Reportajes

Pepe Romero cumple 75 años

Juan Carlos Tellechea

miércoles, 6 de marzo de 2019
Pepe Romero © peperomero.com

Pepe Romero eleva su mirada al firmamento y, como en oración, agradece siempre a su padre que lo haya recibido con un toque de guitarra cuando vino a este mundo hace ahora 75 años, aquel miércoles 8 de marzo de 1944 en Málaga. Tiempos aciagos entonces, en plena dictadura franquista y una Europa destruida por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Sus progenitores, Celedonio Romero, ex alumno de Joaquín Turina, compositor y guitarrista, y Angelita, cantante y actriz, emigrarían a Estados Unidos junto con sus hijos a mediados de la década de 1950.

Sin embargo, el maestro Pepe Romero, uno de los más destacados embajadores de la música española en América en estos momentos, prefiere darle a la fecha de su cumpleaños un perfil más bajo, a diferencia de sus agentes artísticos y de su público. A punto de comenzar una nueva gira por Alemania, como cada año, esta vez con la excelente Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) y su director principal, el estadounidense John Axelrod (Houston, 1966), Romero ha concedido muy gentilmente desde su residencia en California una breve entrevista vía internet a mundoclasico.com de la que extractamos algunos pasajes.

Sus fieles admiradores aguardan aquí con gran expectación el recital que ofrecerá el 9 de marzo en la gran sala de la Tonhalle de Düsseldorf organizado por Heinersdorff -Konzerte con obras de Federico Moreno Torroba (Concierto en Flamenco), Joaquín Rodrigo (Concierto de Aranjuez) y Georges Bizet (L'Arlesienne, Suites 1 y 2).

Hay gran cariño y aprecio por Pepe Romero en Alemania y en el centro de Europa, en general, donde paradójicamente ha alcanzado mayor celebridad que en su propia patria, España, a la que nunca ha dejado de amar. Èl mismo no se puede explicar a qué se debe esa popularidad, pero la disfruta con satisfacción y con esa humildad que tan solo las grandes personalidades son capaces de destilar.

Especialmente con Sevilla, donde debutó con siete años de edad en el legendario Teatro Lope de Vega, tiene sí, una muy especial relación de afecto, afirma. De ahí esta presentación con su Real Orquesta Sinfónica a la que encuentra el 6 de marzo en La Cartuja de la capital andaluza, para ser homenajeado, antes de continuar viaje desde allí a Düsseldorf, Bremen, Hamburgo, Colonia, Regensburgo y Frankfurt del Meno (por este orden).

Todo este año lo tiene consagrado Pepe Romero a numerosos conciertos internacionales. Después de Alemania viajará a Moscú, donde ofrecerá dos recitales en la sala Chaicovski de la capital de Rusia. Previamente, el 1 y el 3 de marzo ha estado en Italia con la Orquesta Sinfónica de Milán Giuseppe Verdi, bajo la batuta de Manuel Coves (Linares, 1957). Con Coves se conocen desde hace bastantes años ya, incluso han grabado discos juntos, pero será por primera vez que me presentaré con La Verdi, de la que aguardo, asimismo, una labor muy fructífera, señala.

Con su guitarra clásica, este genial virtuoso, tiene un vínculo sumamente especial. Es algo así como su segunda piel. Poquísimos son los músicos que, como él, han entrado en contacto tan íntimo con su instrumento, incluso desde la cuna. Durante la gira tocará la guitarra que habitualmente lo acompaña en estos periplos, la que construyó mi hijo (Pepe Romero) para mí, acota, con la absoluta seguridad además de que no toco yo ni una sola nota donde mi padre no cobre vida en ella.

Romero está siempre a la búsqueda de explotar mejor las posibilidades sonoras de la guitarra en diversos niveles, por una parte en la tradición barroca y clásica, así como en el flamenco. Pero también en compositores modernos como Lorenzo Palomo, cuyo arte melódico y atonal aprecia mucho.

La música de Pepe Romero da siempre testimonio entrañable de su vida y la de su familia, es expresión de alegría y de tristeza. Más aún, cada vez que interpreta el famoso Concierto de Aranjuez, el guitarrista está convencido de que combina los sentimientos trágicos que experimentó su amigo personal Joaquín Rodrigo (1901-1999), al que le unía además una gran afinidad artística, cuando su mujer perdió un hijo mientras componía partes de la obra en París. En Rodrigo encontró verdaderamente Romero al compositor más próximo a su temperamento lírico, un homólogo en la combinacion del folclore español con elementos neoclásicos que le permite esos sonidos cristalinos que exhala en sus poéticas interpretaciones.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.