Opinión

Mr. Miller va a la ópera

Fernando Peregrín Gutiérrez

lunes, 13 de mayo de 2002
Siempre he sentido gran admiración por Arthur Miller como dramaturgo; y un poco de envidia, por qué no reconocerlo, por su relación con Marylin Monroe, que si bien debió ser difícil y tormentosa, al menos, fue breve e intensa. Conque no me ha sorprendido que le hayan concedido hace apenas unos días el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Sin embargo, lo que sí me ha asombrado bastante es conocer la composición del jurado que le otorgó el galardón, donde se adivina que la sombra del periodista Luis María Ansón es tupida y alargada en la Fundación que patrocina estos galardones.Si el insigne académico desea que su campaña propagandística para que estos premios españoles puedan no ya codearse con los Nobel -- vana pretensión que queda al descubierto sin más que observar algunos rotundos yerros en la categoría de ciencias naturales -- , mas sí sean considerados como los siguientes en el rango del prestigio internacional, deberá cuidar más la composición de los jurados, al menos de aquellos en los que es supuestamente competente, como los de letras, y evitar que se le cuelen, como ha ocurrido en esta edición, algunos ilustres iletrados e impostores intelectuales capaces hasta de desacreditar y deslustrar fallo tan acertado como el que acaba de conceder el Premio de las Letras al gran dramaturgo estadounidense.Panorama desde el puente se convierte en una ópera sobre BrooklynA finales de octubre de 1999 tuve ocasión de asistir a la última de las funciones programadas en la Lyric Opera de Chicago con motivo del estreno absoluto de la ópera de William Bolcom titulada A View from the Bridge [Panorama desde el puente], basada en el drama homónimo de Arthur Miller. Estrenada el 9 de octubre de ese año en la Civic Opera House, sede la la Lyric Opera, despertó tal expectación que me costó arduo trabajo conseguir una entrada. Al final de la representación, la ovación fue clamorosa y prolongada.Arthur Miller, coautor junto con el colaborador habitual de Bolcom, Arnold Weinstein, del libreto, siempre había dicho, según recordó él mismo en varias de las entrevistas que se publicaron con motivo de este estreno mundial, que Panorama desde el puente era su obra teatral más operística (de hecho, y como veremos más adelante, existía ya el precedente italiano de una ópera basada en este drama). Hay mucho del gran melodrama verdiano trasplantado a Brooklyn tanto en la trama como en los personajes del drama original. Tengo para mí que esta característica ha permitido la elaboración de uno de los mejores libretos de ópera de estos últimos años. Nos recuerda Anthony Tommasini (New York Times, 11 de octubre de 1999), respecto de lo admirablemente que Arthur Miller y Arnold Weinstein han resuelto el problema de convertir el drama teatral en una ópera, que la obra dramática original (estrenada en 1955) nunca sacaba totalmente a la luz toda la complejidad de los personajes y que, en palabras del propio autor, era un conjunto 'de grandes bloques de emociones' más que una dramatización cerrada, lo que llevó en sus días a algunos críticos teatrales a considerarla una obra muy atrayente pero menor.Esta falta de continuidad dramática, sigue explicándonos Tommasini, es lo que permite adaptar el texto original a un libreto de ópera, pues la música es la que ha permitido encadenar esos bloques de sentimientos. Consciente de ello, Arthur Miller animó a sus colaboradores, Bolcom y Weinstein, a hacer los cambios que les pareciera oportuno a fin de que el resultado fuera verdadero teatro lírico. La consecuencia es que el espectador tiene la convicción de que asiste a la representación de una ópera en la mejor tradición de la teatralità del drama musical, y no, como ocurrió más recientemente en el Teatro Real, a un engendro, a una metafísica seudo ópera de ideas inconexas, sin ingenio ni carácter, por mucho que en la escena deambulase, perdido y humillado por un castellano de un castillo del Bierzo, un ingenioso hidalgo de la Mancha.Tanto el drama original como el libreto exhalan un fuerte aroma de verismo, por lo que no sorprende al espectador que con frecuencia la ópera suene, en palabras del crítico musical del New York Times, a 'verismo bolcomizado'. Un comentario muy adecuado a lo expresado por el compositor sobre su meta: brooklynizar la gran ópera. Mas la característica principal de la partitura es su osada e inhibida mezcla de estilos. A este respecto, el crítico Terry Teachout (American Opera in Progress, Encyclopaedia Britannica , Vol. 109, número 3, marzo de 2000), escribe:'William Bolcom no es