España - Madrid

Tan propagandística que divierte

Maruxa Baliñas

viernes, 11 de enero de 2019
Madrid, jueves, 6 de diciembre de 2018. Teatros del Canal. Sala Roja. El destacamento rojo de mujeres. Coreografía: Li Chengxiang, Jiang Zuhui y Wang Xixian. Música: Wu Zuqiang, Du Mingxin, Dai Hongwei, Shi Wanchun y Wang Yanqiao. Música original: Huang Zhun. Feng Ying, dirección artística. Dramaturgia: Liang Xin. Escenografía: Ma Yunhong. Iluminación:  Liang Hongzhou. Ballet Nacional de China. 33 Festival Internacional 'Madrid en danza', 2018
El destacamento rojo de mujeres © Teatros del Canal, 2018

Tenía desde hace años una gran curiosidad por ver este ballet, El destacamento rojo de mujeres, cuya coreografía se atribuyó a Madame Mao, la poderosa esposa del dictador, aunque en esta ocasión el montaje fuera nuevo, en concreto el presentado por esta misma compañía en 2015 en Nueva York. Originalmente el ballet se estrenó en Pekín el 1 de octubre de 1964, aunque la representación más famosa fue la ofrecida por Madame Mao al matrimonio Nixon cuando el presidente de EEUU visitó oficialmente Pekín en febrero de 1972. El destacamento rojo de mujeres intentaba ser a la vez una demostración de que China mantenía su potente tradición clásica de ballet, ampliada además por la cooperación con la URSS, al tiempo que mostrar una nueva China donde las heroínas no son princesas, sino mujeres del pueblo que se enfrentan a su difícil destino en la China tradicional y que sólo gracias a la lucha revolucionaria alcanzan su libertad y su dignidad. Por tanto el lenguaje no podía ser ni demasiado tradicional ni demasiado novedoso, ni totalmente occidental ni totalmente chino. Tenía que agradar a los invitados norteamericanos pero sin resultar sumiso a una cultura que se rechazaba. 

Demasiadas exigencias para un sólo ballet, que desde la perspectiva actual se ve como una obra 'histórica', fruto de uno de los momentos más duros de la época de Mao. El argumento, aunque anterior al comienzo de la Revolución Cultural (1966-1976), anticipa ya muchos elementos posteriores y es casi cómica en su planteamiento del Ejército Rojo como un lugar alegre, igualitario, donde todos son acogidos, al tiempo que educados revolucionariamente, mientras los ricos son despóticos, abusones, insensibles, traidores, etc. Formalmente se mezclan elementos de la danza tradicional china, ballet occidental -tamizado por la tradición soviética- y ópera-ballet china. Ciertamente no hay la tradición Vaganova ni la colocación exquisita de brazos y manos que es habitual en el ballet clásico ruso-soviético, pero el lenguaje es perfectamente inteligible por cualquier aficionado al ballet y la historia se sigue perfectamente, en buena medida porque la pantomima es bastante tradicional. 

Para los que no conozcan la obra, el programa de mano del concierto proporcionaba un argumento que no siempre alcanzaba a explicar qué estaba ocurriendo en cada momento en la escena, pero proporcionaba una visión bastante certera del ambiente: "Basada en una heroica leyenda de la década de 1930, la pieza recoge el perseverante espíritu de la revolución de las mujeres chinas, a través de la historia de Qionghua, una esclava que logra escaparse de la casa del déspota Nabatian y se une al Ejército Rojo. Con la ayuda de Hong Changqing y sus camaradas, esta joven campesina, que viviera en la amargura y está sedienta de venganza, se convierte en una decidida soldado de la revolución." 

Más interesantes me parecen las declaraciones de la directora musical, Feng Ying, quien en la página web del China Cultural Centre de Madrid escribe: "Qionghua, protagonista del drama, quería liberarse de la opresión, pero ella sola no tenía la capacidad para lograrlo, hasta que se incorporó al ejército revolucionario y luchó junto a muchos otros hombres y mujeres que, al igual que ella, deseaban cambiar su suerte” [...] la pieza aborda un tema universal y nuestra compañía aprovecha el lenguaje corporal y la acción para transmitir todo tipo de sentimientos durante el espectáculo. Y el público lo encuentra maravilloso”."

No sé si maravilloso, pero el éxito de público fue indudable. La Sala Roja de los Teatros del Canal estaba llena y la expectación previa y los aplausos finales fueron amplios y entusiastas. Y no sólo por la oportunidad para los aficionados a la danza de ver una obra mítica sino porque objetivamente la calidad del Ballet Nacional de China es alta. Seguramente no está entre las diez mejores compañías de ballet del mundo, como se decía en diversos puntos del programa de mano y la propaganda del espectáculo, pero es una compañía muy buena. 

Lamento no poder indicar el nombre exacto de los solistas, porque el programa no los individualizaba. La bailarina protagonista, Qionghua, mostró una espléndida técnica y capacidad comunicativa, a pesar de que su rol implicaba tanto expresividad como una agilidad superior a la que se le suele exigir a una bailarina femenina. Un buen bailarín de bravura encarnó también a Hong Changqing, quien realizó todos sus giros y saltos con precisión y legato. Buena mímica la de Lao Si, el capataz de Nabatian, y no tanto la del propio Nabatian, quien se mueve con la apropiada dignidad pero resulta insuficiente cuando debe enfrentarse al ejército rojo e incluso cuando al comienzo del sexto acto baila junto a Lao Si. 

Para finalizar sólo me queda añadir que poder ver en directo El destacamento rojo de mujeres es una experiencia interesante y gratificante, como también la oportunidad de ver al Ballet Nacional de China, una compañía de alto nivel y con un repertorio muy especial, que junto a los clásicos incluye obras propias. En esta ocasión su presentación en España estaba vinculada a la celebración de los 45 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y España, pero cabe esperar que empiece a prodigarse más fuera de China. 

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