Reportajes

El sombrero de la Selva Negra cumple 200 años

Juan Carlos Tellechea

viernes, 10 de mayo de 2019
Bollenhut Mädchen © Dominio público

El famoso sombrero de pompones de la Selva Negra (Bollenhut) está cumpliendo por estas fechas 200 años de antigüedad. Aunque pertenece al traje típico de solo tres comunidades del valle de Kinzigtal en dicho macizo montañoso, su celebridad está tan extendida que se lo considera característico de toda esa área densamente forestada del suroeste de Alemania, en el estado federado de Baden-Württemberg.

La Selva Negra, conocida también por sus relojes cucú y, para los más golosos, por la Schwarzwäldertorte, exquisita tarta de guindas, chocolate y nata, debe etimológicamente su nombre a las denominaciones que le dieran los romanos cuando arribaron a esas tierras: Marciana Silva y Populus Nigra, por la oscuridad reinante bajo la enorme espesura de los abetos que crecen allí. Habitaban esas demarcaciones tribus celtas y germanas, entre éstas los belicosos suevos, según Julio César en su Guerra de las Galias, a quienes se enfrentó poco después del 58 aC.

Cuando el duque Federico Eugenio de Württemberg escribió una carta el 7 de enero de 1797, hace 222 años, ordenando hacer sombreros en la Selva Negra para combatir la pobreza, no tenía ni idea de las repercusiones que alcanzaría con esta acertada decisión, una de las pocas durante su breve gobierno de dos años y medio que había iniciado en 1795. El territorio del ducado sufría las penurias derivadas de la guerra de la Primera Coalición (Austria, Prusia, Rusia, Gran Bretaña, entre otras casas reales, con las que los Württemberg estaban emparentados) para contener la Revolución francesa (1789).

El primer sombrero de paja trenzada llevaba 14 círculos pintados en rojo o en negro, relata Gabriele Aberle, fabricante de estos atuendos en la localidad de Gutach. Los sombreros con pompones de lana tal como los conocemos hoy en día datan de hace 200 años.

Así nació el Bollenhut del Gutachtal (valle de Gutach), que hizo a la Selva Negra famosa en todo el orbe. En realidad, la prenda pertenece solo a la indumentaria tradicional de las tres pintorescas comunidades vecinas Gutach, Wolfach-Kirnbach y Hornberg-Reichenbach (en el gran valle de Kinzigtal, una isla protestante, en medio de un océano católico), pero para muchos es un símbolo de toda la Selva Negra.

El traje y el precioso sombrero se llevan el domingo de Resurrección, el Día de Acción de Gracias (1 de octubre) y en diversas actividades religiosas, culturales o de interés turístico. Escritores, poetas, pintores, fotógrafos, cineastas y diferentes artistas fueron contribuyendo a lo largo de estos dos siglos a que la original pamela se convirtiera en un mítico objeto de culto.

El sombrero de pompones está tejido en paja y coronado con 14 rosas (pompones) de lana (Wollrosen) de diferentes tamaños que se cosen en forma de cruz. Los pompones rojos los llevan las mujeres solteras (desde la confirmación en la Iglesia Evangélica Luterana hasta la boda); los pompones negros las casadas. La confección de un Bollenhut demanda aproximadamente una semana de labor, explica Aberle.

Se dice, sin confirmación fehaciente, que los 14 pompones, de los cuales en realidad se ven 11, porque los otros tres quedan casi ocultos en la profusión de estos adornos, estaban originalmente dedicados a los Santos Auxiliadores, un culto de origen germánico desde los tiempos de la Peste Negra (siglo XIV). Entre estos beatos y mártires figuran Santa Bárbara, San Cristóbal, San Erasmo, Santa Margarita y San Pantaleón.

Originalmente el sombrero era ligero. Pero, más tarde las rosas de lana se fueron haciendo cada vez más grandes (las madres querían que sus hijas llamaran crecientemente la atención entre los potenciales pretendientes y se casaran pronto), por lo que estos güitos cobraron mayor peso.

Como el sombrero de paja original ya no podía soportar ese volumen sin deformarse, a los artesanos se les ocurrió la brillante idea de enlucirlos (cubrirlos con una delgada capa de yeso) para hacerlos más estables. En la actualidad, un sombrero de pompones pesa 1,5 kilogramos.

Pese a que el origen de este sombrero se remite a aquella decisión del duque Federico Eugenio de Württemberg, los habitantes de la subregión de Baden (a la que pertenece la Selva Negra) luchaban en la década de 1950 por impedir la unión política y administrativa con Württemberg. Para reclamar y defender su autonomía, difundían entonces carteles y pancartas que mostraban esta tradicional prenda.

La acción finalmente no tuvo éxito y no pudo impedir que el estado federado se unifique y se denomine, como hasta hoy, Baden-Württemberg, uno de los más prósperos de Alemania con una economía apoyada preponderantemente en la pequeña y mediana empresa artesanal e industrial, así como en la más moderna tecnología de punta, verbigracia en la robótica y en la inteligencia artificial.

Por aquellos años, a comienzos del denominado Milagro económico alemán, representantes de la Central de Turismo de Alemania, con sede en Frankfurt, recorrían el mundo presentando ya en sus campañas internacionales una muñeca de un metro de altura aproximadamente, construida por artesanos y atavida con el traje tradicional de la Selva Negra, así como con su sombrero de pompones rojos (ver foto histórica más arriba). La muñeca hablaba a través de un ingenioso mecanismo gramofónico insertado en su cuerpo y su imagen era utilizada en folletos, carteles y en mapas plegables de Alemania que se distribuían por todo el planeta. Así fue ganando también el Bollenhut la celebridad de que disfruta hasta nuestros días. ¡Enhorabuena!

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