Discos

La vuelta al mundo en ocho trompetas

Alfredo López-Vivié Palencia

viernes, 4 de enero de 2019
Fractales. Christian Lindberg: Akbank Bunka; Joseph Haydn: Concierto para trompeta en Mi bemol mayor Hob. VIIe/1; Alexander Arutunian: Concierto para trompeta en La bemol mayor; Pablo Sarasate: Aires Gitanos; Tom Jobim: Chega de saudade (No more blues); Astor Piazzolla: Oblivion. Pacho Flores, trompetas. Arctic Philharmonic Orchestra. Christian Lindberg, director. Productores: Pacho Flores, Maider Múgica, Inmaculada Rego. Ingeniero de sonido: Fabian Frank. Un disco compacto de 65 minutos de duración, grabado en el Concert Hall “Stormen” de Bodø (Noruega) en mayo de 2018. Deutsche Grammophon 0028948177059

Al venezolano Pacho Flores (San Cristóbal, 1981) siempre le sucede la misma anécdota cuando llega a una sala de conciertos empujando su enorme valija: se extrañan de que no haya dejado el equipaje en el hotel, y él aclara con una sonrisa que se trata de sus instrumentos. Lo mismo ocurre en este disco, en el que Flores emplea hasta ocho instrumentos distintos: una corneta, dos fiscornos y cinco trompetas de tonalidades diferentes (todos ellos de la firma valenciana Stomvi, cuyo fundador escribe en la carpetilla una breve introducción sobre el concepto “fractal” y su relación con la geometría, las matemáticas y la música). 

Y, como también ocurre en sus conciertos, escuchar este disco (cuya toma de sonido es limpia pero deja a la orquesta demasiado atrás, y cuyas notas -para una vez que están en español- son prescindibles) supone quedarse pasmado ante el virtuosismo de este hijo de El Sistema (Flores dedica la grabación a la memoria de José Antonio Abreu), su versatilidad, su potencia sonora, y su buen gusto. Vaya por de pronto la felicitación por escoger un programa grabado en el Círculo Polar Ártico que va de lo clásico a lo contemporáneo, de lo culto a lo popular, de lo raro a lo conocido, y de Europa a América. 

Estrenado en 2005, Akbank Bunka es un concierto estructurado en los tres tiempos canónicos (rápido-lento-rápido), que presenta un lenguaje actual pero muy asequible, y en el que el sueco Christian Lindberg no se lo pone nada fácil al solista a la vez que contiene una orquestación limpia que enfatiza sus ritmos irregulares: amplio elenco de percusión en el primer movimiento -con cadencia vertiginosa para la trompeta-, ambiente de “thriller” en el intermedio, y un finale cuesta abajo y sin frenos. La otra rareza del programa es el Concierto que el autor armenio Alexander Arutunian escribió en 1950: un único movimiento de 17 minutos en el que la trompeta comparte protagonismo con el clarinete, en lenguaje tonal y con una amplia variedad de sabores -y de exigencias técnicas- entre lo ruso y lo cíngaro. 

En el apartado clásico, el famoso Concierto en Mi bemol de Haydn (sí, el Haydn de siempre, aunque en el programa conste que nació en 1932), en el que Flores -empleando un instrumento diferente para cada movimiento- y Lindberg -con la orquesta noruega de la que es titular- mantienen un equilibrio delicioso y un estilo impecable, quizás un poco arrastrado de más en el Andante. Y los célebres Aires Gitanos de Sarasate, en adaptación del propio Flores, que consigue el milagro -mejor dicho, la ostentación- de tocar con la trompeta primero las interminables líneas que el virtuoso navarro dejó escritas para el violín (eso es fuelle de verdad), y después todas y cada una de las semigarrapateas de la conclusión. 

Y en el apartado americano, las adaptaciones del venezolano Efrain Oscher de dos conocidísimas composiciones de (doble genuflexión para cada uno) António Carlos Jobim y Astor Piazzolla. Y aquí viene mi única pega artística de este disco: a Jobim no le sientan nada bien los arreglos para gran orquesta -y menos en una pieza tan intimista como Chega de saudade-, aunque Flores compensa ese exceso empleando el fiscorno, cuyo sonido sensual y cálido resulta ideal en esta música, y Lindberg se une a la fiesta con su trombón. Por el contrario, Piazzolla sí resiste las ampliaciones de plantilla y su Oblivion sale a pedir de boca, con un Flores que emplea primero el fiscorno, y en la repetición la poderosa trompeta en Do para dar un final espectacular. 

No olviden incluir este disco en su carta a los Reyes Magos. 

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