Alemania

La mezzo fulgurante

Juan Carlos Tellechea
jueves, 27 de junio de 2019
Elīna Garanča © by Gregor Hohenberg / DG Elīna Garanča © by Gregor Hohenberg / DG
Dusserldorf, viernes, 24 de mayo de 2019. Gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf. Heinersdorff Konzerte–Klassik für Düsseldorf. Faszination Klassik, Concierto número 5. Elīna Garanča, mezzosoprano. Orquesta NDR Radiophilharmonie. Director Karel Mark Chichon. Giuseppe Verdi, Obertura de Luisa Miller, Nel giardin del bello (aria de Eboli, de Don Carlos), Obertura de La forza del destino, O don fatale, o don crudel (aria de Eboli, de Don Carlos). Giacommo Puccini, Intermezzo de Manon Lescaut. Francesco Cilea, Ecco, respiro apena, io son l'umile ancella (aria de Adriana Lecouvreur, de Adriana Lecourvreur). Federico Chueca, Preludio de El bateo. Edvard Grieg, T'estimo (arreglos de John Langley). Stanislao Gastaldón, Musica Proibita (arreglos de Karel Mark Chichón). Franz von Suppè, Obertura de Caballería ligera. Rosendo Mato Hermida, Lela (arreglos de Juan Durán). Carlos Gardel, El día que me quieras (arreglos de Karel Mark Chichón). Louis Moreau Gottschalk-Jerónimo Giménez, Intermezzo de La boda de Luis Alonso. Pablo Sorozábal, No puede ser (aria de Leonardo, de La tabernera del puerto). Organizador Heinersdorff Konzerte – Klassik für Düsseldorf. 100% del aforo.
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Mientras escribíamos esta reseña, Elīna Garanča sufría un accidente jugando con sus niñas; al borde de la piscina resbalaba sobre el suelo mojado y se rompía una costilla. Tuvo que interrumpir su gira por Europa, pero se recuperaría muy bien en pocos días y se aprestaba a continuar viaje a Nueva York y a América del Sur (con debuts en São Paulo y Buenos Aires).

Esta tarde del viernes 24 de mayo de 2019 en la gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf, en el 5º Concierto de la serie Faszination Klassik, organizado por Heinersdorff Konzerte, y hablando en perfecto alemán, con leve acento vienés, Elīna Garanča contaba la historia de este programa, en gran parte grabado en su nuevo disco compacto titulado Sol y vida.

Desde su maternidad, la voz de la cantante ha cambiado y ahora la orienta a áreas de mayor densidad dramática (Giacomo Puccini, Richard Wagner). Además, tras haberse mudado a una casa en Málaga con su marido, el director inglés Karel Mark Chichón (nacido en una familia de origen gibraltareño), el aire mediterráneo la ha llevado a incursionar con su instrumento natural por otras regiones más ligeras y meridionales. Tan es así que en los bises, y después de la icónica canción El día que me quieras, de Carlos Gardel (1890–1935), nos dejó el célebre choro del compositor paulista José Gomes Zequinha de Abreu (1880–1935) Tico tico no Fubá (no incluido en el CD) y Granada, del mexicano Agustín Lara (1900–1970).

Una vez había escuchado emocionada a Plácido Domingo cantar "No puede ser" (el aria de Leonardo de La tabernera del puerto, de Pablo Sorozábal) y soñaba con poder hacerla algún día. Para ello, pidió los derechos de interpretación al editor y a los herederos del compositor quienes le dijeron que Sorozábal, fallecido a sus venerables 91 años en 1988, había expresado su deseo de que también las voces femeninas pudieran interpretar este número. Y aquí estoy ante ustedes, afirmó la mezzosoprano en medio de los aplausos, las sonrisas y las simpatías del público. El género de la zarzuela ha sido muy importante en su vida y la ha influenciado en su íntima relación con el papel de Carmen (de Georges Bizet).

