Convocatorias

Les Musiciens du Louvre en el FIS 2019

Redacción

jueves, 22 de agosto de 2019
Marc Minkowski © by Georges Gobet

Mozart vuelve a ser protagonista en el Festival Internacional de Santander tras el concierto de la Orquesta de Cadaqués, pero esta vez con parte de su repertorio sacro. El maestro Marc Minkowski y la orquesta Les Musiciens du Louvre interpretarán hoy 22 de agosto en la Sala Argenta (20:30 horas) una obra de Haendel arreglada por Mozart, La Oda a Santa Cecilia y la Gran misa en do menor K. 427 del propio Mozart. El público del Festival disfrutará de las voces de cinco solistas, las sopranos Ana Maria Labin y Miriam Albano, el contralto Owen Willetts, el tenor Valerio Contaldo y el bajo Norman Patzke, todos ellos grandes especialistas en este repertorio, junto a un ripieno formado por otras ocho voces.

Fundada en 1982 por Marc Minkowski, la orquesta Les Musiciens du Louvre destaca por su labor de reinterpretación de un amplio repertorio lírico que se extiende desde el barroco hasta el período moderno, utilizando siempre instrumentos de época. Aunque la orquesta ha forjado su reputación con interpretaciones de Haendel, Purcell, Rameau, Haydn, Mozart, Bach o Schubert, la mayor de sus especialidades es la música francesa del siglo XIX. Sus recientes éxitos operísticos incluyen la producción de Orfeo y Eurídice en Salzburgo y Grenoble; Los cuentos de Hoffmann en París, y Las bodas de Fígaro en Versalles.

La Oda a Santa Cecilia de Haendel fue estrenada en 1742, aunque había sido compuesta tres años atrás. Su primera representación tuvo lugar en la Musical Society de Londres, asociación que todos los años le dedicaba una nueva pieza de estreno a la santa, patrona de la música. El dramaturgo, poeta y crítico inglés del siglo XVII John Dryden fue el autor de la letra. Inspirado por sus versos, Haendel pintó en esta pieza un lienzo en el que muestra cómo la música está presente en el mundo desde el comienzo del universo, “cuando la naturaleza se extendía bajo una pila de átomos discordantes”, como el tenor relata en el recitativo inicial de la pieza. Posteriormente, a través de cada uno de los números de la oda, Haendel despliega las propiedades de los instrumentos que aparecen en el escenario, incluyendo, como no podría ser de otra manera en una obra sacra, la voz humana. En 1790 el barón Van Swieten, un relevante mecenas musical vienés, encargó a Mozart una versión arreglada de la Oda a Santa Cecilia de Haendel.

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