Discos

Un Stockhausen tenebrista

Paco Yáñez

lunes, 19 de agosto de 2019
Karlheinz Stockhausen: Kurzwellen. C.L.S.I. Ensemble. Paul Méfano, director. Un CD DDD 48:02 minutos de duración grabado en los GRM Studios de Radio France, París (Francia), en enero de 2012. mode records 302.

En el transcurso del que fue nuestro dilatado repaso (pues se extendió a lo largo de siete años) al catálogo de la Stockhausen Verlag, en marzo de 2012 nos detuvimos en algunas de las obras para/con electrónica más significativas de cuantas compuso (y no fueron pocas) Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten-Kettenberg, 2007), acercándonos entonces a piezas tan logradas como Mikrophonie I (1964), Mikrophonie II (1965), Telemusik (1966) y Kurzwellen (1968).

A Kurzwellen volvemos siete años más tarde, por medio del registro de esta obra en disco compacto efectuado, precisamente, en 2012 por el Circle for the Liberation of Sound and Image (C.L.S.I.), ensemble fundado por el compositor neoyorquino Gérard Pape, que aquí se une al conjunto de músicos que en los acústicos y en los receptores de radio se ponen a las órdenes de Paul Méfano para dar forma a una obra, Kurzwellen, sobre la cual decíamos, al reseñar una de sus tres ediciones en la Stockhausen Verlag, la del 9 de abril de 1969 (CD 13), que es una propuesta muy notable, radical y heterogénea, marcada por la interacción entre instrumentos acústicos y medios electrónicos, a la par que fraguada como ágora de resonancias provenientes de las diversas emisoras de radio que manejan los músicos, y a cuyos sonidos (aleatorios, por impredecibles, si bien muy marcados por el lugar en la que se registra la obra -en este caso, Francia-) reaccionan (habiendo, de algún modo, un vínculo con la también radiofónica Imaginary Landscape No. 4, creada por John Cage en 1951; aunque sin tratamiento posterior del sonido recibido). Así, Kurzwellen abre una serie de ventanas al mapa acústico del mundo que activarán reacciones estipuladas en diversos grados de determinación por Stockhausen en cuanto a transformación del sonido, imitación por medio de acústicos, despliegue de asociaciones evocadas por esas emisiones de radio, etc. La plantilla instrumental que aquí escuchamos al C.L.S.I. Ensemble comprende piano (Jacqueline Méfano) con radio de onda corta, filtros y modulador de anillo (Lissa Meridan); sintetizador y electrónica en vivo (Michael Kinney) con radio de onda corta y electrónica (Martin Phelps); viola (Olga Krashenko) con radio de onda corta, filtros y modulador de anillo (Gérard Pape); y cuencos tibetanos y electrónica en vivo (Stefan Tiedje) con radio de onda corta y electrónica (Rodolphe Bourotte).

Todos ellos, con los receptores de onda corta, proveen los motivos generadores activados desde las radios en diversos momentos de la obra (aquí, de 48 minutos de duración, frente a los 54 de la versión del año 1969 publicada por la Stockhausen Verlag en su CD 13) en diferentes combinaciones camerísticas (incluyendo la versión de 1969 tam-tam, en lugar de cuencos tibetanos; y electronium, en vez de sintetizador). Como señalamos en su día, el resultado es profusamente abigarrado, complejo y atractivo, fundiendo ecos de latitudes y tiempos muy diversos a través de la radiofonía; y si en la versión de la Stockhausen Verlag escuchábamos emisiones de música clásica, pop, narraciones en diferentes idiomas, interferencias, etc.; ahora la música clásica prácticamente desparece para predominar lo popular, si bien la de mode records es una versión muy marcada por el acople, el ruido blanco y algunas presencias multiculturales (por otra parte, normales en Francia, donde se registró la grabación) como la música árabe, creando un paisaje radiofónico-electrónico-instrumental más obscuro y tenebrista que el del año 1969, así como más marcado por la incomunicación y una rugosidad ruidista muy perturbadora. Si el mundo que sonorizaban Stockhausen y sus músicos de confianza (Harald Bojé, Aloys Kontarsky, Rolf Gehlhaar, Alfred Alings y Johannes Fritsch) se nos antojaba más amable y vital, con esa efervescencia típica de los años sesenta y la voluntad de apertura a la interculturalidad que el compositor alemán vivió en dicha década a través de su música; casi medio siglo más tarde, la versión comandada por Paul Méfano parece mostrarnos el reverso tenebroso de esa globalización en la que ahora vivimos, con sus zonas lúgubres y sus dificultades de comunicación; quebrándose, además, los vínculos explícitos con el pasado por medio de la música culta. Así, si en la versión de 1969 los ecos clásicos que se filtraban a través de la onda corta se reforzaban con diversos pasajes en los que, destacadamente el piano, se jugaba con una suerte de fugas y estructuras melódico-armónicas que conectaban un artefacto sonoro tan novedoso e inclasificable como Kurzwellen con la más sólida tradición musical germánica, ahora los vínculos entre el paisaje radiofónico y la cultura clásica parecen resquebrajados, apareciendo los comentarios instrumentales (escúchese el corte vigésimo cuarto del disco) de forma más acerada y cortante, así como más secos y aislados en un mundo cuyas rutas con sus centros de gravedad humanista han desaparecido mayormente de los imaginarios colectivos, siendo 'reemplazados' por las aberrantes pesadillas (más que sueños, Goya me lo permitirá) de la razón; por tanto: verdaderos monstruos.

