Alemania

Estreno alemán de Eros athanatos en el Klavier-Festival Ruhr

Juan Carlos Tellechea

jueves, 8 de agosto de 2019
Wuppertal, jueves, 6 de junio de 2019. Gran sala auditorio de la Historische Stadthalle Wuppertal. Jean-Yves Thibaudet (piano), Gautier Capuçon (violonchelo). WDR Sinfonieorchester Köln (Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia). Director Michael Sanderling. Paul Hindemith, Suite de danzas francesas. Richard Dubugnon, Eros athanatos opus 69 Fantaisie concertante for violoncello, piano and orchestra (obra encargada por el Klavier-Festival Ruhr, estreno en Alemania). Piotr Chaicovski, Sinfonía número 6 en si menor opus 74 Pathétique. Solistas Klavier-Festival Ruhr 2019. 100% del aforo.
Gautier Capuçon y Jean-Yves Thibaudet © 2019 by Sven Lorenz

El pianista Jean-Yves Thibaudet y el violonchelista Gautier Capuçon, dos solistas de talla mundial que también interpretan música de cámara juntos, armonizaron con perfección absoluta en el concierto que ofrecieron en el Klavier-Festival Ruhr, con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia (WDR Sinfonieorchester Köln), dirigida por Michael Sanderling.

Un millar de espectadores se pusieron de pie en la gran sala auditorio de la Historische Stadthalle Wuppertal para aclamarlos durante prolongados minutos, tras el estreno en Alemania de Eros athanatos opus 69, una fantasía concertante para piano, violonchelo y orquesta compuesta en 2018 por el suizo (nacionalizado francés) Richard Dubugnon (Lausana, 1968), encargada por este festival.

Thibaudet domina los desafíos rítmicos más difíciles como si fueran un ligero paseo sobre las teclas. Capuçon tiene un carácter menos teatral, toca muy concentrado y forma una unidad total con su instrumento. Ambos se inspiran recíprocamente no solo con su virtuosismo, sino también con su pasión, su consagración absoluta, como si fuera la última vez que se les permitiera tocar esta composición.

La música de Dubugnon es de una sensibilidad lúdica moderna admirable. La pieza, una oda al misterio de la vida, al enigma mismo de nuestra existencia, transmite los diferentes estilos a los que se une el compositor. La magmática partitura permite expresar el virtuosismo de los dos solistas, explotando al mismo tiempo las posibilidades instrumentales de la Sinfónica de la Radio de Colonia. Es una música orgánica que reposa sobre su poder de atracción; sus cuatro movimientos están concatenados y divididos en varios tiempos.

Erigida y apoyada sobre el ritmo, Eros Athanatos demanda toda la energía de la orquesta (cuerdas, vientos, maderas en constante diálogo) durante sus impresionantes vuelos. El jazz se invita a sí mismo en este sarao, mientras los jubilosos pasajes de los metales y de la percusión sumergen a los solistas en una incesante comunión. Es muy nteresante observar aquí cómo el violonchelo de Capuçon (un Matteo Goffriler de 1701) se eleva sobre la multitud de instrumentos para explorar esta poética declamación.

El estreno mundial de Eros athanatos tuvo lugar el 12 y 13 de octubre de 2018 en Perth (Australia) con la West Australia Symphony Orchestra que compartió el encargo al compositor helvético con la Royal Flanders Philharmonic Orchestra, la Fundación artística del Festival de música de Pequín y la emisora Radio France.

En los bises pianista y violonchelista ofrecieron Le cygne, de Le carnaval des animaux, de Camille Saint-Saëns, una de las partes más serenas de la obra, el paseo de un cisne en su habitat natural que Thibaudet y Capuçon interpretaron con gran sensibilidad, agraciada intimidad y romanticismo.

Muy exquisito fue todo el programa de esta velada que comenzó la WDR Sinfonieorchester Köln (con un número reducido de instrumentistas) con la Suite de danzas francesas de Paul Hindemith, un arreglo escrito en 1948 para pequeña orquesta con los siete movimientos originales de Pierre d'Attaignant, del siglo XVI (Livres de Danceries (1547 - 1557) de Claude Gervaise y Estienne du Tertre).

Dependía de los músicos acercar esta composición renacentista con sus instrumentos modernos al sonido de aquellos tiempos y lo hicieron de forma impecable, introduciendo improvisaciones u ornamentaciones muy bien elaboradas de forma independiente, según la habilidad de cada uno, tal como en la música de los bailes de pueblo.

En estas reglas de juego, la elección de los instrumentos es también libre: flautas grandes y pequeñas, oboe, corno inglés, fagot, trompeta y laúd que intentaban imitar a un grupo formado por flautas dulces, chirimías, cromornos y bajones de aquellos lejanos tiempos. El primer movimiento (Pavane und Galliarde) sonaba muy sereno y dulce, el Tourdion (II. Movimiento), muy canoro; muy danzarines el Bransle simple (III.) y el Bransle de Bourgogne (IV.); más vivo aún el Bransle simple (V.); muy tierno el Bransle d'Escosse (VI.); y muy arrullador el Pavane, wie am Anfang (VII.).

El grandioso cierre de la tarde fue la Sinfonía número 6 en si menor de Piotr Chaicovski que resonó poderosamente, al punto de que el público, muy emocionado, aplaudió efusivamente el brioso tercer movimiento (Allegro molto vivace). Pero ni la orquesta ni Sanderling perdieron el hilo y aún en medio de los aplausos comenzaron el lento Finale. Adagio lamentoso – Andante, la condensacion de la toda la pasión y emotividad legadas por el compositor ruso en esta su última sinfonía (escrita entre febrero y agosto de 1893).

A los estados de ánimo serenos en el medio (Adagio – Allegro non troppo – Andante – Moderato mosso – Andante – Moderato assai – Allegro vivo – Andante come prima – Andante mosso; Allegro con grazia) siguieron por último el gran contenido de la tragedia de su vida, el sufrimiento, el dolor, el cansancio, el profundo agobio, el destino, el presentimiento de su inminente muerte, su propio e impresionante requiem (se suicidaría el 6 de noviembre), nueve días después de dirigir el estreno de su obra en San Petersburgo el 28 de octubre de 1893).

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