Argentina

Los nidos de hogaño sin pájaros de antaño

Jorge Binaghi

martes, 1 de octubre de 2019
Buenos Aires, jueves, 29 de agosto de 2019. Teatro Colón. La damnation de Faust, París, Opéra Comique, 6 de diciembre de 1846, en versión de concierto; primera versión escénica, Montecarlo, Opéra, 18 de febrero de 1893. Libreto de H. Berlioz y A.Gandonnière según la traducción del ‘primer Fausto’ de Goethe por G.de Nerval. Versión de concierto. Intérpretes: Adriana Mastrangelo (Marguerite), Arturo Chacón Cruz (Faust), Hernán Iturralde (Méphistophéles), Lucas Debevec Mayer (Brander). Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y coro (preparado por Miguel Martínez) y coro de niños (preparado por César Bustamante) del Teatro Colón. Director: Srba Dinic
Chacón y Dinic © Prensa Teatro Colón /A. Colombaroli, 2019

Un conjunto de circunstancias accidentales hace que por una vez (o dos seguidas) tome el relevo -con su acuerdo- de mi colega y amigo Gustavo Otero, el corresponsal titular desde la capital argentina. (Aclaración: sé que cito ‘al revés’ la famosa frase del Quijote que he puesto como título).

Me tocó, casualidad doble donde las haya, asistir a dos representaciones de obras que había visto en esta misma sala en el año 1965 por primera vez, una (ésta) también en versión de concierto, pero dentro de la temporada de ópera y con cinco funciones. Por supuesto no entraré en comparaciones porque es imposible hacerlo incluso cuando en aquella ocasión un imprevisto hizo que Nicolai Gedda cancelara o pospusiera su debut en Buenos Aires y fuera reemplazado por un Albert Lance que a algunos nos pareció entonces insufrible o casi por su gesticulación y su metal, y hoy veríamos con buena gana en este repertorio. Se trató de dos representaciones de referencia en la historia del Colón y en la mía personal. De la otra, L’incoronazione di Poppea, hablaré en la siguiente nota.

Aquí se trató de una sola función en el último de una serie de conciertos sinfónico-corales fuera de la temporada de ópera propiamente dicha. Eso explica la presencia de la Orquesta Filarmónica y no la del Teatro Colón, aunque este haya proporcionado la parte coral.

Suerte fue ya que pudiéramos asistir a la ejecución porque Marc Piollet, el director contratado, abandonó en pleno ensayo general sin que nunca se supiera a ciencia cierta por qué aunque corrían rumores de que consideraba insuficientes los ensayos.

Así las cosas, apareció directamente para la función el director Dinic que había llegado para ensayar Don Pasquale y todo hacía temer lo peor. No ocurrió, por fortuna. No se trató ciertamente de un concierto del que nadie vaya a guardar memoria, pero dentro de la mediocridad o la rutina hubo una cierta corrección sin que se pudiera hablar de interpretación. Las dinámicas y agógica de la obra pasaron a ser casi iguales dado que siempre se privilegió el ‘forte’, probablemente lo más indicado en la situación, aunque bastante contrario o del todo a los deseos de Berlioz y por supuesto que la monotonía no ayuda nunca a una obra por genial que sea.

La orquesta sonó correcta, digamos, y los coros muy bien. De los solistas quien más destacó fue Iturralde (que al parecer tampoco debía ser el intérprete del diablo), con buena voz y un fraseo loable. Chacón Cruz, que se presentaba en el Colón, cantó bien la segunda parte (en particular los difíciles agudos, siempre un tanto forzados y sin necesidad) y regular la primera (el sonido era opaco y la proyección intermitente). Se le dio por actuar -parece algo que está en la genética de algunos tenores mexicanos, venga o no a cuento- y aunque ofreció una aproximación verista fuera de lugar no llegó a los excesos de algún colega y compatriota que visitó también Buenos Aires unos días antes en otro lugar y contexto.

Mastrangelo exhibió una voz indefinida, entre soprano corta y mezzo clara, donde los agudos fueron lo más trabajoso y nada hubo de memorable en el fraseo, totalmente convencional. El Brander de Debevec Mayer tuvo ocasión de explayarse en su canción, y lo hizo tan bien como sin relieve, que casi parecería el epítome del concierto. Hubo bastante asistencia y aplauso…

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