Bajo la alfombra de Enrique Granados

60] Casals y Granados. Crónica de una gran amistad (1)

José María Rebés

viernes, 15 de marzo de 2019
Pablo Casals © Dominio público. Pinterest

Sería difícil explicar la vida de Enrique Granados y Campiña sin mencionar la importancia de su amistad con Pau Casals i Defilló, una amistad que parece haber tendido un puente que salvaba la diferencia de edad entre ambos. Granados nació el 27 de julio de 1867 y Casals el 29 de diciembre de 1876, más o menos 9 años y cinco meses después, una cifra que ha sido habitualmente redondeada a diez años*.

Posiblemente fue a principios de 1891 cuando se produjo el primer encuentro entre ellos. No queda claro cuándo se conocieron, ninguno de los dos lo comentaron por escrito ni aparece en ninguna de sus declaraciones, pero sabemos que Casals debutó en Barcelona en un concierto a beneficio de la actriz Concepció Palà*, el dia 23 de febrero de 1891 en el Teatro Novedades, acompañado al piano por Domènec Sánchez i Deyà*. Pau Casals tenía entonces 14 años, cumplidos el 29 de diciembre anterior, Granados tenía 24. El primero decía haber conocido al segundo “cuando iba hacia los treinta años*, lo cual obviamente no puede ser cierto. Casals se había instalado por primera vez en Barcelona, como estudiante, en 1888, durante la estancia de Granados en París. El violonchelista explicaba que para el concierto de 1891 acudió en tranvía al Novedades, acompañado de su padre*. Fuera o no en ocasión de aquel concierto cuando se conocieron, lo cierto es que en aquel año se inició la amistad entre ellos. Casals apuntaba un hecho inverosímil producido poco después de entablar amistad: según él ayudó a dirigir ensayos de la ópera María del Carmen de Granados en 1892 o 1893:

...yo tendría quince o dieciséis años cuando Granados me pidió que dirigiera los ensayos, en Barcelona, de su primera ópera, María del Carmen, porque él se encontraba demasiado nervioso*

Según otra de sus biografías, Casals colaboró en la orquestación y en una audición privada de la ópera*. En ambas se indica que Casals tenía entonces quince o dieciséis años, pero en el año de 1898, cuando se estrenó María del Carmen en Madrid, Casals tenía 22 años. Esta ópera se presentó en Barcelona al año siguiente, el 31 de mayo de 1899. Según Natalia Granados i Gal, hija del compositor, la ópera existía ya en 1891 o 1892, y fue entonces cuando, según ella, Casals habría ayudado a Granados, pero en su orquestación y no en la dirección de ensayos. La obra de teatro homónima en la que se basó, María del Carmen de Josep Feliu i Codina, fue estrenada en 1896*, año en el que Granados comenzó a trabajar sobre la ópera, llegando a interpretar al piano fragmentos en la representación de la obra de teatro realizada en Cartagena el 29 de septiembre de 1896. Es posible que Casals ayudara a Granados en alguna orquestación en 1891, aunque no consta en qué obras líricas pudiera trabajar el compositor leridano en esa época. No tenemos constancia de que trabajara en este tipo de obras hasta sus intentos de composición de El gaitero, en el año 1894 y durante su larga estancia en Madrid, una ciudad que respiraba lírica a cada paso y en la que un compositor se veía impelido a entrar en el arte escénico si quería darse a conocer o si pretendía vivir de la composición.

Pero no nos adelantemos a Madrid, todavía estamos en 1891. El 24 de abril Casals y Granados participaron juntos en un concierto, en el salón de la fábrica de pianos Bernareggi, Estela y Cía, de Barcelona. Intervinieron también Eduard Amigó al armónium, Julio Pérez al violín, la cantante Enriqueta Massoni y otros intérpretes. Se trata de la primera colaboración conocida de los dos amigos músicos, la primera de una larga lista de conciertos, compartidos muchos de ellos con otros músicos. En esa época, según el biógrafo de Casals H. L. Kirk, Casals había ya asumido un papel de “hermano mayor del tímido y aniñado pianista”*. Es cierto que la relación entre ambos parece haber sido en algunos momentos a la inversa de lo esperado por la diferencia de edades. 

