España - Cataluña

¿Jaque al Rey?

Berta del Olivo

miércoles, 15 de mayo de 2019
Barcelona, domingo, 12 de mayo de 2019. Palau de la música catalana. Sebastian Knauer, Alba Ventura, Albert Guinovart, Marc Heredia, Katia Michel, Marta Puig, pianos. Orquesta Sinfónica Camera Musicae (OCM), Director, Jordi Mora. Johann Sebastian Bach, Concierto de Brandenburgo nº. 3 en Sol mayor, BWV 1048, Concierto para piano y orquesta en Fa menor, BWV 1056, Concierto para piano y orquesta en Re menor, BWV 1052, Concierto para 2 pianos y orquesta en Do menor, BWV 1060, Concierto para 3 pianos y orquesta en Re menor, BWV 1063, Concierto para 4 pianos y orquesta en La menor, BWV 1065. Aforo completo.
Jordi Mora © Jordimora.com

Escribo la crítica de este concierto dedicado a Bach aún sobrecogida por la belleza de las “Cuatro últimas canciones” (Vier letzte Lieder) de Richard Strauss interpretadas de manera emotiva e intensa por Ainhoa Arteta con la Orquesta Camera Musicae el pasado 28 de abril. Apenas hemos tenido dos semanas para tomar un respiro emocional entre las cumbres musicales que nos tenía reservada la Orquesta Camera Musicae en estos dos conciertos en la recta final de la temporada 2018/19.

Este concierto que hoy nos ocupa estaba dedicado a varios ochomiles de Bach, en concreto un concierto de Brandenburgo, dos conciertos para clave y orquesta, en Fa menor BWV 1056 y en Re menor BWV 1052 (denominados, respectivamente, “el Rey” y la “Reina” por el Director Jordi Mora en una entrevista a La Vanguardia), y la parte más espectacular, con los conciertos para 2, 3 y 4 claves y orquesta.

Y donde Bach dice clave, la Orquesta Camera Musicae dice piano”. Es decir, pasamos de la concepción original con el clave del maestro de Leipzig a la sonoridad del piano. Entre 1729 y 1741, Bach escribió sus conciertos para clave para las actuaciones del Collegium Musicum en la Cafetería Zimmermann. Ahora la Orquesta Camera Musicae nos invita a experimentar esta música con la sonoridad del piano actual.

Propuesta singular y plural: singular, por las escasas veces que estas obras se programan actualmente para piano, y plural, por las distintas visiones que ofreció de la interpretación de Bach al piano.

Más allá del espectáculo que supuso ver hasta 4 pianos en el escenario del Palau, el concierto fue una propuesta muy interesante ya que quedaron de relieve dos visiones extremas de la interpretación de Bach con piano. Por un lado, la interpretación de Sebastian Knauer del Concierto en fa menor BWV 1056 (“el Rey” para el Director Jordi Mora), cercana a criterios historicistas, milimétricamente precisa y estilizada; y, por otro, la interpretación de Alba Ventura del Concierto en re menor BWV 1052 (“la Reina”), un tanto más libre y pasional, apoyándose la intérprete en el lirismo que desprende la partitura.

Personalmente me gustaron las dos, con preferencia por la visión de Knauer ya que, en mi opinión, la música de Bach, música de músicas, te envuelve y te atrapa, como una tela de araña, gracias a la precisión en su interpretación. De esa precisión, de esa visión destilada y depurada es de donde surge la esencia de la música de Bach.

Tiene el pianista alemán una gran capacidad para dominar la materia sonora con un bello timbre, esculpiendo el sonido a su gusto y con pleno dominio. Su ornamentación, con trinos, mordentes, apoyaturas fue sencillamente deliciosa.

En la opinión del público, la visión de la barcelonesa Alba Ventura, más lírica y romántica, con una pulsación cristalina, triunfó, arrancando varios bravos entre el público, algo remarcable aunque la pianista “jugara en casa”, ya que el público del Palau es efusivo en bravos en contadas ocasiones.

¿Jaque al Rey? La solución a esta oposición en visiones interpretativas la brindó precisamente la interpretación de los conciertos para más de un piano: una vía intermedia, donde se exprime las posibilidades dinámicas del instrumento, sin utilizar el pedal y sin ir más allá en la expresividad.

Fue en los conciertos para 3 y 4 pianos donde se pudo ver la ventaja que confiere una interpretación con piano sobre la interpretación con clave, puesto que la dinámica que permite el piano ayuda a distinguir y poner de relieve las voces del piano principal frente a las secundarias. Curiosamente, esto fue algo que no se logró del todo en el concierto para 2 pianos, con pasajes un tanto difusos, quizás debido a la colocación de los mismos, frente a frente.

En cuanto a la orquesta, entró en calor rápidamente y consiguió dar con el aire bachiano ya en el primer movimiento del Concierto de Brandenburgo nº 3; y el aire se convirtió en corriente, en torbellino de ideas musicales bien dibujadas en el aire, hasta el final del concierto.

Finalmente, Jordi Mora, con una dirección enérgica y cuidada, trató con mimo a cada uno de los intérpretes, todos ellos grandes virtuosos, siempre guiando oportunamente sus entradas.

Es de agradecer su visión plural de la interpretación de Bach con el piano, permitiendo desde la interpretación más lírica, pasando por una visión intermedia, a la más precisa y cercana a las características del clave.

El público disfrutó de lo lindo con este homenaje a Bach, siendo todo un espectáculo ver hasta 4 pianos en el escenario del Palau, hecho que la mayoría del público inmortalizó en sus móviles mientras los pianos eran añadidos entre obra y obra.

La próxima cita con la Orquesta Camera Musicae, cierre de la temporada, con un programa dedicado a Chopin y Beethoven, será el domingo 9 de junio en Barcelona, con Tomás Grau en la Dirección y con Seong-Jin Cho al piano.

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