Chequia

Festival Janáček Brno 2020 (2): Arnold Schoenberg Chor

Robert Ferrer Llueca

lunes, 5 de octubre de 2020
Brno, miércoles, 30 de septiembre de 2020. Teatro Reduta, Sala Mozart. Arnold Schoenberg Chor. Christoph Traxler y Darya Volkova, piano a 4 manos. Dirección: Erwin Ortner. Arnold Schönberg: Drei Volksliedsätze, op. 49; Arvo Pärt: Nunc dimittis; Josef Suk: Deset zpěvů pro ženský sbor s průvodem klavíru na čtyři ruce, op. 15; Johann Nepomuk David: Zehn Volksliedsätze (selección); Arvo Pärt: Virgencita; Johannes Brahms: Liebeslieder-Walzer, op. 52 (65).
Erwin Ortner © 2020 by Marek Olbrzymek

Gran éxito para la actuación del Arnold Schoenberg Chor en el marco del presente Festival Janáček de Brno. El conjunto vienés, desde hace décadas uno de los coros más importantes de Europa, presentó un programa variado y totalmente equilibrado centrado en los siglos XIX y XX.

Empezó el concierto con las Tres canciones populares op. 49 de Arnold Schönberg, poco conocidas entre el gran público pero de una belleza singular. En este inesperado arranque del concierto, las sopranos estuvieron un poco menos coordinadas vocalmente, aunque solo fue una ilusión inicial antes de adentrarnos en el resto del programa. Estas sorprendentes canciones –bastante contrapuntísticas y completamente tonales compuestas por un Schoenberg ya tardío– fueron en general las menos disfrutadas por el coro, a pesar de que el compositor dé nombre a su propio conjunto.

La siguiente obra interpretada fue Nunc dimittis de Arvo Pärt, donde las distintas cuerdas sonaron mucho más compactas y afinadas, lo que se convertiría ya en la tónica general de aquí en adelante. Y para cerrar la primera parte, las Diez canciones para coro femenino y piano a 4 manos de Josef Suk. Destacaron aquí el bonito fraseo propuesto para cada una de estas maravillosas miniaturas corales, poética musical checa en puro estado, con una interpretación musical totalmente a nivel internacional. También muy loable la pronunciación de los textos en checo, prácticamente comprensibles por un auditorio autóctono.

La segunda parte del concierto incluyó en primer lugar una selección de tres piezas del ciclo Diez canciones populares de Johann Nepomuk David, quizás el nombre menos conocido del programa, pero no por ello menos interesante. Prosiguió el programa con otra obra de Arvo Pärt, Virgencita, una exacerbada plegaria a la Virgen de Guadalupe con textos en español, cuyo clímax musical fue uno de los puntos álgidos de este concierto. Junto con la otra obra de Pärt precedente, fueron las dos joyas musicales de la velada, pues no dejaron impasible a nadie.

Pero todavía quedaba Brahms para el final. En sus Valses-Canciones amorosas op. 52 (65), el coro brilló con especial intensidad. Jugaban completamente en su terreno, eso es verdad. Por ello resultó ser la interpretación más idiomática, y en muchos momentos rayó el éxtasis: una línea de canto unificada y perfectamente trabajada, balance entre las distintas secciones corales, respeto absoluto de los matices y también muy acertada acentuación de los puntos más declamados. En fin, mostrando siempre una especial sensibilidad y musicalidad al cantar estas deliciosas piezas.

Tanto para el ciclo de canciones para voces femeninas de Suk que cerraba la primera parte, como para el conocido ciclo de Brahms que cerró el concierto, acompañaron al piano a 4 manos Christoph Traxler y Darya Volkova, ambos excelentes pianistas que nos deleitaron con su virtuosismo en algunos de los pasajes a solo que presentan las canciones de ambos ciclos, y en los que se mostraron totalmente como auténticos concertistas. Además, fueron muy respetuosos con las voces: el balance fue siempre correcto, también gracias a una sala con una acústica realmente buena.

El director Erwin Ortner dirigió todo el concierto con pasión y especial emoción, buscando en todo momento el balance entre las distintas secciones vocales, resaltando además muchos detalles interpretativos que demostraron que es todo un maestro en el campo de la dirección coral. Su gestualidad temperamental no podía ser más adecuada para el repertorio elegido, y su profundo conocimiento de las partituras ofrecidas fue evidente a través del intenso y cuidado fraseo requerido continuamente al coro.

En definitiva, una delicia de concierto vocal de la mano de uno de los conjuntos corales más aclamados actualmente a nivel internacional, con un programa muy bien pensado desde la dramaturgia –aunque claro, echamos en falta la inclusión de alguno de los fantásticos coros de Leoš Janáček– e interpretado magníficamente y con total profesionalidad por el Arnold Schoenberg Chor.

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