Chequia

Divertida producción de Jonny spielt auf de Ernst Krenek en el Teatro Nacional de Praga

Robert Ferrer Llueca

martes, 5 de febrero de 2019
Praga, sábado, 26 de enero de 2019. Teatro Nacional. Ernst Krenek: Jonny spielt auf (Jonny empieza a tocar), ópera en dos actos. Libreto de Ernst Krenek. Estreno: Leipzig, 10 de febrero de 1927. Nueva producción del Teatro Nacional de Praga. Dirección escénica: David Drábek. Escenografía e Iluminación: Jakub Kopecký. Vestuario: Tomáš Kypta. Supervisión de movimientos: Adéla Laštovková Stodolová. Jonathan Stoughton (Max), Petra Alvarez Šimková (Anita), Jiří Rajniš (Jonny), Igor Loškár (Daniello), Vanda Šípová (Yvonne), Pavel Švingr (mánager), Václav Sibera (director de hotel), Michael Skalický (empleado de ferrocarriles), Václav Lemberk (primer policía), Luboš Skala (segundo policía), Ivo Hrachovec (tercer policía). Coro y Orquesta de la Ópera Estatal de Praga. Director del coro: Adolf Melichar. Dirección musical: Stefan Lano.
Jonny spielt auf © 2019 by Národním divadle

El Teatro Nacional de Praga puso en escena una nueva producción de la ópera Jonny spielt auf de Ernst Krenek. Ópera realmente infrecuente en el repertorio de los grandes coliseos operísticos, su inspirada música y las posibilidades escénicas que ofrece la propia historia la hacen valer de todo reconocimiento. Ernst Krenek (1900-1991), compositor austriaco procedente de una familia de origen checo, nacionalizado estadounidense en 1945, compuso alrededor de 240 obras que incluyen óperas, sinfonías, música incidental y radiofónica, música de cámara, composiciones didácticas… en un estilo musical ecléctico que parte del postromanticismo, el expresionismo y la atonalidad libre para pasar por el dodecafonismo, el serialismo, la música aleatoria y la música electrónica, sin olvidar tampoco la influencia de las tendencias emergentes del neoclasicismo y neoromanticismo. El incipiente interés por el jazz, tan de moda entre los europeos de la República de Weimar vigente entre 1918 y 1933, símbolo de la libertad y la esperanza, el “Zeitgeist” reflejado de manera directa en la historia de Jonny spielt auf y especialmente a través de su personaje principal (el músico negro Jonny, representante de la exótica y fresca sociedad americana del momento), es seguramente la causa principal por la que el régimen nazi decidió incluir la obra entre la música considerada degenerada en la exposición “Entartete Musik” de Düsseldorf en 1938, aunque la prohibición del normal desarrollo de la actividad compositiva de Krenek y la interpretación pública de sus obras ya venían desde la ascensión del nazismo en 1933, lo que supuso la decisión de trasladarse a los Estados Unidos en ese mismo año de 1938.

El libreto de Jonny spielt auf, nos habla fundamentalmente de las intrigas amorosas y otras peripecias artísticas entre los distintos personajes, liderados estos por el compositor Max y su enamorada la cantante de ópera Anita. El violinista de jazz afroamericano Jonny, cuya novia es Yvonne, sirvienta del hotel parisino en el que actualmente está tocando Jonny, no dudará en robarle el preciado violín Amati al virtuoso violinista Daniello, motivando así toda una serie de acontecimientos que desembocarán en el descubrimiento del instrumento por la policía entre las maletas de Max, depositado allí por el propio Jonny, quien todavía llegará a tocarlo una vez más durante ese canto final de la ópera que nos conduce a dejar atrás el tiempo pasado y mirar siempre hacia adelante con optimismo.

La música de Jonny spielt auf presenta una diversidad de estilos compositivos que se inspiran de manera evidente en el jazz, así como también en la música de tradición tardoromántica, en el neoclasicismo típico en Stravinsky o incluso en el estilo compositivo de los miembros del Grupo de los Seis parisino y Busoni, toda vez que el autor, al referirse a esta ópera en concreto, destacó siempre un especial retorno a la tonalidad y el acercamiento fundamental a Puccini con los condimentos del jazz que evidentemente están justificados por la figura de Jonny. La orquesta de Krenek es rica en matices, con algunos interludios orquestales de sorprendente expresividad, y destaca en ella un especial interés en los recursos tímbricos de instrumentos como el saxofón, el banjo o una amplia sección de percusión.

Esta nueva producción del Teatro Nacional de Praga destacó por su gran originalidad, poniendo en escena no solo a los personajes exigidos en la ópera sino a varios gnomos y animales que habitan comúnmente en los glaciares. La propuesta escénica de David Drábek respetó así las localizaciones originales propuestas en el libreto de la ópera, buscando siempre el dinamismo e interés escénicos. El vestuario de Tomáš Kypta y la escenografía e iluminación a cargo de Jakub Kopecký sirvieron en todo momento a las inspiradas ideas escénicas de Drábek, muy acertadas y en conexión total con la extraordinaria música de Krenek.

En cuanto a los cantantes solistas, destacó sobre todo la excelente y compacta voz de Petra Alvarez Šimková para Anita, así como la imponente voz del barítono Igor Loškár para Daniello, ambos verdaderos protagonistas de esta representación a nivel vocal. Jiří Rajniš como Jonny destacó más bien en lo escénico, mientras que la exigente parte vocal escrita para el compositor Max fue defendida con creces por el tenor Jonathan Stoughton. Yvonne fue cantada por Steffi Lehmann quien, debido a la indisposición vocal de Vanda Šípová, cantó muy bien esta parte directamente desde la escena, mientras la soprano checa interpretaba el papel escénicamente. La orquesta de la Ópera Estatal de Praga estuvo dirigida de manera magistral por Stefan Lano, quien consiguió mantener totalmente la intensidad dramática del espectáculo desde el foso.

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