España - Castilla y León

Psicodelia crepuscular

Xoán M. Carreira

viernes, 30 de agosto de 2019
Ávila, miércoles, 28 de agosto de 2019. Iglesia de San Andrés. En alas del espíritu. Música contemplativa occidental. Programa / Vivencia de 45 a 50 minutos, incluyendo silencios. José Hernández Pastor, voz a capella. Festival Abvulensis 2019
José Hernández Pastor © Festival Abvlensis, 2019

Los primeros datos documentados sobre un contratenor español los encontramos en 1973 en el diario español ABC en unas críticas de Antonio Fernández Cid a unos conciertos del tinerfeño José Foronda Monje (Arafo, 1939), un tenor del Coro de Radiotelevisión Española - RTVE. Licenciado en Derecho, cantante y pianista, había recibido una sólida formación en música antigua en diversas escuelas centroeuropeas y fue uno de los pioneros de las corrientes historicistas en España como fundador de diversos grupos vocales y como intérprete tanto de música antigua como de las vanguardias del tardofranquismo. Excelente profesor, entre sus alumnos más destacados debe mencionarse a Esperanza Abad. El inquieto espíritu especulativo de Foronda, unido a un excepcional oído absoluto, le impelió a numerosos trabajos de investigación teórica y experimental sobre la ampliación de la técnica vocal convencional. A finales de los años 1960 y principios de la década de 1970 realizó conciertos de voz a capella en diversas iglesias y recintos históricos en los cuales trabajaba con la acústica de estos recintos mientras cantaba un amplio repertorio de canto llano, canto mozárabe, monodía primitiva, etc. 

Casi medio siglo después, me sorprendió gratamente el anuncio de que el Festival Abvlensis 2019 había programado En alas del espíritu, un espectáculo diseñado e interpretado por el cantante y musicólogo José Hernández Pastor. En alas del espíritu es una pieza de teatro musical en la cual Hernández Pastor canta a capella un repertorio de monodía primitiva, moviéndose -en este caso por la Iglesia de San Andrés- en una búsqueda de diversas resonancias. Entendí que Hernández Pastor buscaba dar continuidad desde una perspectiva actual a los pioneros trabajos de José Foronda y no dudé en adelantar mi previsto viaje al Festival Abvlensis para estar presente en este anunciado programa de "Música gregoriana meditativa a voz sola"

Lo que no me esperaba era que el concierto se convirtiera en un viaje en el tiempo a aquella época dorada de la psicodelia de finales de la década de 1960. Hernández Pastor viste como un hippie ibicenco y con un aspecto muy semejante al del Stockhausen de hace cincuenta años. Sus notas al programa incluyen un discurso salpimentado de muchos de los tópicos de la era hippie, en el que se mezclan banalidades, proposiciones vacías y pensamiento mágico en un discurso circular e incoherente. 

Procediera de donde procediese la emisión canora, el resultado acústico era muy semejante desde la perspectiva del oyente. Las diversas piezas se parecían entre sí como dos medias naranjas y la presencia de Hernández Pastor se impone durante todo el espectáculo como la de un chamán o sacerdote, cuya gesticulación imita Hernández Pastor en aquellos momentos en que está frente al público: elevación del libro sagrado, brazos extendidos con las palmas hacia arriba, mirada direccional hacia un sector del auditorio al que señala con la mano. En resumen, una impostación no muy diferente del feo crucifijo -actual pero envejecido artificialmente- que pende de la bóveda del altar de la preciosa iglesia románica de San Andrés mediante unos cables invisibles. 

La piedra porosa de los muros de San Andrés conserva diminutos restos de la policromía original que decoraba sus paredes y el pequeño altar de la izquierda muestra al menos tres capas sucesivas de pinturas ornamentales muy deterioradas. Al terminar En alas del espíritu quedé con la sensación de que la interpretación de Hernández Pastor de este repertorio medieval remeda las paredes de San Andrés: microfragmentos de música original, salpicando un frío muro pétreo. 

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