Reino Unido

Compositores británicos

Agustín Blanco Bazán

jueves, 26 de septiembre de 2019
Londres, sábado, 14 de septiembre de 2019. Barbican Hall. Leila Josefowicz, violín. Orquesta Sinfónica de Londres.Simon Rattle, director. Emily Howard: Antisphere (estreno mundial). Colin Matthews, Concierto para violín. Willian Walton, Sinfonía nº 1
Emily Howard © Sam Fairbrother, 2019

Una vez más, la Sinfónica de Londres volvió a abrir su temporada con un programa dedicado a compositores británicos. Lo hizo en un auditorio casi lleno, una proeza si se tiene en cuenta que el programa no era de los que atraen demasiado un sábado a la noche. Bastó pues el nombre de Rattle para proponer con éxito de público tres obras ejemplares por su capacidad de acreditar la calidad de composición a través de tres épocas diferentes. 

Y hablando de nuevas formas: la primera contribución, Antisphere, completa el tríptico de Sphere y Thorus de Emily Howard (1979) una devota de abstracciones de forma que ella insiste en asociar con la geometría. La anti-esfera del título representa, claro está, la forma del interior de una esfera, que se va achicando circularmente a lo largo de la obra, a partir de un comienzo con una secuencia marcada como “visceral,” articulada por contrabajos, que se va repitiendo como pulso conductor hasta el final. Esta secuencia dominante de toda la obra es contrapunteada por la contribución de los demás grupos instrumentales, con alucinante ondular del pianissimo a luminosos tutti. Aceleraciones, desaceleraciones y una extrema variación de dinámicas terminaron sirviendo como carta de presentación de las posibilidades técnicas de una gran orquesta. 

En el Concierto para violín de Colin Matthews (1946), el primer movimiento, Sognando-Scherzando-Scorrevole, es una calidoscópica exposición de sonoridad con intervenciones brillantemente diferenciadas de pícolos, arpa, metales, rapsódicamente integrados en un moto continuo de acordes ascendentes y descendentes, con expresivos glissandi. En una palabra: una marea de flujos y reflujos sonoros con el violín solista en la cresta de cada ola y jugando a sumergirse de vez en cuando en la masa orquestal. Ésta última se va imponiendo en el molto sostenuto, animato que cierra el segundo y último de los dos movimientos de la obra. Hacia el final, el violín vuelve a emerger de la marea para surfear la ola con asertivo virtuosismo. Como siempre Simon Rattle dirigió gran parte abriendo su boca para enfatizar los climax. Y también abrió la boca todo el tiempo Leila Josefowicz, una violinista excepcional que ejecutó la obra moviéndose “como en una danza apache” según una colega local. Pero ni la ejecución ni la danza fueron superficiales, sino acompañados por una interiorización intensa y penetrante. Y todo esto de memoria, sin siquiera un atril, lo mismo que Rattle. 

Tampoco necesitó este gran director atril ni partitura para la Sinfonía nº 1 de William Walton, una composición bombástica en su exhibicionismo, pero cuya maestría Rattle subrayó instruyendo una acentuada expresividad en los pasajes reminiscentes de Sibelius. El andante con malincolia fue de conmovedora intimidad y el primero y último movimiento fue realzado con un marcado y unas dinámicas a lo Shostakovich. 

Tantos son los conciertos importantes planeados por la Sinfónica de Londres en su sala del Barbican para su temporada 2019-20 que me limitaré a advertir al lector sobre los que considero más interesantes. John Elliot Gardiner dirigirá la Misa glagolítica de Janacek el 20 de octubre y Gianandrea Noseda tendrá a cargo varios conciertos con repertorio ruso, desde Chaicovsqui hasta Prokofiev y Shostakovich. En enero, Rattle comenzará con el obligado ciclo Beethoven a los 250 años de su nacimiento. Los programas combinan Beethoven y Berg y el 19 de enero y 13 de febrero presentan algo excepcional: el Concierto para violín de Berg seguido del oratorio Cristo en el Monte de los Olivos. El 29 de marzo, Mark Elder dirigirá la Sinfonía nº 4 de Sibelius y el Concierto para violín de Elgar (solista: Nikolaj Szeps-Znaider).

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.