Granados llegó a Madrid para permanecer a lo largo de varios meses en mayo de 1894, con viajes a Barcelona, sin establecerse en la capital. En esa época coincidió en la ciudad con Casals, con quien preparó el estreno de su Quinteto con piano en Sol menor, Op. 49 y de su Trio en Do Op. 50*. Según una carta del compositor leridano a su esposa, habría sido el influyente Jesús de Monasterio, violinista, compositor y catedrático del Conservatorio de Madrid, quien le sugiriera que Casals fuera el violonchelista de las obras a estrenar en el Salón Romero de Madrid*. Es interesante que el propio Granados no contara con Casals antes del consejo de Monasterio. Es posible que hasta entonces el compositor no hubiera escuchado suficientemente al violonchelista, por cuanto un mes más tarde escribía a su esposa: “si oyeras a Casals, es una de las notabilidades más grandes que he oído”, algo que Amparo debería sin dudar haber sabido si Granados hubiera podido escuchar a Casals con anterioridad. El violonchelista efectivamente estrenó ambas obras en el Salón Romero: el Quinteto el día 25 de enero de 1895 y el Trío el 22 de febrero siguiente. Granados solo estrenó el segundo, es posible que todavía estuviera demasiado débil de una reciente enfermedad como para participar en el concierto de enero, dejando la parte de piano a José María Guervós. La relación con el violinista Julio Francés, que participó en ambos estrenos, se vio truncada por un hecho que Granados comentó por carta a su mujer en abril en la que comentaba la gira de Casals por el norte de España:

...he estado con Casals más de hora y media. Ha quedado a matar con Francés, pues este les ha hecho una cochinada atroz. Figúrate que les dice que los de Bilbao les ofrecían 14 mil reales y luego resulta que él se guardaba 2 mil más, esto es, que eran 16 mil. […] En una palabra, que les ha estafado 2000 reales*.

Casals, Julio Francés, Enrique Peraita (violín) y Feliciano Cuenca (viola) habían formado un cuarteto que se deshizo tras aquel incidente. En julio de 1895 Casals llegaba a Barcelona desde Madrid, con una pensión otorgada por la reina Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena para viajar a Bruselas a perfeccionar su técnica con el violonchelo. Granados había vuelto definitivamente a su hogar muy pocas semanas antes, hacia el 22 de mayo, cansado de esperar la convocatoria de la plaza de profesor de piano del Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Estando todavía en Madrid, Casals había recibido una carta de Granados en la que “por supuesto que yo no hago más que hablarte como a un hermano” le recomendaba que aceptara aceptar el ofrecimiento de ir a Bruselas a estudiar: “tu talento, como es grande, necesita un ambiente grande. Te quiere mucho, Enrique”*.  

Según la biografía de Casals de H. L. Kirk, Casals, Granados e Issac Albéniz coincidieron en Barcelona en ocasión del estreno de la ópera Pepita Jiménez de este último, acaecido el 5 de enero de 1896:

Pepita Jiménez era una ópera pobre y Albéniz no se mostraba muy feliz con ella, pero la obra tuvo un estruendoso éxito en la ciudad en su primera temporada. Al menos sirvió para que Albéniz volviera a Barcelona, donde se habían conocido él y Casals. [Enrique Fernández] Arbós y [Agustín] Rubio se encontraban también en la ciudad*, al igual que Enrique Granados, y Casals invirtió muchas horas charlando con ellos y, por supuesto, haciendo música*.

En seguida Granados se trasladó a Madrid*, para opositar a la plaza de profesor del Conservatorio de Madrid, en enero de 1896, un intento que acabó con la no presentación a los exámenes a causa de una desafortunada e inoportuna enfermedad, una más de las que le apartarían a lo largo de su vida de posibles cambios de rumbo.

Aparecen Granados y Casals juntos en un concierto en diciembre de 1896, casi dos años más tarde de aquel en el que estrenaron el Trío. El 19 de ese mes se ofreció un concierto privado al compositor francés Camille Saint-Saëns en la casa de Barcelona del comerciante y aficionado a la música Antoine Jeanbernat, un francés afincado en la ciudad condal, amigo personal de Saint-Saëns. Aquel día varios músicos interpretaron obras del compositor francés, empezando por él mismo. Allí estuvieron Pau Casals, Màrius Josep Calado, Josep Rocabruna y Enrique Granados, que interpretó algunas de sus populares Danzas españolas. Casals tocó el Allegro appassionato para violonchelo y piano Op. 43 de Saint-Saëns acompañado por el compositor.

