Discos

La Atlántida feldmaniana

Paco Yáñez

lunes, 7 de enero de 2019
Morton Feldman: String Quartet and Orchestra; Oboe and Orchestra; Atlantis. Han de Vries, oboe. Pellegrini-Quartett. Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt. Lucas Vis, director. Thomas Eschler, ingeniero de sonido. Christian C. Dalucas, Werner X. Uehlinger y Bernhard Vischer, productores ejecutivos. Un CD DDD de 54:26 minutos de duración grabado en la Hessischer Rundfunk de Fráncfort (Alemania), los días 23 y 24 de octubre de 1997. Hat Hut hat[now]ART 206. Distribuidor en España: Distrijazz.

Un año más, nos disponemos a cruzar los mares para encontrarnos, arribados a las costas de los Estados Unidos, con ese océano musical que es, en sí mismo, Morton Feldman (Nueva York, 1926 - Buffalo, 1987). Ahora bien, en esta ocasión nuestra singladura hacia Norteamérica ha de conocer una parada intermedia, pues en la Atlántida hemos de fondear para sumergirnos en la primera de las evocaciones sonoras que hoy disfrutamos gracias a la reedición de un compacto que llevaba años descatalogado: parte sustancial que es del sello feldmaniano por antonomasia, la discográfica suiza Hat Hut... 

...sustancial, por cuanto era ésta una reedición muy esperada, al incluir la única grabación que en disco compacto se ha comercializado de Atlantis (1959): partitura gráfica que nos conduce a un periodo compositivo totalmente distinto del que representan las dos restantes piezas aquí reunidas: obras que, en un lapso de apenas catorce años, nos hablan ya de unos presupuestos musicales netamente feldmanianos. Mientras, Atlantis parece convocar un lenguaje nuevo, la expresión de un habla ignota, quizás la de esos atlantes que aquí aprovechan los amplios márgenes de apertura que provee la notación gráfica para dar rienda suelta a la expresividad de cada instrumentista, dentro de unos parámetros en cuanto a timbre y color que Feldman quería encaminados hacia una tensión móvil que, por su incesante dinamismo, aún se encuentra lejana de lo que sería el último periodo compositivo feldmaniano, con sus demorados tapices de patrones musicales. De acuerdo con una bella imagen recogida por Art Lange en sus notas al compacto, estaríamos en Atlantis ante un Feldman que siembra sus semillas musicales para que los instrumentistas hagan crecer un jardín sonoro que no deja de proliferar ante nuestros oídos, con una orgánica sucesión de brotes, germinaciones y florecimientos que, sin embargo, nunca fueron del completo agrado de Morton Feldman por la falta de control que tal notación gráfica deparaba a la hora de determinar los resultados finales de la composición. En este caso, es la Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt la que se encarga de dar su forma definitiva a Atlantis, con una interpretación que me parece sobresaliente, sin contaminar el Feldman de los años cincuenta con planteamientos propios del compositor que décadas más tarde sería (aunque, por el tipo de escritura que Atlantis pone sobre los atriles, sería muy interesante que más versiones de esta partitura se grabaran, pues darían lugar a interpretaciones totalmente dispares). En el caso de la RSO Frankfurt, estamos ante una lectura muy heterogénea, ágil y viva, completamente atomizada, en la que el sonido vibra por doquier, insuflando sutiles ecos webernianos por las relaciones tímbrico-melódicas y su lacónica existencia en el entramado orquestal. Sin embargo, y aun reconociendo la impronta weberniana en Feldman (que volveremos a escuchar en este compacto), el resultado final nos hace pensar en lo que serían formas abiertas (también, gráficas) del Earle Brown coetáneo, quizás el compositor de la Escuela de Nueva York estilísticamente más cercano, en los años cincuenta, a Morton Feldman: una proximidad que, con el paso del tiempo, se iría disociando, a medida que Feldman tejió acústicamente lo que hoy en día tenemos por su estilo tardío. 