La nueva versión de Kurzwellen que hoy reseñamos, ya realizada con ordenadores portátiles, fue presentada (con gran éxito, según indica Leopoldo Siano en sus notas) el 10 de agosto de 2011 en el marco de los cursos estivales de Kürten, e intenta ser una actualización de las ideas originales del propio Stockhausen para esta partitura, tanto en concepto como en logística para desarrollarlas. Para dar salida a esta voluntad, la conducida por Paul Méfano es la primera versión de Kurzwellen que utiliza ordenadores y varios intérpretes de música electrónica en vivo, en vez de la plantilla original, que comprendía un solo proyeccionista sonoro que controlaba (normalmente, el propio Stockhausen) la electrónica (además de volcarla a la sala por el sistema de altavoces y vías meticulosamente diseñados por el compositor alemán). De este modo, ahora en la plantilla del C.L.S.I. escuchamos los cuatro pares de instrumentistas acústico-electrónicos antes especificados, además de incorporar soluciones no contempladas inicialmente por Stockhausen en Kurzwellen, pero sí derivadas de obras coetáneas del compositor, como la modulación de anillo en el piano, que dos años más tarde se utilizaría en Mantra (1970). Otra diferencia sustancial es la presencia del director, ausente en la versión original de la obra. Según Leopoldo Siano, ello se debe al trabajo sobre la partitura de Gérard Pape, cuyos métodos como compositor no dejan resquicios para el azar o la indeterminación (como un «artista intransigente», lo califica Siano, siguiendo la opinión de Iancu Dumitrescu); de ahí, el deseo de Pape de que cada elemento escrito en su realización se controle vía director, por lo que esta nueva versión resulta la más estructurada y, en cierto modo, rígida, frente a las más improvisadas y abiertas a lo (in)determinado por las radios de onda corta en las que Stockhausen estuvo involucrado (de lo cual son buena muestra las tres publicadas por la Stockhausen Verlag).

Así, lo que ahora escuchamos es una realización más controlada, sólida y sombría, además de un tanto tenebrista, como posiblemente lo sean nuestros tiempos frente a los vitalistas años sesenta en los que Kurzwellen fue creada. Ello deparará el que esta realización no esté tan abierta a futuras versiones como la partitura original de Stockhausen, más libre y maleable; aunque no deja de aportar el trabajo conjunto de Gérard Pape, en la concepción y diseño, y de Paul Méfano, en la dirección, otra visión de la obra que se agradece, pues apenas se han comercializado registros de la misma, destacando el ya citado compacto de la Stockhausen Verlag (CD 13), así como el CD 61 del sello del autor: compacto en el que se recoge otra versión a cargo de los mismos intérpretes grabada un año antes, el 4 de mayo de 1968 (ambas, en su día, publicadas en vinilo por la Deutsche Grammophon, cuando el sello amarillo aún hacía algo serio por la música actual, lejos del populismo de baja estofa en el que ha caído en los últimos años). Junto con el registro en vinilo de Finnadar Records (SR 9009) y una edición incompleta del año 1970, también en la Stockhausen Verlag (CD 21), estamos ante la lectura que mejor complementa a las lideradas por el propio Stockhausen desde la electrónica, cuya versión de 1969 me sigue pareciendo la más lograda de Kurzwellen y la más afín a lo que la obra representa, tanto en apertura radiofónica a los sonidos del mundo como en lo que a trabajo instrumental posterior se refiere, claro que el ensemble con el que el compositor contaba en sus registros es de verdadero lujo (y conocimiento de la causa). Esta nueva versión se queda un par de peldaños por debajo en todos los sentidos, aunque no deja de ser disfrutable y de aportar una estética más de nuestro tiempo. También se disfruta por sonido, muy bien digitalizado y mezclado en 2017 por Harvestworks New York a partir del registro realizado en Radio France cinco años antes. El libreto, a cargo del ya varias veces citado Leopoldo Siano, palidece frente a los detalladísimos textos que incorporan las ediciones de la Stockhausen Verlag, repletos de ensayos originales del compositor, gráficos y especificaciones técnicas, así como de ejemplos de partitura y fotografías. En todo caso, cada acercamiento a Kurzwellen es un universo en sí mismo y una realización completamente diferente a la anterior (lo que me temo, es que produce cierta desazón, el mundo que en esta brota).

Este disco ha sido enviado para su recensión por mode records.

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