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La Armada Invencible y la meteorología

Maruxa Baliñas

viernes, 13 de septiembre de 2019
Ávila, viernes, 30 de agosto de 2019. Catedral de Ávila. Genealogías. Tomás Luis de Victoria, Officium defunctorum; Motectum, Versa est in luctum; Responsorium, Libera me Domine; Lectio II, Taedet animam meam; Tres motetes: Vere languores, Ave María (apócrifo) y Ave Maria, gratia plena. Coro de RTVE. Christoph König, director. Festival Abvulensis 2019

Llegado ya a su octava edición, el Festival Abvlensis se planteó un interesante proyecto, al que ha puesto la etiqueta de 'Genealogías', con la intención de "recordar a aquellos precursores, pioneros que ayudaron a difundir un patrimonio musical excelso y por aquel entonces prácticamente inexplorado". O sea, hacer historia de la historia. Y para ello nada mejor que volver a un hito clave en la difusión de la música de Tomás Luis de Victoria (1548-1611), la conmemoración del famoso LP del año 1974 donde el Coro de RTVE, bajo la dirección de Albert Blancafort, grabó esta mismo Officium defunctorum de Luis de Victoria con otros tres motetes para completar la duración estándar. Este disco, publicado por Hispavox en su colección de "Música Antigua Española" como volumen 21 de la serie, fue un acontecimiento, se convirtió en un gran éxito y durante años fue el principal referente para la interpretación de la música de Luis de Victoria, no sólo en España sino también por parte de otros coros occidentales. De hecho recuerdo perfectamente haber cantado en el conservatorio, en aquellas clases obligatorias de 'conjunto coral', el Ave María de Victoria, y nuestro objetivo era "sonar como el disco" y todos -especialmente el profesor- teníamos claro cuál era "el disco", el del Coro de RTVE. 

Por eso esta iniciativa era especialmente interesante y un proyecto muy serio y sensato: el mismo coro, con cuarenta años de diferencia y otros criterios interpretativos, vuelve a grabar la misma obra, para comercializarla como CD y DVD, contando con la mejor tecnología actual. Radiotelevisión Española parece haber sido consciente de la trascendencia del proyecto, pues desde varios días antes del concierto las inmediaciones de la catedral estaban totalmente tomadas por camiones y técnicos de grabación, y el día del concierto no se escatimaron medios ni recursos. Además los medios locales y autonómicos prestaron una enorme atención informativa que incluyó comunicados de prensa y declaraciones de diversos cargos políticos. En resumen, una de esas ocasiones ejemplares en la cuales todas las partes implicadas se prestan a hacer bien los deberes. 

Todos estaban dispuestos para un gran concierto. Pero los mejores proyectos se miden por la más débil de sus variables y lamentablemente el Coro de RTVE no respondió a las expectativas. Tanto el coro como la propia orquesta de RTVE han pasado en los últimos años por situaciones difíciles, como está ocurriendo por otra parte con bastantes coros y orquestas de radiodifusión en toda Europa. Como España es así, en el caso de RTVE se ha llegado a bordear lo vejatorio respecto a los coristas e instrumentistas y en absoluto está asegurada la continuidad de ambas agrupaciones, lo cual contribuye a su falta de motivación. Acaso la función original de los coros y orquestas de radiodifusión tal como se entendía en la época de su creación, en los años 1930 y tras la 2ª Guerra Mundial en su mayoría, haya quedado obsoleta, en cuyo caso lo razonable es desarrollar un nuevo proyecto que las dote de sentido. 

No estoy segura sin embargo que estas dificultades justifiquen por sí solas el bajo rendimiento del Coro de RTVE, del que sólo puedo decir que sonaron peor que en aquella mítica grabación que se quería actualizar. Coro y director, Christoph König, no parecieron entenderse, hubo descuidos en las entradas, falta de concentración, e incluso cierta desidia. Los técnicos de grabación, que pidieron tanta responsabilidad al público respecto a los ruidos, toses y movimientos, acabaron siendo los que más perturbaban y causaban ruidos. En resumen, cuando todos esperábamos un gran concierto, fue simplemente mediocre. 

Eso ni quiere decir que este concierto no haya marcado un punto de inflexión en el Festival Abvlensis, que por méritos propios y con muy pocos recursos, se ha erigido como un foco de referencia en el estudio y la interpretación de Luis de Victoria y en general de la música post-tridentina. Y el proyecto 'Genealogías' es bueno y debe mantenerse. Es importante, sobre todo ahora que el acceso a grabaciones antiguas o realizadas en otros países y con otro criterios se ha vuelto tan sencillo gracias a internet, que un festival como el Abvlensis recupere desde un punto de vista histórico y reflexivo no sólo a Luis de Victoria como lo entendemos en el siglo XXI, sino también al que fue y ya no es, o sea esa historia de la interpretación y de la recepción que cada vez más se considera un factor tan importante como la partitura para entender a un compositor. 

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