Alemania

Inefable Igor Levit

Juan Carlos Tellechea

martes, 8 de enero de 2019
Düsseldorf, domingo, 2 de diciembre de 2018. Gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf. Igor Levit, piano. Johannes Brahms (1833 – 1897), Ciaccona de la Partita en re menor para violín solo BWV 1004. Ferruccio Busoni (1866 – 1924), Fantasía según Johann Sebastian Bach BWV 253, Fantasía y fuga sobre el coral Ad nos, ad salutarem undam S 259 de Franz Liszt. Robert Schumann (1810 – 1856), Thema mit Variationen en si bemol mayor Geistervariationen. Franz Liszt (1811 – 1886), Marcha Solemne al Santo Grial de Parsifal S 450. Organizador Heinersdorff Konzerte – Klassik für Düsseldorf. 100% del aforo
Igor Levit © Robbie Lawrence / Heinersdorff Konzerte, 2018

Fue un grandioso concierto el que ofreció el pianista Igor Levit este domingo 2 de diciembre de 2018, con obras de Johannes Brahms, Feruccio Busoni, Robert Schumann y Franz Liszt, organizado por Heinersdorff Konzerte – Klassik für Düsseldorf. Si el gran auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf hubiera tenido tres o cuatro veces más capacidad que la actual (casi 2.000 asientos) de seguro que se habría llenado también por completo. 

Levit edificó un muy selecto recital con algunas de las piezas de su nuevo álbum titulado Life, y así es como fue posible celebrar de forma conjunta también la vida, manifestada en la fiesta judía de Janucá (de Las Luces) que comenzó (coincidentemente) este domingo y se extiende hasta el 10 de diciembre, y el tiempo cristiano de Adviento (hasta el 23 de este mes) que preludia la Navidad, entre estruendosas ovaciones, de pie, del público durante largos y largos minutos.

Los fortísimos fueron de peso, los fraseos de gran sensibilidad y los pianísimos sumamente silenciosos, como en Thema mit Variationen en si bemol mayor Geistervariationen (1854), una de las últimas composiciones de Schumann, antes de ser internado en una clínica psiquiátrica de Bonn, así como una de las menos interpretadas y difundidas de este autor. El tema al que hace alusión la obra se sobretitula leise, innig (silencioso, íntimo) y es aquí donde muestra Levit su gran capacidad para modelar maravillosamente tonalidades tan contenidas que llegan al límite de lo audible. Las variaciones (Variation I, Variation II. Canonisch, Variation III. Etwas belebter, Variation IV, Variation V) se suceden como una cascada de notas, sin interrupción. Esta ofrenda de Schumann es romanticismo puro, y Levit la interpreta con absoluta concentración, dejando el alma sobre el escenario.

La velada comenzó con gran fluidez y soltura con Ciaccona aus der Partita en re menor para violín solo BWV de Johann Sebastian Bach, solo para mano izquierda, arreglada por Johannes Brahms (para Clara Schumann que en 1877 sufrió un esguince del tendón del brazo derecho), que pasa en sus diferentes pasajes desde una gran serenidad hasta alcanzar una intensidad rayana en el delirio (la mano derecha de Levit no permaneció quieta casi en ningún momento, acunaba a la música, contribuía a modelarla), lo que determinaba ya el carácter un poco ocultista del programa, algo como para iniciados.

Fue también una evocación al gran artista y humanista Hannes Malte Mahler (1968 – 2016), amigo de Levit que falleció en un trágico accidente hace dos años. La ejecución con la mano izquierda fue una especie de código de entendimiento sobre música que en la siguiente Fantasía según Johann Sebastian Bach BWV 253 de Ferruccio Busoni explica su contenido central, esto es, continuar allí donde terminan las palabras; base de una expresión clara e inspirada de gran sensualidad.

Para escuchar, en definitiva, dónde comienza el sonido puro, pasamos tras el intervalo a la segunda parte de la tarde con la Marcha Solemne al Santo Grial, de Parsifal, de Richard Wagner transcrita para piano por (su compadre) Franz Liszt. Palabras mayores, cómo son trasladadas del original a este instrumento tanto el lacerante tañir de las campanas como el susurro de la orquesta (el pianista salta literalmente sobre la banqueta y mueve ágil e incansablemente los pedales). 

Que esto es perfectible lo muestra también Levit en la Fantasía y fuga sobre el coral  Ad nos, ad salutarem undam S 259, una de las composiciones para órgano más famosas de Liszt, en una adaptación para piano de Ferruccio Busoni que tal vez solamente un puñado de músicos es capaz de dominar como lo hace este solista. Con mucha furia en Fantasia. Moderato (un poco maestoso) / Allegro (ma misurato) / Tempo giusto (ma sempre vivo) / Vivace; con gran sosiego en el Adagio / Tranquillissimo / Molto tranquillo ed monioso / Allegro deciso; y con incontenible fuerza explosiva en la Fuga. Allegretto con moto, Allegro con brio/Vivace molto/Adagio.  

Es un verdadero regocijo ver al carismático Levit escalar y escalar estas sublimes cumbres pianísticas; cómo arrulla el teclado para extraer de él hasta el último atisbo de expresión, desde los más recónditos grados de intensidad; o cómo pulsa brevemente las respectivas teclas para conseguir un forte y retirar los dedos ipso facto como si hubiera recibido una fuerte descarga de alta tensión. 

Siempre vestido como un asceta, con pantalón oscuro y una camisa azul sin cuello, Igor Levit agradeció humildemente a los millares de asistentes y se retiró con la misma sencillez con la que subió al escenario.

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