España - Cataluña

La obsesiva música de Herrmann

Berta del Olivo

miércoles, 9 de enero de 2019
Barcelona, domingo, 16 de diciembre de 2018. Cines Aribau. Proyección de Vértigo (1958) de Alfred Hitchock con música en directo. Orquesta Sinfónica Camera Musicae. Anthony Gabriele, dirección musical. Aforo 95%
'Vértigo' de Hitchcock con orquesta © Orquesta Camera Musicae, 2018

La Orquesta Camera Musicae celebró el 60 aniversario del clásico de Alfred Hitchock, Vértigo (1958) con una proyección muy especial de la película. La sensacional música de Bernard Herrmann fue interpretada en directo por la prestigiosa Orquesta Sinfónica Camera Musicae en los cines Aribau de Barcelona y dirigida por el maestro Anthony Gabriele.

Considerada como la mejor película de la historia del cine por la prestigiosa revista Sight & Sound, James Stewart y Kim Novak protagonizan una historia que se adentra en los deseos y obsesiones de la mente humana. Un detective jubilado que padece vértigo (James Stewart, Scottie en la película) es contratado por un antiguo compañero de universidad para seguir y proteger a su mujer, Madeleine, que está poseída por el espíritu suicida de Carlotta Valdez, su bisabuela. Aunque Scott descubre que Madeleine ha estado fingiendo como parte de un asesinato planeado, la obsesión de este hace que la historia se repita de nuevo en bucle.

La romántica y misteriosa música de Bernard Herrmann está considerada como una de las mejores composiciones musicales para el cine y se pudo escuchar y disfrutar en todo su esplendor sinfónico con la Orquesta Camera Musicae. La genialidad de Herrmann reside en saber traducir el tema esencial de la película, la conexión entre amor y muerte, en una estructura musical compacta. Así, la relación existente entre los distintos motivos musicales ideados por el compositor logra tejer una estructura musical que refleja la de la película. Ya en el preludio, compuesto por dos secciones, Herrmann refleja una doble espiral de deseo y muerte.

Tres son los motivos musicales principales de la banda sonora: en primer lugar, el tema principal, la archiconocida sucesión de terceras ascendentes y descendentes, del que se derivan el tema de la persecución por el tejado (que comienza como un zumbido de la sección de cuerda); el tema o más bien acorde que representa el vértigo o la acrofobia y el tema de la obsesión (de Scott por Madeleine, y a su vez, de Madeleine por Carlotta). De hecho, el acorde de vértigo o miedo a la muerte y el que dibuja el tema de la obsesión o amor por Madeleine representan mitades simétricas de una “torre rota” o acorde roto de terceras.

En segundo lugar, el motivo que representa a Madeleine: un grupo de ocho notas que genera un movimiento perpetuo sin conclusión, como el carácter de la propia Madeleine, que se dedica a deambular por San Francisco.

Por último, tenemos el motivo que representa a Carlotta Valdez, y a la locura y a la muerte, motivo que está presente a lo largo de toda la película. Consiste en un ritmo ostinato de Habanera, para darle un aire español, como el origen de Carlotta.

La interpretación de la orquesta fue impecable y llena de energía. Gracias a su concentración, el maestro Gabriele y la orquesta consiguieron una perfecta sincronización de las entradas y ejecución de la banda sonora con el tempo adecuado.

Especialmente reseñable, y preferido por los cinéfilos, es el fragmento silencioso, sin diálogos, en el que Madeleine deambula por las calles de San Francisco con su coche, seguida a corta distancia por Scott, con el único acompañamiento de la obsesiva música de Herrmann, como si escucháramos el trasiego de la mente y de los pensamientos de Scott.

Como el propio Herrmann declaraba: “Hitchcock solo finaliza una película al 60%.  Yo la tengo que terminar por él” 

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