Saint-Saëns se encontraba en Barcelona para el estreno barcelonés de su ópera Samson et Dalila, un estreno que también sería la primera audición en España y que tuvo lugar en el Gran Teatre del Liceu el 9 de enero de 1897. Jeanbernat era el segundo marido de Joana Baptista Muntadas, madre de Josep de Togores, amigo también de Granados y vicepresidente del club de tiro Sportmen’s Club, del que Granados era un asiduo participante. Camille Saint-Saëns se fue de Barcelona el día 21 de diciembre de 1896, antes del estreno, molesto tanto por el trato recibido por parte del empresario Alberto Bernis, como por la demora en el estreno. La Vanguardia publicó la noticia de la marcha del músico francés, acompañada de una carta en la que él se quejaba de haber sido ignorado por el empresario del Liceu. Un par de días después publicó también una carta de descargo del empresario, en la que manifestaba haberle tratado correctamente*

A mediados de julio de 1897 se inició una larga colaboración de Casals y Granados con Mathieu Crickboom, un violinista belga del que no parece que se haya realizado todavía una biografía merecedora de tal nombre. Este violinista, que había estudiado con Eugène Ysaÿe en Bruselas, había llegado a Barcelona en 1895, estableciéndose en la ciudad junto con los componentes de su llamado Cuarteto Belga. En octubre de ese año Granados había colaborado con ellos en una serie de conciertos en la ciudad condal, para la Sociedad Catalana de Conciertos, en el Teatre Líric. Formaban el cuarteto Crickboom, Laurent Angenot, Paul Miry y Henri Gillet. Empezó así la colaboración de Granados con Crickboom, que se prolongaría a lo largo de muchos años, pero no fue hasta 1897 que Casals se integró con ellos dos en una gira que comenzó el 16 de julio en Barcelona, en la Sala Estela* y para la Sociedad Filarmónica, recién fundada por Crickboom para recoger las cenizas de la Sociedad Catalana de Conciertos*. Inmediatamente después marcharon los tres a San Sebastián, Bilbao y Gijón, ofreciendo conciertos en julio y agosto. En Gijón se vieron envueltos Granados y Crickboom en el Certamen Internacional de Bandas Militares*, coincidiendo en el jurado con Ruperto Chapí, que lo presidía, y Federico Chueca, dos pesos pesados de la lírica española. En San Sebastián tocaron en el Gran Casino en agosto, “ofreciendo audiciones a las 6:15 pm y al menos un ‘concierto íntimo’ de tríos y solos de tres a cinco”. Tuvieron ocasión de escuchar en aquel local a Pablo Sarasate, de quien Casals no tenía muy buena opinión. En especial no soportaba que no practicara antes de los conciertos, que tuviera actitudes de showman en ellos y que, al parecer, en aquella época desafinara habitualmente*

A la vuelta de la gira comenzó a funcionar la Academia de la Filarmónica, en la cual Crickboom, como director, Renée Crickboom (pianista, su esposa), Pau Casals, Domènec Mas i Serracant, Enric Ainaud i Sánchez, Enric Morera, Laurent Angenot, Lluís Millet y Granados formaron parte del profesorado.

La Sociedad Catalana de Conciertos creó una Academia que puso bajo la dirección de Mr. Crickboom, secundado por profesores tan distinguidos como los señores Morera, Granados, Millet, Más, Casals, Angenot y Gillet. Grandes sacrificios realizaron los buenos aficionados que constituían aquella benemérita asociación. Aquí se desconocía la «música de cámara», la más pura y refinada; apenas si el público tenía noción de ella; sólo reducidos grupos de ‘dilectantis’ la cultivaban privadamente y con elementos deficientes que no permitían más que esbozos y conatos mejor intencionados que perfectos. Pues bien: la Sociedad Catalana dio el empuje decisivo y Arbós, Rubio, Gálvez, Agudo y Albéniz, primero, y después Crickboom, Angenot, Miry, Gillet y Pellicer, en hermosas y memorables series nos dieron a conocer lo más selecto del repertorio antiguo, moderno y modernista, y formaron a su alrededor un grupo inteligente y entusiasta de aficionados que cada día crece y que difunde por nuestra ciudad la cultura y el buen gusto. La Academia de la propia Sociedad, por otra parte, hizo ver cómo en los países cultos se forman verdaderos artistas, en lugar de los vulgares artesanos que producen nuestros centros de enseñanza musical.*

La asociación musical de Crickboom, Granados y Casals llevó a los tres músicos a numerosas giras y conciertos en los meses siguientes, solos o acompañados. El 20 de diciembre de 1897 ofrecieron un concierto en el Teatre Líric de Barcelona, perteneciente a la serie de la Filarmónica, como años atrás lo habían hecho con la Sociedad Catalana de Conciertos. En él Granados y Casals interpretaron el Allegro appassionato para violonchelo y piano Op, 43 de Saint-Saëns, aquella obra que Casals había interpretado con el compositor francés en casa del comerciante Antoine de Jeanbernat un año y un día antes. Esta pieza debe en parte su popularidad al violonchelista de El Vendrell, sin ninguna duda. Un nuevo paso por Bilbao, a finales de mes, precedió a un inicio de año con numerosos conciertos de la Sociedad, hasta mediados de junio de 1898. Casals partió entonces hacia Lisboa, convidado para tocar ante el rey Carlos y la reina Amalia de Portugal, pasando previamente por Espinho, en el norte del país, en la zona metropolitana de Oporto, que mantenía un casino con amplia actividad musical, especialmente en verano. Tras aquel concierto Casals marchó hacia Madrid, donde se encontró con Granados.

