Chequia

Festival Janáček Brno (7): una versión poco habitual del 'Diario de un desaparecido'

Robert Ferrer Llueca

lunes, 17 de diciembre de 2018
Brno, viernes, 30 de noviembre de 2018. Teatro Mahen. Leoš Janáček: Zápisník zmizelého (Diario de un desaparecido), ciclo de canciones para tenor, alto, tres voces femeninas y piano. Textos de Ozef Kalda. Estreno: Brno, 18 de abril de 1921. Versión escenificada con insertos musicales compuestos por Annelies Van Parys. Dirección escénica: Ivo van Hove. Dramaturgia: Krystian Lada. Escenografía: Jan Versweyveld. Vestuario: An D´Huys. Solistas: Marie Hamard (mezzosoprano), Ed Lyon (tenor) y Hugo Koolschijn (actor). Coro (miembros de la academia coral De Munt / La Monnaie): Hanna Al Bender, Trees Beckwé, Lisa Willems, Raphaële Green. Piano: Lada Valešová. Coproducción de Muziektheater Transparant con Toneelgroep Amsterdam, Klarafestival, De Munt / La Monnaie Choral MM Academy, Kaaitheater, Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, Operadagen Rotterdam y Beijing Music Festival.
van Hove: Diario de un desaparecido © 2018 by Marek Olbrzymek

Además de poner en escena las nueve óperas y el ballet Rákos Rákoczy de Leoš Janáček, el festival brunense incluyó también una propuesta escénica para el Diario de un desaparecido, ciclo compuesto por veintidós canciones para tenor, alto y tres voces femeninas con acompañamiento de piano. Como en otras composiciones de esta época, Janáček se expresa bajo el influjo de su joven musa creativa Kamila Stösslová para contar de manera casi autobiográfica la historia del muchacho de pueblo Janíček enamorado de la gitana Zefka, por la que está dispuesto a abandonarlo todo. La anterior edición del festival en 2016 presentó también una versión escenificada de esta obra en una producción de la compañía 'Opera povera', musicalmente interesante pero bastante básica en la parte escénica propuesta por su director Rocc. Si bien se trata de una obra que funciona muy bien en versión de concierto, desde hace algunos años vienen siendo habituales las versiones escenificadas de la misma con resultados más bien cuestionables. Recordemos sobre todo aquella evocadora concepción escénica estrenada en 2007 en la Ópera Nacional de París por La Fura dels Baus y Jaume Plensa, usando la orquestación de Gustav Kuhn y como programa doble junto a El castillo de Barbazul de Béla Bartók. Fue una coproducción con el Gran Teatre del Liceu que pudo verse en Barcelona durante la temporada 2007-2008, con la participación alternada de los tenores solistas Michael König y Michael Smallwood, la alto Marisa Martins y la orquesta del coliseo barcelonés bajo la dirección musical de Josep Pons. Existe además otra versión orquestal de la partitura, realizada por Ota Zítek y Václav Sedláček, que se hizo quizás más popular a partir de la extraordinaria grabación de 1987 para Deutsche Grammophon firmada por el tenor Philip Langridge y la alto Brigitte Balleys con la Orquesta Filarmónica de Berlín y Claudio Abbado como director musical.  

La propuesta del Diario de un desaparecido presentada este año en Brno es obra del flamenco Muziektheater Transparant en coproducción con varios teatros y festivales, y nos propone una nueva mirada a la historia original usada por Janáček para este ciclo de canciones. Por una parte, traslada la acción a la época actual y del campo a la ciudad, presentando a Janíček como a un exitoso fotógrafo. Asimismo, emplea nuevos elementos musicales intercalados entre las canciones originales de Janáček, partes compuestas expresamente para este espectáculo por la compositora belga Annelies Van Parys, usando solo las voces femeninas y a modo responsorial, quien de esta manera reinvidica la perspectiva de la mujer representada aquí por una libre, misteriosa y siempre activa Zefka. Aunque la compositora nos ofrece fragmentos musicales creativos y de interés por sí mismos, en algunas ocasiones cercanos incluso al lenguaje compositivo janáčekiano, el hecho de intercalar su música entre las canciones originales de Janáček no fue realmente ideal. 

La versión escénica de Ivo van Hove realzó igualmente la figura femenina, en una producción de suficiente interés debido a una escenografía atractiva y bien diseñada por Jan Versweyveld, pero sobre todo gracias a la buena interpretación de los dos solistas principales acompañados de manera muy precisa por la pianista Lada Valešová. El tenor Ed Lyon, de voz potente y agradable, resistió muy bien vocalmente toda la representación hasta el conocido momento del agudo final, que resolvió al menos con un sonoro falsete. Por su parte, la mezzosoprano Marie Hamard nos deleitó con un canto siempre lírico y unos graves realmente increíbles. La propuesta de Ivo van Hove incluyó a un actor extra en escena, no tan destacable por su voz canora amateur como por su actuación general y por los emotivos recitados en inglés que enmarcaron la representación. No obstante, asistiendo a representaciones como ésta uno se pregunta si es realmente necesario plantear el Diario de un desaparecido escénicamente o casi mejor dejarlo para versiones de concierto o como mucho semiescenificadas, ya que además en producciones híbridas de este tipo llega a perderse a menudo la esencia de la música janáčekiana. 

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