un modernista de los del establishment. Figura principal en el llamado ragtime revival de la década de los 60, este compositor lleva mucho tiempo ocupado en el estudio e interpretación de la música popular estadounidense --entre otras cosas, es muy conocido por los recitales de canciones populares en los que acompaña al piano a su esposa, la mezo-soprano Joan Morris-- y sus composiciones de música clásica están formuladas en un idioma poli-estilístico que incorpora una variedad excepcionalmente amplia de dialectos musicales'En A View from the Bridge se encuentran, pues, un aria para tenor en la mejor tradición de la ópera italiana, con final en punta, en las alturas del Do, que arranca la ovación de una audiencia que sabe, por larga tradición, que ha llegado el momento de aplaudir; un coro en el estilo de los cuartetos de doo-wop; la canción de standard pop, Paper Doll que suena en varios momentos de la ópera: primero desde un fonógrafo, cantada como un aria de Puccini, y después, en la voz de 'Rodolpho' que la interpreta según la idea del jazz americano que tiene este personaje, un emigrante ilegal italiano; momentos verdianos, como una aria para bajo, noble y emotiva (escrita especialmente por Arthur Miller para la ópera), muy explicativa de la sicología de 'Marco', el compañero de emigración ilegal de 'Rodolpho', papel de más importancia en la ópera que en el drama original. Como se ve, todos estos episodios se asemejan a los números convencionales de la ópera tradicional. Mas, ¿cómo se unen entre si estos, en palabras del dramaturgo, 'bloques de emociones'? Para Tommasini, la mejor música escrita por Bolcom para esta ópera, la más personal, está en los pasajes de enlace, cuando 'una escritura orquestal ansiosa, inquietante sirve de subtexto para los diálogos cantados entre los personajes.' Continúa este crítico:"Aunque hay pasajes de vacilante atonalidad y de densas capas de sonoridades orquestales que recuerdan a Messiaen, el lenguaje musical es esencialmente tonal y la escritura melódica, pese a los saltos de intervalo en zigzag, es esencialmente lírica, como corresponde a una obra contemporánea que evoca la sensibilidad de la ópera italiana."No es totalmente nueva la idea de ambientar una ópera en Brooklyn. Tommasini nos recuerda, a este respecto, una infravalorada ópera de Gian-Carlo Menotti, (que discurre en un barrio muy próximo y similar a Brooklyn), The Saint of Bleecker Street. Mas no es necesario tanta erudición operística para ver casi de inmediato que A View from the Bridge esta estéticamente emparentada con West Side Story, aunque evidentemente no es, como nos indica Terry Teachout en el ensayo antes citado "un musical de Brodway con disonancias añadidas, sino una partitura de lacónico modernismo en la que la música popular de la década de los 50 se refracta con poderosos efectos." No obstante, para Terry Teachout:"A View from the Bridge posiblemente se representará en otros teatros tanto estadounidenses como de otros países, y con el tiempo puede que hasta acabe incorporándose al repertorio operístico internacional. Sin embargo, con todas sus virtudes, esta ópera no es teatralmente innovadora, pues la dramaturgia de Miller es convencional -- a fin de cuentas estamos ante una opera 'bien hecha' a la manera de Tosca o Pagliacci-- y, pese a que el compositor William Bolcom ha logrado con éxito crear un equivalente americano al verismo, no se aventura en nuevos territorios musicales. Más bien A View from the Bridge representa una continuación de la tradición de la ópera naturalista americana que iniciaron en los años 40 y 50 compositores como Gian Carlo Menotti y Carlisle Floyd."Futuras representacionesTocante a segundas y sucesivas puestas en escena de esta ópera -- algo casi siempre mucho más difícil de conseguir incluso que el estreno absoluto - A View from the Bridge parece tener asegurado su futuro más próximo. En la temporada 2002-2003 de la Metropolitan Opera de Nueva York se han programado siete funciones -a partir del 5 de diciembre-- del mismo montaje del estreno absoluto de esta ópera en Chicago, que fue verdaderamente espléndido, tanto por la dirección escénica de Frank Galatti, como por los decorados de Santo Loquasto, que se combinan con un magnífico juego de grandes y expresivas imágenes proyectadas. Repetirán en la MET, del reparto original, Catherine Malfitano como 'Beatrice', Gregory Turay como 'Rodolpho', Kim Josephson como 'Eddie Carbone' y el director musical, Dennis Russell Davies.Para el año que viene están previstas, a partir del 29 de marzo, 4 representaciones de A View from the Bridge en la Ópera de Portland, Oregon. Y las