España - Andalucía

En torno al Quijote

José Amador Morales

lunes, 18 de marzo de 2019
Córdoba, viernes, 1 de marzo de 2019. Teatro Góngora. Ruperto Chapí: “Preludio y seguidillas” de La venta de Don Quijote; Joseph Bodin de Boismortier: Don Quichotte chez la Duchesse (selección); Antón García Abril: “Danza del camino”, “Canción de la noche blanca”, “Danza del amor soñado”, “Danza de la plenitud” (de Canción y danzas para Dulcinea); Jesús Guridi: Una aventura de Don Quijote; Manuel de Falla: El retablo de Maese Pedro. Francisco Araiza (Don Quijote). Pablo García López (Maese Pedro). Auxiliadora Toledano (Trujamán). Orquesta de Córdoba. Director: Carlos Domínguez-Nieto.

El tradicional concierto que en torno al día de Andalucía suele proponer la Orquesta de Córdoba ha traído en esta ocasión un interesante programa en torno a la figura de Don Quijote que alternaba de una parte interesantes curiosidades musicales y, de otra, una nueva recreación del siempre agradecido El retablo de Maese Pedro, de Falla.

Un “retablo” que tenía la particularidad de contar con dos protagonistas de la tierra, esto es, Pablo García López y Auxiliadora Toledano (a quienes ya pudimos disfrutar juntos, por ejemplo, en el Gran Teatro cordobés en sendos roles protagónicos de L’elisir d’amore de Donizetti en 2016). Y por si fuese poco, la presencia de una figura de la talla de Francisco Araiza como insólito Don Quijote, vino a dar un aire incuestionable de acontecimiento único al evento. Cierto es que la presencia del legendario tenor mejicano, con una voz que si bien conserva todavía una gran presencia en cuanto a volumen y prestancia queda lejos del brillo tímbrico y facilidad de fiato de antaño, fue casi testimonial, al lado del ya más que acreditadísimo Maese Pedro que ha venido ofreciendo Pablo García López en los últimos años y del cual hace toda una creación y a la estupenda -por adecuación y frescura- Trujamán de Auxiliadora Toledano. Fantástica, aquí especialmente pero también en toda la primera parte, la lectura tan transparente en lo sonoro como ágil en el desarrollo de Domínguez-Nieto frente a la orquesta de la que es director titular desde el pasado mes de septiembre.

Previamente asistimos a una primera parte en la que, con acertados y cercanos comentarios introductorios del director madrileño a cada obra, fue interpretado el preludio y seguidillas de La venta de Don Quijote de Chapí, cuyos localismos musicales fueron muy bien recibidos por el público, o una selección de Canción y danzas para Dulcinea de Antón García Abril en la que destacó el lirismo de la bella “Canción de la noche blanca”. Pero sin duda sorprendió la obra del siempre poco reconocido Jesús Guridi, el poema sinfónico Una aventura de Don Quijote, de clara inspiración straussiana, y que tuvo en el conjunto sinfónico cordobés y su director una dirección tan expresiva como tímbricamente contundente. 

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