La intensa presencia escénica de Garanča, su voz homogénea, uniforme y flexible, así como su musicalidad ágil, ecléctica y flexible, adaptada a los más diversos estilos, garantizan esa preeminencia internacional de la que goza desde que cantó en 2003 el papel de Annio (La clemenza di Tito) en el Festival de Salzburgo. Cuando uno la escucha en esta fase, pareciera como que aquellos días de Mozart y del belcantismo italiano hubieran quedado atrás. Para Elīna, quien entretanto habla español con algunos hermosos toques italianos, no basta con decidir el repertorio, también el estado de la voz debe corresponderse con él.

A esta altura, aburrida ya de cantar siempre los mismos papeles en innumerables oportunidades (verbigracia Charlotte, en Werther, de Jules Massenet, e incluso la mismísima Carmen) tiene agendado para 2021 su primer encuentro con el universo wagneriano para dar vida a Kundry (Parsifal), todo un desafío, en Viena. A Wagner Elīna Garanča ha comenzado a entenderlo desde hace tan solo algunos pocos años e interpretarlo representa para ella completar un ciclo que ni siquiera muchos cantantes masculinos han podido cerrar.

Ni que decir tiene que la cantante explora lo popular con sutil refinamiento. Su inteligencia musical y su buen gusto le impiden sollozar con Lela, del maestro gallego Rosendo Mato Hermida (1914-1994), inspirado en aquellos sublimes versos de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao (1886–1950) Os vellos non deben namorarse que Garanča ennoblece con gran sentimiento, con un dominio celestial de los más delicados pianissimi y con las más tiernas tonalidades de su registro:

Están as nubes chorando/ Por un amor que morreu./ Están as rúas molladas/ De tanto como choveu,// Lela, Lela, Leliña por quen eu morro./ Quiero mirarme nas meniñas dos teus ollos.// Non me deixes e ten compasión de min./ Sen ti non podo , sen ti non podo vivir.// Dáme alento coas tuas palabras,/ Dáme celme do teu corazón, / Dáme lume coas tuas miradas,/ Dáme vida co teu doce amor.

Como lo hiciera Domingo en sus buenas épocas, Elīna estremece literalmente a la platea con Granada, después de habernos arrullado en El día que me quieras susurrándonos

Acaricia mi ensueño/ El suave murmullo/ De tu suspirar./ Como ríe la vida/ Si tus ojos negros me quieren mirar./ Y si es mío el amparo/ De tu risa leve/ Que es como un cantar/ Ella aquieta mi herida/ Todo, todo se olvida (...).

Sin embargo, antes de rendir homenaje a su nuevo hogar de adopción en el sur de España, esta gran estrella de la Metropolitan Opera de Nueva York dedicó la primera parte del concierto a Giuseppe Verdi, con dos magníficas arias de la princesa Eboli (papel que asumirá en la Royal Opera, de Londres, y en la Bayerische Staatsoper, de Múnich en 2020), Nel giardin del bello y O don fatale, o don crudel (Don Carlos), fundiendo en una preciosa colada, hablando en términos del arte de la escultura, todas las excelentes posibilidades técnicas y la hondura de su educada voz. De Verdi, cuyo estilo domina con creces, cantará además Amneris (Aída) en París el año próximo y grabará asimismo nuevos discos con temas de Johannes Brahms y de Robert Schumann.

La maximización de todos estos imponentes factores, innatos y asimilados, llegó con el aria Ecco, respiro appena, Io son l'umile ancella, de Adriana Lecouvreur, de Francesco Cilea...¡que fuerza, que colorido, que vibraciones impresionantes!!! La NDR Radiophilharmonie Orchester, dirigida por Karel Mark Chichón, sonaba con gran majestuosidad a la par de la fulgurante mezzosoprano. Extraordinaria velada, clausurada con prolongadas ovaciones de pie del millar de espectadores.

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