La ópera María del Carmen se había estrenado el 12 de noviembre en el Teatro-Circo Parish de Madrid con decorados de Luis Muriel. Cantaron los papeles principales la soprano Marina Gurina (María del Carmen), la soprano Pilar Navarro (Fuensanta), el tenor Lorenzo Simonetti (Javier) y el barítono Francesc Puiggener (Pencho), bajo la dirección del compositor. Fue un éxito indiscutible, hasta el punto de ser recibido el autor en el Palacio Real por la reina regente María Cristina el día 22. Allí interpretó para ella algunos fragmentos de la ópera y al acabar el concierto, la regente le hizo entrega de un obsequio: “acepte usted este pequeño obsequio como recuerdo de su visita a Palacio”. Granados abrió el paquete y vio que contenía las insignias de la encomienda de la Orden de Carlos III, con el nombramiento de Caballero de dicha orden, libre de gastos, firmada en el día 21 de noviembre por el duque de Almodóvar del Río, Juan Manuel Sánchez Gutiérrez de Castro.

Según el diario El Globo, también fue invitado a palacio y participó en ese concierto el violonchelista Pau Casals, con quien Granados interpretó varias piezas ante la reina, a la que acompañaban la Princesa de Asturias, María de las Mercedes*, y las infantas María Teresa y María Isabel. En esa sesión, según ese diario, la reina regente regaló a Pau Casals un violonchelo Guarnerius. Debió de ser en ese mes de noviembre de 1898 cuando Casals ayudó a Granados en los ensayos finales de María del Carmen. El violonchelista explicaba que le había ayudado en ocasión del estreno de la ópera en el Liceu de Barcelona*, pero esta obra no se estrenó en el teatro barcelonés hasta 1933, muchos años después de la muerte de Granados. Así todo encajaría en el tiempo: Casals pasó por Madrid de retorno de Lisboa, donde coincidió con Granados y visitó a la reina regente. Si ambos fueron o no recibidos el mismo día y si interpretaron o no juntos ante la reina es algo que no podemos asegurar, pero sí que algunos diarios afirmaron que así sucedió.

Tras varios días de estancia en Madrid, ambos volvieron a Barcelona, posiblemente por separado, donde participaron el 9 de enero de 1899 en un concierto de la Sociedad Filarmónica de Barcelona, junto con otros músicos de su entorno habitual, entre ellos Crickboom, director de la sociedad, tras lo cual Casals marchó a París, después a Lisboa, llegando a Madrid a finales de marzo. Fue durante ese tiempo cuando Granados comenzó a trabajar sobre una obra para violonchelo y orquesta destinada a Casals, un Allegro serio que nunca terminó. En abril escribió a Casals que “he desistido de darlo en vista de que han dado seis en el Liceo”. En la misma carta le añadía “te advierto que tal vez dentro de horas voy a ser papá por cuarta vez. ¡Qué ganga!”*. Este cuarto hijo fue Víctor Granados i Gal, nacido el 27 de abril. La relación entre Granados y Casals era en aquella época ya de una entregada amistad, como se puede ver en estas líneas que el leridano envió a su amigo en abril:

pero no te quiero. ¿Lo sabes? No te quiero. Siempre escribes a todo el mundo diciendo lo que piensas hacer menos a mí. […] Adiós querido, no sé por qué te quiero. Recibe el cariño de tu Enrique”*.

Poco después, el violonchelista marchó a París, permaneciendo fuera de España hasta finales de año. Llegó a Cataluña a tiempo de celebrar la Navidad con su familia. 

Notas

1. Parece que nos fascinan los múltiplos de 5. Matemáticamente sería más lógico redondearlo a 9 años de diferencia, pero el 5 ejerce un poder de sugestión, seguramente morfológico, que no tiene el 9.

2. "La Vanguardia", 22 de febrero de 1891, p. 7. “Mañana lunes, a beneficio de la primera actriz de carácter doña CONCEPCIÓN PALÁ, la comedia en 3 actos, "Sogra y nora"; Concierto de violoncelo y piano por los señores Casals y Sánchez; y la comedia en 2 actos, "Tants caps tants barrets"”.

