Discos

La segunda vida de las cuerdas

Paco Yáñez

lunes, 7 de octubre de 2019
Agostino Di Scipio: Violazioni della presenza; 2 Sound pieces with repertoire string music; 5 Interazioni cicliche alle differenze sensibili; Plex; Due di uno; Veille, surveille (trois textures sonores). Antonio Politano, flauta. Agostino Di Scipio, guitarra. Haesung Choe, Lorenzo Derinni y Èdua Zádory, violines. Eva Reiter, viola da gamba. Ana Topalovic, violonchelo. Stefano Scodanibbio, contrabajo. Agostino Di Scipio, Davide Gagliardi y Federico Placidi, electrónica en vivo. Agostino Di Scipio y Wulf Weinmann, productores. Maria Cristina De Amicis, Agostino Di Scipio, Davide Gagliardi, Matteo Milani e Ignazio Prignano, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 69:33 minutos de duración grabado en Roma, L'Aquila, Bolonia, Milán (Italia), Berlín (Alemania) y Graz (Austria), en los años 1991, 1998, 2003, 2005, 2012 y 2018. NEOS 11910. Distribuidor en España: Sémele Proyectos Musicales

Aunque no es la primera vez que el compositor y artista sonoro italiano Agostino Di Scipio (Nápoles, 1962) visita las páginas de Mundoclasico.com, pues, al menos que yo recuerde, ya lo había hecho en octubre de 2016, cuando Vertixe Sonora interpretó en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra la partitura para saxofón y electrónica Modes of Interference 2 (2006), sí es éste su debut en nuestra sección discográfica; y lo es, en buena medida, por la muy escasa fonografía con la que cuenta el napolitano en la actualidad: a todas luces, muy inferior de lo que su música merecería. 

En la, así pues, esclerótica discografía de Agostino Di Scipio, destacaba su monográfico titulado Hörbare Ökosysteme, lanzado al mercado en 2007 por el sello berlinés Edition RZ (10015): un compacto que recogía cuatro composiciones con electrónica escritas entre los años 1993 y 2005, piezas en las que comprobamos, una vez más, la concepción del hecho sonoro que Di Scipio tiene, a caballo entre la instalación, la performance y el concierto en un sentido más tradicional del término, dando lugar a lo que, parafraseando el título de dicho compacto, son unos «ecosistemas audibles» en los que resulta difícil responder a la pregunta de qué fue primero, si la electrónica o el instrumento acústico (al menos, en cuanto a concepción y pensamiento)... 

...en el caso de la poderosísima Plex (1991), la partitura más antigua de cuantas recoge este primer monográfico Agostino Di Scipio en NEOS, la pregunta se complejiza, pues es a partir de samples de contrabajo como se conformó una electrónica que, si bien abre su paisaje musical, lo hace desde síntesis computacionales de un instrumento acústico. En todo caso, se trata de una electrónica distinta del resto de propuestas aquí reunidas, por cuanto no se trata de electrónica no en vivo, sino pregrabada (aunque, como apunta Anna Caveduri en sus notas, ésta levanta un «polvo sónico» que anticipa y caracteriza a lo que posteriormente será el arquetípico tratamiento de la electrónica en vivo por parte del napolitano). Asimismo, será recurrente en partituras posteriores de Agostino Di Scipio algo que aquí ya ponía el compositor italiano a disposición del contrabajista para quien Plex fue creada, Stefano Scodanibbio: un reducido catálogo de gestos instrumentales que, antitéticamente, se pueden activar a través de un más amplio conjunto de técnicas para movilizar el contrabajo, lindando el campo de la improvisación. Ello depara el que proliferen ataques bien conocidos en el lenguaje contemporáneo, con armónicos, pizzicati Bartók, col legno, glissandi y un largo etcétera que nos remite a compositores canónicos en la segunda mitad del siglo XX, como Iannis Xenakis o Giacinto Scelsi, por su rudeza, virulencia y sentido -paradójicamente- arcaico de lo moderno. 

Los cuatro canales que conforman la parte electrónica de Plex fueron grabados en el Centro di Sonologia Computazionale de la Universidad de Padua, si bien mezclando síntesis granulares desarrolladas en su computador personal por el propio Agostino Di Scipio, en lo que Anna Caveduri afirma una de las primeras creaciones granulares en el ámbito de la electrónica con medios domésticos. Dichos canales conforman lo que se podría decir marco paisajístico para la voz del contrabajo, ampliando sus entrañas sonoras desde los samples que Di Scipio había trabajado con el propio Scodanibbio, por lo que el resultado es una suerte de metacontrabajo electrónico que envuelve y da cobijo a un Stefano Scodanibbio excelso, como no podía ser de otro modo, en este registro del año 1991 en el Palazzo delle Esposizioni de Roma. 

