Discos

No sólo el Requiem

Raúl González Arévalo

miércoles, 10 de julio de 2019
Gaetano Donizetti: Vesper Psalms (1819-1820). Domine ad adjunvandum, Dixit Dominus, Tecum principium, De torrente, Gloria Patri e Sicut erat, Beatus vir, Laudate pueri, In convertendo, Nisi Dominus, Iste confessor, Magnificat, Salve Regina. Andrea Lauren Brown, Anna Feith (sopranos), Johanna Krödel, Veronika Sammer (altos), Markus Schäffer, Christoph Ronsenbaum (tenores), Daniel Ochoa, Niklas Mallmann (bajos). Simon Mayr Chorus. Concerto de Bassus. Franz Hauk, director. Un CD (DDD) de 64 minutos de duración. Grabado en la Asam Church Maria de Victoria de Ingolstadt (Alemania), del 5 al 8 de junio de 2017. NAXOS 8.573910. Distribuidor en España: Música Directa.

La música religiosa no está en el ADN de los operistas románticos italianos, a pesar de lo cual es ampliamente conocido el Requiem de Verdi, casi tan popular como el Mozart. Los amantes del belcanto también habrán sentido curiosidad por el Requiem de Donizetti, compuesto en honor de Bellini (1835), del que hay una espléndida grabación dirigida por Gerhard Flacker para Decca, nada menos que con Luciano Pavarotti y Renato Bruson. Y aunque el catálogo del bergamasco aún depara importantes sorpresas, como viene reivindicando Opera Rara en las últimas décadas (para muestra, la reciente grabación de la inédita L’Ange de Nisida), la mayoría han venido ligadas a las obras de madurez.

El examen de las composiciones más juveniles ha estado relacionado con los primeros títulos operísticos como Il Pigmalione y Enrico di Borgogna, apenas recuperada en primicia por Dynamic. Pero de lo que no cabe duda es de que su éxito como compositor lírico ha eclipsado casi por completo otras facetas de su carrera, de modo que las propuestas de Naxos tienen un interés múltiple, pues ofrecen primicias absolutas que permiten ahondar en su catálogo. En esta ocasión el director alemán Franz Hauk, que está desarrollando una importante labor de recuperación de la obra del maestro de Donizetti, Simone Mayr, se ha fijado en los Salmos para Vísperas del discípulo, que han permanecido en forma manuscrita durante dos siglos, después de haber llevado al disco al cantata Aristea. Como entonces, y como en las grabaciones de otras óperas de Mayr (hace poco comentaba en estas páginas I Cherusci), se ha rodeado de nombres habituales como los de las sopranos Andrea Lauren Brown y Anna Feith o el tenor Markus Schäffer.

Las Vísperas donizettianas no tienen nada que ver en estilo con otras más conocidas de compositores italianos. Escritas en torno a la veintena (1819/20), revelan a las claras por qué seguiría la carrera de compositor de óperas: el estilo no puede ser más lírico y menos sacro. Lo confirman las melodías, así como la escala y la fuerza de los números, a veces de gran formato. Con todo, y a pesar de una factura formal de gran calidad, no se aprecia aún su personalidad musical, a 
diferencia de lo que ocurre en su Requiem, y sí la enorme influencia que tenía en él Mayr como representante postrero del Clasicismo. Para muestra, los dos últimos números: el Magnificat y el Salve Regina, o el extenso Dixit Dominus.

La grabación es interesante por múltiples motivos: el musicológico permite al aficionado conocer una faceta inédita del compositor hasta el momento; y el musical se defiende por la calidad de la grabación. Si en las óperas de Mayr la dirección y los conjuntos de Hauk son correctos pero difícilmente entusiasman, en estas Vísperas están sobrados. En el extenso reparto destaca por su actuación sobresaliente la soprano Andrea Lauren Brown. Los demás están todos muy bien, más allá de virtudes particulares como el atractivo vocal del bajo Daniel Ochoa, o de defectos intrínsecos como la sequedad tímbrica y el canto de escuela germana del tenor Markus Schäffer.

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