primeras fuera de Estados Unidos tendrán lugar a partir del 8 de febrero de 2003 en la Ópera de Hagen, Alemania (serán un total de 8 funciones entre los meses de febrero y mayo).Tal vez con ocasión del premio Príncipe de Asturias concedido a Arthur Miller, los responsables del Teatro Real (en solitario o en colaboración con el Liceo de Barcelona) consideren seriamente la posibilidad de poner en escena la versión operística de Panorama desde el punte. Si lo hiciesen, y con un montaje de espectacularidad igual o similar que el de la Lyric Opera de Chicago y de la MET, a buen seguro que no se arrepentirían. Por lo pronto, pueden ir ya escuchando la grabación realizada durante las representaciones del estreno en Chicago, a la venta a través de la página web de la Lyric Opera (2 CD, New World Records.Uno sguardo dal ponte, el antecedente italianoEl 11 de febrero de 1961 se produjo en el Teatro dell'Opera de Roma el estreno absoluto de Uno sguardo dal ponte [Panorama desde el puente], ópera de Renzo Rossellini (a la que ya nos habíamos referido anteriormente en una observación entre paréntesis), hermano de Roberto, el cual fue el encargado de la puesta en escena. Las crónicas y noticias del acontecimiento hablan de un cierto éxito de público (23 salidas a saludar de la compañía de canto al término de la representación, pero con división de opiniones) y de escaso, por no decir ningún éxito entre la crítica especializada. Este succès d'estime, permitió que, en los dos o tres años siguientes, esta ópera se estrenara en los teatros de ópera de Venecia, Frankfurt, Zagreb, Nápoles, Burdeos, Parma y El Cairo.La música de Renzo Rossellini (autor de numerosas bandas sonoras, de las que la más célebre quizá sea la que hizo para el filme de su hermano Roberto Rossellini Roma, ciudad abierta) escrita para esta ópera pertenece a la corriente del post verismo tardío italiano: lenguaje que combina tonalidad y modalidad, pero con una melódica que huye vergonzantemente de la melodía de amplio aliento dramático para caer, con frecuencia, en una melifluidad exagerada y cursi. Las influencias son varias y claras: Zadonai, Respighi (por su gusto por las formas melódicas y rítmicas del folclore antiguo italiano), y Alfano; ocasionalmente, además, se pueden encontrar ecos de Menotti, sobre todo en su producción lírica.La obra se compuso y se estrenó al amparo del gran éxito que obtuvo en Italia el mítico montaje de Luchino Visconti del drama teatral de Arthur Miller. A propósito del estreno de la ópera de Rossellini, el corresponsal de la revista ya desaparecida British Opera, William Weaver, un reputado crítico de aquellos días, escribió, en el número de julio de ese año:"Es difícil describir la ópera de Renzo Rossellini ya que crea tal atmósfera de aburrimiento que, después de una hora en el Teatro dell'Opera uno se tiene que concentrar más en no dormirse que en escuchar la ramplona y casi inexistente música... Una ópera sin drama, sin interés musical, sin estilo, bueno o malo."Los principales intérpretes fueron Gloria Lane como 'Beatrice', a la que se consideró generalmente como demasiado joven para ese papel, y el veterano Nicola Rossi-Lemeni como 'Eddie Carbone'. Este célebre bajo no fue el único cantante con solera del reparto, pues según nos informa William Weaver en su crónica romana:"Aquellos lectores que conozcan la obra teatral recordarán que una de las menos felices ocurrencias de Miller fue un abogado que hablaba directamente a los espectadores, a manera de coro griego. En la ópera de Rossellini este papel se convierte, en la mayoría de los pasajes de la obra, en una parte hablada (el abogado canta sólo cuando se dirige a otros personajes; cuando lo hace a la audiencia, habla), con el resultado de que cada vez que la música parece encaminada a un vehemente clímax, el abogado (encarnado por Giuseppe Valdengo) aparece en escena y empieza a hablar. El drama se colapsa una y otra vez."El 30 de septiembre de 1964, la RAI emitió una grabación completa de Un sguardo dal ponte con un reparto prácticamente igual -- sobre todo en los papeles protagonistas -- al del estreno, bajo la dirección musical de Arturo Basile, al frente de la Orquesta y Coros de la RAI de Milán. Hace ya más de 25 años circuló por canales de distribución privados y especializados, una grabación de esta retransmisión en discos de vinilo del sello Legendary Recordings.Una ópera de brujasTerminamos esta excursión operística -- aunque nos queda para el final un musical -- del señor Miller en la New York City Opera, que por aquel entonces tenía su sede en el City Center, precisamente en el mismo año de 1961. Por encargo de