martin Holík (1. lázeňský host), Petr Urbánek (2. lázeňský host), Petr Němec (Sklepník), Aleš Burda (Inženýr), Erik Ondruš (1. pán), Vlastimil Nitschmann (2. pán), Eva Kořená (Mladá vdova), Rudolf Medňanský (Student), Matthias Kastl (Žán), Tereza Petrová (Nána), Anna Knollová (Nalévačka vody), Lada Galatenko (Mařenka). Coro y Orquesta del Teatro Nacional Moravo-Silesio de Ostrava. Director del coro: Jurij Galatenko. Dirección musical: Jakub Klecker
Nekvasil: Destino © Marek Olbrzymek, 2018

El Teatro Nacional Moravo-Silesio de Ostrava mantiene un continuo e intenso compromiso con la representación del teatro lírico janáčekiano. Después del Teatro Nacional de Brno, tiene el honor de ser el segundo teatro en el mundo que ha representado todas las óperas de Leoš Janáček en distintas temporadas. Faltaba Destino, que finalmente se estrenó el pasado octubre en el Teatro Antonín Dvořák de Ostrava y que llegó también a Brno dentro de la programación del presente festival Janáček en este año especialmente conmemorativo. Es por ello que, antes de esta exitosa representación en Brno, el teatro recibió la medalla de honor de la Fundación Leoš Janáček. 

De entre la producción lírica de Leoš Janáček, la trama argumental de Destino es quizás la más original y asombrosamente moderna para la época en que el compositor inició su planteamiento junto a su libretista Fedora Bartošová a finales del año 1903. Teatro dentro del teatro, trata de la representación de una ópera autobiográfica que ha escrito el compositor Živný sobre su relación extramatrimonial con Míla, de la que nació su hijo Doubek, importante impedimento para los frustrados planes de separación de la pareja instigados en vano por la madre de Míla. La ópera en sí es para Janáček plenamente autobiográfica, pues se basa en una visita que hizo al balneario de Luhačovice y durante la que conoció a la joven Kamila Urválková, quien le relató sus propias aventuras amorosas extramatrimoniales con el compositor y director de orquesta Ludvík Čelanský. Además, Janáček se inspiró para la composición de Destino en las óperas Louise de Gustave Charpentier y Eugenio Oneguin de Piotr Illich Chaikovski, que pudo disfrutar en sendas representaciones del Teatro Nacional de Praga respectivamente en mayo y noviembre de 1903. Junto a De la casa muerta -estrenada en 1930 ya después de la muerte del compositor-, Destino es la segunda ópera estrenada post mortem. Su primera representación escénica no tuvo lugar en Brno sorprendentemente hasta 1958, después de varias vicisitudes e intentos frustrados que impidieron el estreno de esta innovadora e interesante ópera. En España tuvo su estreno en el Teatro Real de Madrid en 2003, con un elenco vocal fundamentalmente checo procedente del Teatro Nacional de Praga para esta coproducción que contó con la fantástica dirección escénica de Robert Wilson y con José Ramón Encinar en el podio, segundo director español que se acercaba a un título janáčekiano en nuestro país. El primero fue Antoni Ros Marbà para El caso Makropulos de 1999 en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Hasta esa fecha se contó siempre con directores de orquesta extranjeros invitados para producciones en su mayoría también procedentes del extranjero o, como mucho, en coproducciones con los principales coliseos operísticos españoles, lo que desde hace años ha venido siendo habitual para la programación de las óperas de Leoš Janáček en España.

La excelente producción de Ostrava, firmada escénicamente por el director artístico del propio teatro Jiří Nekvasil, destacó por su gran dinamismo e interés escénico. Con una escenografía basada en un gran teclado de piano y otros mínimos elementos escénicos para hacer referencia a los cambios de las distintas localizaciones en la ópera, Daniel Dvořák consiguió crear una atmósfera muy agradable durante todo el espectáculo, gracias también al vestuario de época diseñado por Simona Rybáková y a las videoproyecciones de Otakar Mlčoch. 

De entre los cantantes solistas debemos destacar sobre todo a la pareja protagonista, Martin Šrejma (Živný) y Veronika Holbová (Míla Válková), ambos con grandes dotes escénicas y voces de gran empaque y calidad sonora. Asimismo, la interpretación del rol de la madre de Míla por Petra Álvarez Šimková fue sensacional, especialmente en los dramáticos pasajes del segundo acto. Por su especial candor y ternura debemos mencionar también la interpretación del niño Ondřej Mager en el papel del Doubek de cinco años, presente igualmente en el segundo acto, así como la brillante escena del ensayo en el primer acto liderada por una divertida Eva Dřízgová-Jirušová como la maestra Stuhlá. 

La orquesta, bajo la dirección del siempre eficaz Jakub Klecker, sonó compacta y se dejó llevar completamente por una partitura que contiene ya todas las características del lenguaje compositivo de madurez de Janáček, mientras que el coro brilló en sus varias intervenciones de conjunto en los actos primero y tercero, aunque se notaron algunos desajustes entre el coro en escena y los cantantes situados en los palcos laterales para el tercer acto. No obstante, fueron solo algunos detalles de poca importancia en una producción de Nekvasil verdaderamente interesante que gustó mucho al expectante público brunense. 

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