Opinión

Una noticia confusa

Maruxa Baliñas

domingo, 27 de enero de 2019
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Desde hace años, muchos aficionados a la música nos lamentamos de que en San Petersburgo no exista un museo dedicado a Shostakovich o cuando menos una de esas casas-museo a las que tan aficionados son normalmente los rusos. Aún este verano lo hablé con un par de musicólogos rusos, entre ellos una estudiosa de Shostakovich, porque yo sospechaba que el motivo de fondo era una cierta 'censura implícita', o sea, que Shostakovich había estado demasiado cercano a los estamentos políticos soviéticos -para bien y para mal- y su figura resultaba 'confusa' o 'desapacible' para los gobernantes actuales. Ambos me desmintieron totalmente esta posibilidad y me insitieron en que la música de Shostakovich sigue siendo apreciadísima por público, intérpretes y musicólogos, y que la inexistencia de una casa museo en San Petersburgo se debe en buena medida a que fue un compositor que pasó los años más significativos de su vida en Moscú, allí está enterrado, y allí se conserva la mayor parte de su archivo. Sondeé la posibilidad de que el problema fuera entonces que en San Petersburgo estaban molestos porque hubiera abandonado la ciudad para trasladarse a Moscú y se hubiera 'desentendido' de sus orígenes, y nuevamente la respuesta fue apasionadamente negativa. 

En cualquier caso, los peterburgueses conocen bien la historia de Shostakovich en la ciudad y a lo largo de los años he ido descubriendo y visitando no sólo los lugares vitales de Shostakovich sino también de otras figuras de la rica cultura que la ciudad llegó a reunir en los años veinte y treinta del pasado siglo, y que tan tristemente finalizó. Este verano mi gran descubrimiento fue la casa donde había residido la poetisa Olga Fiódorovna Berghólz (1910-1975) -para mí comparable a Ana Ajmátova, aunque menos conocida en España- y que resultó estar en una calle por la que había pasado muchísimas veces a lo largo de los años, y que además quedaba a unos pocos portales de la academia donde iba cada mañana a intentar refrescar mi ya limitado conocimiento del ruso. Y sigue encantándome coger el autobús al Mariinski en Malaia Morskaia porque así paso por la casa donde murió Chaicovsqui, aunque en realidad la casa ya no se conserve. 

Sobre la vivienda en la calle Kronverskaya, donde Shostakovich residió entre 1937 y 1941, antes de ser evacuado de Leningrado, varias personas me comentaron ya hace años que no merecía la pena ir, porque no se 'veía' nada. La casa ha cambiado de propietarios en muchas ocasiones e incluso la calle está transformada. Sólo en el patio de manzana -que no en la calle- hay una pequeña columna con un busto de Shostakovich que recuerda que allí vivió en unos años muy significativos de su vida, cuando comenzaba a escribir precisamente la Sinfonía nº 7 'Leningrado'.  

¿Por qué hablo entonces de este piso? Pues porque en los últimos días varias publicaciones musicales europeas han recogido la noticia de que este piso está a la venta y también una revista española digital ha decidido publicarla, aunque sin traducirla adecuadamente, por lo que da a entender que Shostakovich vivía lujosamente en este mismo apartamento que se ve en las fotos. En primer lugar, la noticia no es tal, puesto que el piso lleva a la venta más de un año: en todo caso la noticia es que ha bajado significativamente su precio porque no encuentra comprador. La única diferencia es que aparentemente la agencia inmobiliaria ha decidido pasar a una política de venta más agresiva, supongo que esperando que si la noticia se extiende por Europa Occidental el precio pueda volver a subir, e incluso que el ayuntamiento o el gobierno puedan interesarse en la compra (en Rusia, como en todas partes, las instituciones tienden a pagar precios significativamente más altos que los 'privados'). 

Resulta simplemente ridículo tener que explicar que la foto que aparece en el artículo de Platea Magazine no tiene prácticamente nada que ver con las condiciones de vida de Shostakovich, sólo las paredes son iguales (y aún eso puede haber variado). ¿Pero alguien cree realmente que Shostakovich vivía rodeado de copias de cuadros renacentistas italianos y jarrones dorados? Cualquiera que haya visitado Rusia en los últimos años sabrá reconocer este estilo decorativo porque abunda mucho en las viviendas, hoteles, restaurantes, tiendas, etc. frecuentadas por los allí llamados 'bisnesman', un término más 'elegante' que el de 'mafiosos rusos' que solemos usar en España. 

No puedo menos sin embargo de recomendar a los curiosos que vean los planos y fotos de este apartamento, que no tiene los 240 m2 que ponen los titulares, sino unos más modestos 143 m2 útiles, pero incluye algunos de los 'lujos' de las viviendas rusas de hace cien años, muy similares por otra parte a los que podemos encontrar en cualquier vivienda urbana de la época: altos techos, dos puertas de entrada separadas (el servicio doméstico y los niños no usaban la puerta principal), dos o tres salones, la amplia galería cubierta, y una cosa tan rusa como el WC separado del baño. Pero si alguien está pensando en comprarlo, no se lo recomiendo, el precio es bastante alto -más bajo que en Madrid, en cualquier caso- y aunque el barrio es muy histórico, está bastante degradado y tiene zonas inseguras [¡espero que no me demande la agencia inmobiliaria que lo gestiona!]

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