esta compañía de ópera, y con el patrocinio de la Fundación Ford, el compositor Robert Ward y su libretista Bernard Stambler realizan la adaptación del drama de Arthur Miller The Crucible [Las brujas de Salem] a la escena lírica. Se trata de una ópera en 4 actos, de unas dos horas de duración, y con instrumentación amplia y tradicional. La compañía de canto incluye 4 sopranos, 2 mezzo-sopranos, 2 contraltos, 4 tenores, 2 barítonos, 2 bajo-barítono y dos coros, uno de niñas y otro mixto, de dimensiones ad líbitum. El estreno absoluto por la mencionada compañía de ópera tuvo lugar el 26 de octubre de 1961. En el reparto de dicho estreno, figuraban Patricia Brooks, Frances Bible, Norman Treigle, Chester Ludgin y Eunice Alberts. Ganó el Premio Pulitzer y el del Círculo de Críticos de Nueva York en 1962.La composición está muy trabajada y elaborada, y su estilo es diatónico, ecléctico y accesible al oyente medio, incluso en la primera audición. Se trata de una obra muy característica del llamado estilo neoclásico americano y algunas de sus melodías evocan el himnario protestante del siglo XVII. Contiene algunos pasajes en parlando y se notan las influencias de Hindemith, Puccini y de las canciones populares estadounidenses. En la crítica del estreno aparecida en el New Yorker, Winthrop Sargeant escribió:"Conseguí hacerme una idea clara de esta ópera que es, por supuesto, un estudio de la conciencia humana basada en la obra teatral de Arthur Miller sobre el juicio de las brujas de Salem. La belleza, la nobleza, la destreza, el poder y la total sinceridad de la música del señor Ward me impactó por completo. Si se ha escrito una ópera mejor desde los días de Strauss y Puccini, desde luego que no la he oído."Desde su estreno, la obra se ha representado varios cientos de veces, sobre todo en el llamado circuito operístico profesional de segunda categoría y en los círculos de aficionados y universitarios. A marea de ejemplos, y empezando por las puestas en escena más recientes: Tulsa Opera (1995), Chautauqua Opera (1991), Des Moines Metro Opera (1989), Lyric Opera of Kansas City (1986, 1974 y 1968), Chicago Opera Theater (1985, con una instrumentación reducida debida al propio autor), Kentucky Opera (1981), Atlanta Opera (1976), Pittsburg Opera (1976)...Todos estos datos sorprenderán a buen seguro a los que creen que la ópera en Estados Unidos empieza y termina en Nueva York, Chicago y San Francisco.Resulta chocante que una ópera como The Crucible, con tal número de puestas en escena, resulte prácticamente desconocida fuera de Estados Unidos, donde, por otro lado, tampoco está muy difundida entre los aficionados tradicionales. Esto último se debe al poco conocido hecho de que los distintos circuitos operísticos estadounidenses rara vez concuerdan o convergen. Existe, empero, una grabación de esta ópera en dos CD, con los conjuntos de la New York City Opera bajo la dirección de Emerson Buckley, originalmente disponible en discos de vinilo desde 1962. Entre los intérpretes principales, Joyce Ebert, Norman Kelly, Beverly Evans, Nancy Foster, John Macurdy y Spiro Malas (Albany Records, TROY025-2/TROY026-2).El fracaso de la creación del mundo según MillerEn 1972 llega al teatro Schubert, uno de los más emblemáticos de Broadway, la comedia de Arthur Miller titulada The Creation of the World and other Business. La obra, un intento de mezclar filosofía con humor, fue un rotundo fracaso y alcanzó solamente 20 representaciones. Mas no por ello se dio por vencido el dramaturgo. Un año después, convirtió su particular versión del Génesis en un musical, Up From Paradise, con la colaboración del compositor Stanley Silverman. La obra se estrenó finalmente el 23 de abril de 1974 ante un público predispuesto en favor del autor dramático y alumno aventajado que volvía a su alma mater, la Universidad de Michigan en Ann Arbor. No obstante, el éxito no fue grande y la obra tuvo que esperar hasta octubre de 1983 para aparecer en un escenario de Nueva York, el de un teatro del off-off-Broadway, el Jewish Repertory Theatre. El musical no gustó mucho al crítico del New York Times, que sentenció:"Pero -- ¡ay! -- la tierra prometida está todavía muy lejos del alcance. Up From Paradise es un musical que parece apropiado para una perorata profesoral informal, persuasiva e inocua cuyo futuro es probable que esté en los grupos de teatros de aficionados de las iglesias y sinagogas."Después de tan elocuente y sarcástico comentario, no es de extrañar que versión de la creación del mundo según el señor Miller, con música incluida, hiciera mutis por el foro.

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