España - Cantabria

Lenguas malas

José Amador Morales

martes, 17 de septiembre de 2019
Comillas, martes, 27 de agosto de 2019. Palacio del Marqués de Sobrellano (Comillas). Lenguas malas. Obras de Bartomeu Cárceres, Mateo Flecha “El viejo”, Francisco Guerrero, Cancionero de Uppsala, Cancionero de Palacio, Cancionero de Gandía, Cancionero de Medinaceli. Cantoría (Inés Alonso, soprano Samuel Tapia, contratenor; Jorge Losana, tenor y director; Valentín Miralles, bajo). Festival Internacional de Música de Santander 2019
Cantoría © Vicent Arbelet, 2019

“Quema el deseo, la pasión, el pecado. El corazón de los amantes arde, como también las llamas del infierno. La virgen es tentada por el mancebo hermoso, pero también trae al mundo la redención divina. El arte del mediterráneo ibérico está lleno de contraste entre la fogosidad y la devoción. Este programa pretende mostrar cómo el deseo carnal y la devoción religiosa se funden y expresan con maestría en este repertorio. La música y los textos hacen guiños paralelos a la cultura popular, el refinamiento cortesano y la tradición religiosa, en un teatro de vírgenes, cornudos, santos y demonios. Encontramos relatos y alegorías que alguna vez tuvieron un especial significado para quienes convivieron con ellos, los escucharon y aprendieron algo de sus mensajes (…) Una indagación en la vida de las personas que con su cotidianidad, llena de relatos y alegorías que construían aquella rica realidad, construyeron nuestra cultura…”

Con este guion el grupo Cantoria presentaba un precioso al tiempo que interesante programa que, bajo el título Lenguas malas, desgranó en el Palacio del Marqués de Sobrellano ante las decenas de los afortunados asistentes que pudieron acceder al recinto. El imponente vestíbulo neogótico, enmarcado por sendas majestuosas escaleras de alabastro, fue el marco impagable de este concierto ofrecido dentro del Festival Internacional de Música de Santander. No en vano su interesante acústica, así como su evocadora factura, llevó a los intérpretes a incluir la bellísima Señora de hermosura de Juan de la Encina a mitad de la velada, tal y como señaló su director en uno de sus animados y didácticos comentarios introductorios de las piezas.  

A lo largo de las casi dos horas que duró la misma, el público disfrutó de lo lindo de casi una veintena de piezas polifónicas del Renacimiento español, la mayoría de ellas profanas, presentadas con una buena dosis de frescura y empatía, no exentas de musicalidad y, particularmente, limpieza en lo que respecta a la claridad y comprensión de las distintas líneas melódicas. Evidentemente, las ensaladas de Mateo Flecha “El viejo” fueron con justicia lo más agradecido, si bien con la citada pieza de Juan de la Encina o Prado verde y florido de Francisco Guerrero, Cantoria alcanzó momentos de estimable recogimiento expresivo.

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