Precisamente, uno de los ciclos de partituras que abren las puertas de ese estilo tardío es la serie de instrumento(s) y orquesta (los que podríamos decir 'conciertos' feldmanianos), un grupo de obras que Morton Feldman comienza a componer en 1972, con Cello and Orchestra, y que llega hasta 1979, con Violin and Orchestra, comprendiendo entre ambas partituras piezas como Piano and Orchestra (1975) y Flute and Orchestra (1977-78). A mayores, en esta serie hemos de incluir las dos obras que completan el disco que hoy reseñamos: String Quartet and Orchestra (1973) y Oboe and Orchestra (1976). 

Aunque la primera de ellas, String Quartet and Orchestra, es una de las más antiguas de la serie, es, también, una de las que presenta una estética más próxima al Feldman tardío, por la estática y amortiguada inserción del cuarteto en el entramado orquestal, tendiendo un continuo que, si bien con la irrupciones instrumentales más virulentas típicas del Feldman de los años setenta, serena ya los perfiles dinámicos de la orquesta por medio de una contención en el ataque que difumina los contornos tímbricos del medio, en una técnica compositiva que incorpora, como es habitual en Feldman, influencias del expresionismo abstracto desde lo pictórico. Dentro de esta influencia, es ya arquetípica la asociación entre la pintura de Mark Rothko y la música de Morton Feldman; ahora bien, si el último Feldman está poderosamente marcado por las Color Field Paintings rothkianas, en su ciclo de instrumentos y orquesta aún se deja entrever la impronta de las Multiforms que el propio Rothko comenzara a pintar a partir del año 1946. Es por ello que proliferan cuerpos sonoros diversificados, aunque de forma más controlada (ya sin notación gráfica) que en Atlantis, con una tendencia al extatismo que, sin embargo, no contagia esa sensación de tiempo suspendido que preside al último Feldman (si bien hay pasajes -como el del undécimo minuto de la obra en esta grabación- que nos remiten ya a lo musical como expresión de un tiempo infinito). Además de esta señalada impronta pictórica, hay de nuevo una influencia que en lo musical diría weberniana, por su extremo cuidado de las relaciones interválicas, dinámicas y tímbricas entre los instrumentos de la orquesta, con unos resultados tan poéticos como plásticos. También weberniana es esa incansable búsqueda de nuevos paisajes sonoros que en String Quartet and Orchestra disfrutamos en cada compás: una partitura que, como los demás 'conciertos' feldmanianos, no deja de encontrar texturas y esas multiformas en cada nueva inflexión, asociación instrumental, o modo de ataque. 

Tal y como afirmaba el poeta norteamericano Charles Olson en su ensayo Projective Verse (1950) -citado en sus notas por Art Lange, pues la influencia de la poesía en Feldman tampoco era menor-, «Una percepción debe, inmediata y directamente, dirigir hacia una nueva percepción», algo que se hace música en String Quartet and Orchestra de forma más que evidente, con su concatenación de formas acústicas continuamente renovadas, si bien en el caso de la música los movimientos y la conducción de la percepción se expanden sobremanera, tanto a lo largo como a lo ancho de la partitura, por medio de la armonía, la orquestación y lo textural. Estamos, así pues, ante un espacio de hibridación entre lo poético, lo pictórico y lo propiamente musical que el Pellegrini-Quartett y la Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt, todos ellos dirigidos por Lucas Vis, expanden de forma generosa, en una lectura muy bien respirada que se va a los 26:01 minutos de duración (aunque en la contraportada del disco aparezcan, por error, 30:58 minutos), cuando la propia Universal Edition nos habla en su edición de la partitura de una duración aproximada de unos 22 minutos. Versión, por tanto, tan esfumada y lenta como ya clásica en la discografía de la obra (la única hoy en día disponible en disco compacto), que se ha hecho esperar para, en su reedición, volver a mostrarnos toda su suavidad e hipnótica belleza. 

