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Nuevo Auditorio en Madrid de la Fundación March

Redacción

miércoles, 2 de octubre de 2019

La Fundación Juan March se creó en 1955 pero el edificio que es ahora su sede se inauguró en 1975. El diseño del arquitecto ha conseguido mantener su belleza y gravedad pasadas las décadas sin necesidad de cambio. Pero las estructuras internas, las que visita el público y aquellas donde trabajan los empleados, sí deben renovarse.

En 2009, cuando se reformó la sala de exposiciones y la planta baja, se inició un plan de modernización que está a punto culminarse y del que las obras en el auditorio son un objetivo capital. Se trata de ampliar, mejorar y modernizar las instalaciones de la escena, donde tienen lugar la mayoría de los actos que organiza la Fundación ante el público, y la trasescena, incluyendo la habilitación de una sala de ensayos.

Con este objetivo, la reforma comenzó a gestarse en diciembre de 2017. Este largo proceso previo –que ha supuesto un ejercicio de imaginación de las posibilidades escénicas del auditorio–, se ha materializado en las obras de este verano, que terminan el día 26 de septiembre, a tiempo para no interferir con la programación de otoño y coincidiendo con la presentación de la Temporada de música. Su arquitecto, Juan González de las Cuevas –que también participó en la construcción del Auditorio Nacional de Madrid–, ha buscado “ordenar el espacio y utilizar las circulaciones de una forma más lógica”, siguiendo la estela de la reforma de la sala de exposiciones de la planta baja.

Más espacio para la escena

Para el coordinador de las obras y director del Departamento de Música de la Fundación Juan March, Miguel Ángel Marín “el corazón de la reforma está en el propio escenario”. Una de las decisiones más delicadas a la hora de ampliar el escenario ha sido la de donar el icónico órgano –para muchos, emblema de los actos de la Fundación– a la Basílica del Cerro de los Ángeles, en Getafe, donde está instalado desde diciembre de 2018. Lo que sustituyese al órgano “tenía que ser algo que tuviera el espíritu de la Fundación, que tuviera un aspecto noble, señorial y clásico, pero al mismo tiempo cumpliera con las prestaciones teatrales de la reforma”, explicó. A esta medida se suma la creación de una chácena que puede albergar dos pianos para incorporarlos cómodamente a escena, o, gracias al tabique móvil del fondo del escenario, incorporarse al escenario, que aumenta a un total de 142 metros cuadrados, eso sí, a dos alturas.

Además, el suelo del escenario se ha sustituido por otro más flexible, adaptado a la danza, y se ha encargado un techo técnico, con ocho barras motorizadas para cambiar la iluminación, la escenografía o los telones sin necesidad de andamiaje. En esa línea de innovaciones técnicas, la pantalla se ha sustituido por otra retroproyectable, lo que permitirá a conferenciantes e intérpretes moverse libremente sin interferir en la proyección.

Lo que el ojo no ve

Otra de las grandes novedades no será visible al público, pero es fundamental para la puesta en práctica de nuestras actividades. Es una sala aislada acústicamente del escenario y conectada con el exterior mediante un pasillo independiente que facilitará los ensayos. Junto al escenario también se ha creado un hombro que permitirá salir a escena por el lateral en lugar de desde el fondo, y que también podrá incorporarse a escena.

Por último, se ha trasladado el cuarto de la radio a un satélite ganado al vestíbulo que sigue las líneas redondeadas del edificio, lo que ha permitido centralizar el cableado por el lado izquierdo del auditorio y renovar el aparato técnico.

Una acústica mejorada

Históricamente, la acústica del Salón de Actos ha sido muy seca, por lo que en esta reforma se ha buscado generar una mayor reverberación, lo que mejorará de forma notable la claridad del sonido. Para ello se ha cubierto de madera la caja escénica y la parte superior trasera del patio de butacas, antes recubierta de moqueta. Como dice Juan González de las Cuevas, “cuando el espectador llegue y vea el nuevo auditorio, no va a notar un cambio cuantitativo enorme, –el número de butacas es el mismo–, pero cualitativo sí. Y eso, sin que se note mucho físicamente”.

El nuevo auditorio, en datos

❏ 104 m2 de escenario, 24 m2 más que antes de la reforma, a los que se puede añadir una chácena de uso escénico de 38 m2. Un total de 62 m2 más

❏ 56 m2 de sala de ensayos

❏ 8 barras motorizadas y 6 fijas para colgar focos, telas, cicloramas, y decoración escénica. Cada una soporta 400 Kg❏ Una nueva pantalla Jumbo auto-enrollable, de 8 metros de ancho y otra de 2 metros para los sobretítulos

❏ Un telón a la americana

❏ 87 focos, 23 más de los que había antes, 4 de ellos móviles

❏ 34 canales de entrada y 16 de salida de audio

❏ 2 nuevos altavoces de sala dB Technologies DVX D10 HP

❏ 15 puntos de subida y bajada de señal de vídeo

❏ 33 tomas de red

❏ Más de 9 Km de cables de audio y vídeo

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