Alemania

Un lírico y onírico Sueño de una noche de verano

Juan Carlos Tellechea

lunes, 27 de mayo de 2019
Gelsenkirchen, domingo, 31 de marzo de 2019. Gran sala del Musiktheater im Revier Gelsenkirchen. Ein Sommernachtstraum (El sueño de una noche de verano), ballet de Bridget Breiner, con música de Felix Mendelssohn Bartholdy, Duke Ellington, Claudio Jacomucci, Uros Rojko, Alessandro Sbordoni, Antonio Correa, Charles Gounod, Henry Mancini, Budd L. Cross, Richard Wagner/Franz Liszt y Leroy Shield. Puesta en escena y coreografía Bridget Breiner. Escenografía y vestuario Jürgen Kirner. Iluminación Bonnie Beecher. Arreglos musicales Marko Kassl, Anntte Reifig, Sonido Jan Wittowski. Maestros de ballet Damiano Pettenella, Maria Eichwald, Lynne Charles. Dramaturgia Stephan Steinmetz. Intérpretes: Paul Calderone (Teseo/Oberón), Bridgett Zehr/Lucia Solari (Hipólita/Titania), Hitomi Kuhara (Filostrato/Puck), Francesca Berruto (Hermia), Sara Zinna (Helena), Carlos Contreras (Lisandro), Louiz Rodrigues (Demetrio), Ledian Soto (Nick Bottom/Píramo), José Urrutia (Peter Quince/prólogo), Valentin Juteau (Flauta/Francis Flute/Tisbe), Mason Manning (Tom Snout/Wand), Sarah Lee-Chapman (Snug/león), Lucia Solari/Bridget Zehr (Mrs. Starveling/luna). Acordeón Marko Kassl. Piano Annette Reifig. 100% del aforo.
Sara Zinna y Paul Calderone © 2019 by Costin Radu

La maravillosa y complicada comedia Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, resultó elegida por la coreógrafa estadounidense Bridget Breiner para despedirse entre atronadores aplausos e incontenibles ovaciones del público del Musiktheater im Revier Gelsenkirchen (Cuenca del Ruhr).

Los asistentes que colmaban la gran sala del teatro quedaron emocionadísimos con esta onírica y poética puesta (espectacular escenografía y vestuario Jürgen Kirner) que entretejió Breiner (Connecticut, 1974) en torno al mundo de los elfos, mientras preparaba su equipaje para mudarse en la temporadas 2019/2020 a la compañía de Ballet de Karlsruhe en el estado federado de Baden-Württemberg.

A cuatro niveles se desarrolla esta fascinante y compleja historia en la que acechan la astucia y la malicia a través de brebajes mágicos y broncas entre dioses. Tanto más sorprende cómo Breiner, con frescura, humor y diestra mano, desata todos estos prietos nudos para ofrecer una velada de ballet digna de ser laureada con un premio internacional. Los espectadores guardan entre sus gratos recuerdos los grandes éxitos alcanzados aquí por la coreógrafa con piezas de inspiración shakespeariana como Otello (2015), La tempestad (isla de Próspero) de 2016, y Romeo de Julieta (2018).

El relato se centra en Oberón (excelente Paul Calderone) y Titania (un ensueño Bridgett Zehr), pero también el Puck (de la agilísima e histriónica Hitomi Kuhara) destaca sobremanera con sus rápidos giros, graciosos saltos, elegantes movimientos acrobáticos y salerosos gestos hasta llegar hondamente al corazón de los espectadores.

Hay mucha acción sobre el escenario, rebuznos de burro, veloces ardillas, en medio del feroz conflicto entre el rey de los elfos y el hada reina. Es el momento en que Oberón piensa en una venganza y su criado Puck le dará una poción a Titania mientras ella duerme.

Cuando despierte se habrá de enamorar del primer ser que ve, pase lo que pase. Casualmente un grupo de artesanos en torno a Peter Quince (José Urrutia) acierta a transitar por el mismo bosque, con el propósito de ensayar la obra Píramo y Tisbe en honor de la señorial pareja de novios: Teseo (duque de Atenas) e Hipólita (reina de las Amazonas). El duende los convierte a todos en animales. Titania despierta, ve a un asno y se enamora perdidamente de él.

Todo el elenco baila y actúa impecablemente. Dos parejas de enamorados se encuentran también allí y son involuntariamente víctimas de las artes mágicas de Puck que se entremezclan mucho en esta noche estival. Lisandro (Carlos Contreras) y Demetrio (Louiz Rodrigues) están enamorados al mismo tiempo de Hermia (un sueño color salmón: Francesca Berruto). Èsta solo ama a Lisandro, mientras que para Helena (otro sueño color rosa pálido: Sara Zinna) es Demetrio el único objeto de su deseo.

Los atuendos, bellamente confeccionados, lucen espectaculares en el original y variado diseño escenográfico. No hay ni un segundo de languidez sobre las tablas con la inagotable fuente inspiradora de Shakespeare, quien escribió su primera gran comedia entre 1596 y 1602, ambientándola en la noche de San Juan (del 23 al 24 de junio).

Como la música de la obertura El sueño de una noche de verano, de Felix Mendelssohn Bartholdy no alcanzaría para cubrir las dos horas del ballet, Breiner creó junto a la pianista Annette Reifig y el acordeonista Marko Kassl un nuevo marco musical apropiado que incluye fragmentos del mundo romántico del mismo Mendelssohn, así como del álbum de jazz Such Sweet Thunder (Shakespearan Suite) de Duke Elington (Half of the Fun/ Up and Down/ Madness in Great Ones/ The Telecasters).

Las tonalidades más estridentes de las grabaciones se alternan con las delicadas interpretaciones en vivo de Reifig y Kassl sobre el proscenio. Hay música para todos los gustos en esta espléndida selección, ya sea Moon River, por Henry Mancini, o Isolde Liebestod (Richard Wagner/Franz Liszt) o From This Barren Rock I See Blossoming Worlds (Antonio Correa) o Roméo et Juliette, Je veux vivre (Charles Gounod) o Mendelssohn Jazz Wedding March (Leroy Shield). Un exquisito ballet, de una no menos deliciosa Bridget Breiner que se despidió, agradeciendo las aclamaciones con una humilde sonrisa y una sobriedad que solo las grandes personalidades son capaces sinceramente de mostrar.

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