Mientras, Oboe and Orchestra nos conduce a un Feldman, en cierto sentido, más dramático y expresionista (dentro de lo que ello cabe en su música de los años setenta y ochenta). La presencia del oboe marca sobremanera el entramado armónico de la obra, con un fuerte contraste entre lo más agudo del solista y una orquesta en la que las resonancias graves de las percusiones adquieren un gran protagonismo: un dualismo entre primer plano y fondo, con sus acometidas y sentido de gran marcha acechante, que nos vuelve a conducir a Anton Webern; especialmente, a la cuarta de sus Sechs Stücke für Orchester opus 6 (1909, rev. 1928), mostrando las profundas conexiones históricas que, a pesar de la novedad que la Escuela de Nueva York supuso, vinculaban a sus miembros con las corrientes estéticas europeas surgidas de las vanguardias históricas (de un modo destacado, a Morton Feldman). Además de las conexiones propiamente estéticas, dichos vínculos, en lo que a producciones y encargos se refiere, unieron con fuerza a Feldman con Centroeuropa en sus últimos años de vida. Así, mientras que String Quartet and Orchestra fue un encargo de Michael Tilson Thomas y la Buffalo Philharmonic Orchestra, Oboe and Orchestra lo fue del Holland Festival, siendo el solista del estreno el oboísta que escuchamos en este registro, Han de Vries (un Han de Vries que en el estreno de la partitura, el 2 junio de 1976, había estado acompañado por la Hilversum Radio Philharmonic Orchestra dirigida por Jean Fournet). 

La versión de Oboe and Orchestra que aquí escuchamos a Han de Vries junto a la Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt y a Lucas Vis agudiza los vínculos webernianos antes explicitados, acerando la conformación del gran fortissimo que la orquesta construye antes de su disolución final; de nuevo, con gran protagonismo del oboe y de los clústeres resonantes de la percusión de fondo. Ello conforma, así pues, una suerte de expansión de la gran Marcia funebre del opus 6 weberniano, revisitada desde un lenguaje ya feldmaniano, en uno de los últimos vestigios plenamente reconocibles de esa impronta europea antes de adentrarse en derroteros, a partir de obras como Patterns in a Chromatic Field (1981), ya totalmente personales. La lectura de Oboe and Orchestra es, en esta edición de Hat Hut, y al contrario de lo que sucedía con String Quartet and Orchestra, rápida, pues con sus 16:40 minutos de duración adelanta en casi cinco minutos a la otra grabación clásica de la obra: la registrada el 6 de junio de 1977 por el oboísta Armin Aussem con la Rundfunk-Sinfonieorchester Saarbrücken bajo la dirección de Hans Zender (CPO 999 483-2), una versión que se demoraba hasta los 21:10 minutos de duración. Ello se nota en el fraseo de ambos solistas: más limpio y afinado en Han de Vries, mientras que Armin Aussem, al estirar tanto cada motivo, muestra un vibrato no demasiado afín a esta música. También las secciones orquestales se muestran más uniformes, compactas y bien fraseadas en el registro de Hat Hut; especialmente, la cuerda: mucho más feldmaniana en sus apariciones en bloque; así como la percusión: más rica en sus relieves, donde la Rundfunk-Sinfonieorchester Saarbrücken suena más dispersa y oscura. De forma que, en conjunto, y como sucedía con Atlantis y String Quartet and Orchestra, estamos ante una interpretación sobresaliente, que se convierte en referencia discográfica para esta partitura. 

Ayudan a la tan nítida percepción de Oboe and Orchestra, así como de las dos restantes páginas, unas tomas de sonido excelentes: al tiempo cálidas y con un buen cuerpo, así como transparentes y detalladas: típicas de los registros feldmanianas a cargo de Hat Hut (aquí publicadas en 24 bits). También seña de identidad del sello suizo es la edición del compacto, en una carpetilla en cuyo interior nos encontramos con unas interesantísimas notas a cargo de Art Lange: ensayo en el que profundiza, con criterio y lucidez, en los vínculos que unen a Morton Feldman con la pintura norteamericana de la posguerra, destacando cómo en el neoyorquino la composición se produce a modo de ensamblaje de intuiciones por medio de materiales que sólo al sonar comienzan a recorrer el camino del ser.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Distrijazz 

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