DVD - Reseñas

Austeros Puritanos

Raúl González Arévalo

miércoles, 17 de abril de 2019
Vincenzo Bellini: I puritani di Scozia, ópera en tres actos con libreto de Carlo Pepoli (1836). Roland Bracht (Lord Gualtiero Valton), Adam Palka (Sir Giorgio Valton), Ana Durlovski (Elvira), René Barbera (Lord Arturo Tabo), Diana Haller (Enrichetta di Francia), Gezim Myshketa (Sir Riccardo Forth), Heinz Göhring (Sir Bruno Robertson). Staatsopernchor Stuttgart. Staatsorchester Stuttgart. Manlio Benzi, director. Jossi Wieler y Sergio Morabito, directores de escena. Ana Vierbrock, escenografía y vestuario. Reinhard Traub, iluminación. Marcus Richardt, director de vídeo. Subtítulos en italiano, inglés, francés, alemán, japonés y coreano. Formato vídeo: NTSC 16:9. Formato audio: PCM Stereo y DTS 5.0. 2 DVD de 191 minutos de duración. Grabado en la Staatsoper de Stuttgart (Alemania), el 17 y 24 de julio de 2018. NAXOS 2.110598-99. Distribuidor en España: Música Directa.

Los ciclos de la ópera son extraños. El lamento permanente por la falta de voces adecuadas, en particular de tenores, en repertorios específicos, de Verdi a Wagner, o de tenores belcantistas heroicos, del baritenor rossiniano Nozzari al tipo agudísimo de Rubini o al más robusto de Donzelli, es permanente. Por ello sorprende que una ópera como I puritani, con un papel protagonista, Arturo, calificado de “asesino”, haya recibido nada menos que cuatro grabaciones audiovisuales utilizando la edición crítica dirigida por el prestigioso musicólogo italiano Fabrizio della Seta.

Como apunte empezaré diciendo que, a pesar de que la publicidad del DVD afirma que se trata de la primera grabación integral de toda la música compuesta por Bellini, la aseveración no es cierta. La cabaletta final la rescató Bonynge para Sutherland (Decca 1974) y Devia (Nuova Era 1989) en su versión napolitana/Malibran nonata. También recuperó el adagio central del dúo del tercer acto entre Elvira y Arturo. Por su parte, el trío “Se il destino a te m’invola”, cortado después del estreno en París, apareció por primera vez con los otros dos números en la grabación desde Bolonia dirigida por Mariotti con Flórez y Machaizde (Decca 2009) –con la cabaletta final interpretada por tenor y soprano, rescatando la idea original– y en las coetáneas de Ámsterdam presididas por Carella con Osborn y Cantarero (Opus Arte 2009). Son las dos grabaciones que incluyen la misma música que se ha podido escuchar en Stuttgart por cuanto que en Madrid, incomprensiblemente habida cuenta los protagonistas (Camarena y Damrau dirigidos por Pidò en BelAir Classiques 2016) se omitió el número de cierre “Ah sento, o mio bel angelo”.

En consecuencia, la competencia es dura, aun sin incluir otras grabaciones como las protagonizadas por Bros y Gruberova (ArtHaus Musik 2001), Cutler y Netrebko (DG 2007), o la pionera con Saldari y D’Angelo (Hardy Classic 1966). Sin embargo, solo tendré presente para comentar el lanzamiento de Naxos los tres primeros DVDs citados, porque siguen como en esta ocasión la edición crítica. Francamente, la impresión global es que la grabación de Stuttgart, digna pero nada más, es inferior a todos ellos. Quien sale mejor parado es el tenor, el único miembro del reparto que no es componente estable de la ópera de la ciudad alemana. René Barbera posee una voz de color claro pero con suficiente cuerpo en el centro y, sobre todo, un canto elegante, de calidad, que le permite imponer su clase sobre el resto desde el ingreso con “A te, o cara”, donde muestra su facilidad para el agudo. Con todo, el americano no se limita a disparar cañonazos, matiza constantemente la parte con bellos efectos, siendo muy eficaz en la regulación del sonido con filados y pianissimi. Por ello, el resultado de “A una fonte afflitto” es magnífico y posteriormente domina con autoridad el complicado “Credeasi misera”, donde sube hasta el Fa4 con un falsete reforzado. Como Flórez y Osborn, canta al unísono la cabaletta final, aunque con menos impacto que los dos tenores citados. En definitiva, un Arturo realmente bueno.

A su lado la Elvira de Ana Durlovski empequeñece ostensiblemente. La soprano macedonia, afecta de un trémolo poco atractivo, suena más ligera de lo deseable para la parte y tiene un timbre impersonal, cuestiones que podía compensar con otra imaginación de artista. Pero solo logra un acento incisivo de forma alterna y, aunque ágil, tampoco es una virtuosa que deslumbre en las variaciones, más bien discretas. En consecuencia, la protagonista, canónica pero no brillante, no puede competir ni remotamente con las otras tres.

Las otras dos voces masculinas tampoco están equilibradas. El Riccardo de Gezim Myshketa se desempeña bien en los momentos más líricos como el aria, pero las agilidades de la cabaletta son poco fluidas. Mejor el Giorgio de Adam Palka, una buena voz de bajo, timbrada, que destaca con “Cinta di fiori” y logra sacar lo mejor del barítono en el dúo que cierra el segundo acto. Por último, el papel de Enrichetta se beneficia de la apertura de cortes y Diana Haller está sobrada para la parte.

El coro responde muy bien a su cometido, mientras que la orquesta, de una calidad importante, se ve lastrada por la dirección pesadísima de Manlio Benzi, que parece no haber entendido que Bellini requiere otra ligereza: una cosa es el uso de la cabaletta lenta y otra que la partitura no despegue donde debe.

Con una iglesia reconvertida en fábrica por todo decorado, en el que cambian los elementos –el tercero lo domina una gran casa de muñecas, ¿símbolo de una protagonista infantil?–, el vestuario está mejor definido, acorde con la ambientación original del siglo XVII. La propuesta escénica transmite todo el rigor y la austeridad de los puritanos, de modo que el matrimonio de Elvira es su única posibilidad de escape, lo que explica su locura tras el aparente abandono de Arturo, un estado del que no logra salir ni siquiera a su regreso, como sugiere el final con el tenor cantando encerrado en la casita citada: regietheater, pensada, coherente y con un buen movimiento de actores.

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