3. "La Publicidad", año XIV, número 4.721, 23 de febrero de 1891, p. 2. Domènec Sánchez (1852-1925) fue un compositor, violinista y director de orquesta.

4. Albert Eugene KAHN, “Reflexions de Pau Casals. Pensaments íntims i personals”, traducción al catalán de Rosa Queralt, Antoni Bosch Editor, 2011 (edición original 1970), ISBN 978 84 95348 81 4, p. 73.

5. Josep Maria CORREDOR, "Conversations with Casals", E. P. Dutton & Co, Nueva York, 1957, L.C. 57-5322, p. 27.

6. Josep Maria CORREDOR, "Conversations with Casals", E. P. Dutton & Co, Nueva York, 1957, L.C. 57-5322, p. 69.

7. Herbert L. KIRK, "Pablo Casals, a biography", New York: Holt, Rinehart and Winston, 1974, ISBN 978-00-30076-16-9, p. 65.

8. El drama se estrenó el 14 de febrero de 1896 en el Teatro Español de Madrid.

9. Herbert L. KIRK, "Pablo Casals, a biography", New York: Holt, Rinehart and Winston, 1974, ISBN 978-00-30076-16-9, p. 65.

10. No hay que tomar demasiado en serio los Opus de Granados, no se corresponden a ningún orden de publicación ni guardan ninguna relación con el de composición. Publicó obras diferentes con el mismo número de Opus, algo impensable en otros autores, lo que demuestra que prestaba muy poca atención a su propio archivo o a sus relaciones con los editores.

11. Carta de octubre de 1894 escrita desde Madrid.

12. Carta de Enrique Granados a Amparo Gal probablemente de 17 de abril de 1895.

13. Carta conservada en el Fons Casals de la Fundació Pau Casals, sin datar. Por el tema tratado se puede fechar entre el 22 de mayo, cuando Granados llegó a Barcelona, y la llegada de Casals a Barcelona en el mes de julio, como paso intermedio a su viaje a Bruselas.

14. Enrique Fernández Arbós (violín), Isaac Albéniz (piano), Rafael Gálvez (viola) y Agustín Rubio (violonchelo) habían interpretado música de cámara anteriormente, a veces también con el violinista José Agudo.

15. Herbert L. KIRK, "Pablo Casals, a biography", New York: Holt, Rinehart and Winston, 1974, ISBN 978-00-30076-16-9, p. 103.

16. Su primera carta de ese año a su esposa data del 7 de enero.

17. "La Vanguardia", 22 de diciembre de 1896, p. 5, y 24 de diciembre de 1896, p. 3.

18. Con motivo de un concierto en esa sala de noviembre de 1897, el diario "El Diluvio" decía: “al lado del Sr. Crickboom está el señor Granados. El señor Estela no hace mal negocio prestando su Sala al eminente maestro y violinista, pues el señor Granados es de los que saben levantar el mérito de los pianos, aunque estos sean de la casa Estela y Bernareggi”. El Diluvio, número 307, 3 de noviembre de 1897, p. 9.

19. La Sociedad Catalana de Conciertos se disolvió por decisión de su Junta el 26 de junio de 1897. Creada por Crickboom, la Sociedad Filarmónica tuvo como finalidad el fomento y desarrollo del gusto por la música en Barcelona mediante conciertos, así como la creación de la Academia de Música de la sociedad para el perfeccionamiento de los cuartetos de cámara y de viento metal y madera. Su actividad cesó en el año 1904.

20. No estaría de más analizar las estrechas relaciones de las bandas militares, y de lo militar en general, con la actividad de compositor de Granados.

21. Herbert L. KIRK, "Pablo Casals, a biography", New York: Holt, Rinehart and Winston, 1974, ISBN 978-00-30076-16-9, pp. 106-107.

22. "Pèl & Ploma", edición en castellano, Musicales, Federico de Puig-Samper, 15 de julio de 1900, p. 2.

23. Al ser rey desde su nacimiento Alfonso XIII, la segunda en la línea de sucesión era su hermana María de las Mercedes, a quien correspondía por lo tanto el título de Princesa de Asturias.

24. B48:73.

25. Carta que se encuentra en el Fons Casals de la Fundació Pau Casals, con indicación de haber sido recibida el 13 de abril de 1899.

26. Carta datada probablemente el 18 de abril de 1899. Se encuentra en el Fons Casals de la Fundació Pau Casals, con indicación de haber sido recibida el 19 de abril de 1899.

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