Con la segunda partitura aquí reunida aún continuamos en el siglo XX, en cuyo ocaso compuso Agostino Di Scipio sus 5 Interazioni cicliche alle differenze sensibili (1998-99), página para cuarteto de cuerda y electrónica en vivo que aquí escuchamos al conjunto que estrenó la partitura, el Quartetto Prometeo, con el propio Di Scipio en la electrónica. Se trata de una partitura inicialmente concebida como una instalación en la que se fundía la música acústico-electrónica de estas 5 Interazioni con los sonidos de la ciudad de Roma, por lo cual es de imaginar que se trataría de un resultado muy distinto del que ahora conocemos en este registro efectuado en el año 1998 en la iglesia de Santa Catalina de L'Aquila (el mismo que ya había publicado Edition RZ), por cuanto la electrónica responde al espacio específico donde se interpreta la partitura, y, a su vez, el cuarteto responde a la propia electrónica, lo que crea toda una serie de interacciones cíclicas interdependientes que van desvelando las propiedades acústicas de cada espacio. Por lo escuchado en la versión que recoge este compacto, diríamos que la electrónica desvela un espacio plagado de crepitaciones, construidas por un movimiento incesante, casi granular, al que responde un cuarteto de cuerda que parece remedar el dripping pictórico de Jackson Pollock, pues los gestos sonoros se suceden frenéticamente, tramados por medio de técnicas extendidas de cuerda con un gran poder expresivo, únicamente entrecortado este lienzo sonoro en los breves intersticios de silencio diseminados entre los movimientos. La lectura del Quartetto Prometeo es excelente, de una modernidad y de una energía fascinantes, redondeando una de las páginas más afortunadas de este monográfico. 

Con Due di uno (2002-03) accedemos ya al siglo XXI, de la mano de Antonio Politano, en la flauta dulce; Haesung Choe, en el violín; y Agostino Di Scipio, en la electrónica en vivo. Compuesta para los intérpretes que aquí escuchamos, estamos ante una obra dedicada a Horacio Vaggione marcada por su abigarramiento, rugosidad y presión acústica; por momentos, angustiosa. En cierto sentido, se trata de una obra que tiende puentes entre la electrónica de compositores como Luigi Nono o Karlheinz Stockhausen con creadores actuales como Stefan Prins o Simon Steen-Andersen; incluso, con pasajes en los que los instrumentos, especialmente el violín, se atascan con la electrónica como en los referidos compositores belga y danés. La enorme densidad sintetizada por Di Scipio en Due di uno acaba fundiendo a los dos músicos en uno solo, haciendo en muchos pasajes irreconocible cada instrumento, diluido en una masa acústico-electrónica de gran atractivo. 

Veille, surveille (trois textures sonores) (2004-05) nos vuelve a conducir al dúo instrumental con electrónica; en este caso, de la mano de la compositora vienesa Eva Reiter, en la viola da gamba; y de Agostino Di Scipio, en la guitarra y la electrónica. Tal y como su título especifica, nos encontramos ante tres muy diferentes texturas sonoras, la primera de las cuales está especialmente marcada por la saturación electrónica, en línea con lo escuchado en Due di uno: pieza que parece prolongarse en Veille, surveille. La segunda textura es todo un remedo de la musique concrète instrumentale lachenmanniana; en concreto, de las técnicas extendidas desplegadas en Pression (1969), con sus sul ponticellos y armónicos aflautados en la viola da gamba. Mientras, la tercera textura procede a una suerte de síntesis de las precedentes, haciendo difícil discernir a ambos instrumentos en su tan intricada maraña con la electrónica. Una profusa rugosidad nos conduce a un espacio acústico en el que se volatilizan las referencias, creando un paisaje, de nuevo, de enorme poderío expresivo. 

2 Sound pieces with repertoire string music (2012) es una pieza que puede ser tocada por dos o más instrumentos de cuerda frotada; en este caso, por quienes estrenaron la partitura: Èdua Zádory, violín, y Ana Topalovic, violonchelo; ambos acompañados por quien encargó la pieza, Federico Placidi, en la electrónica en vivo. A nivel técnico, estamos ante una obra que lleva a cabo un intenso uso del feedback y de la transformación granular de los sonidos instrumentales para sintetizar un conjunto de capas en las que se integran los sonidos del violín y del violonchelo, construyendo y desmaterializando texturas instrumentales por hibridación. Parte de dichas texturas provienen de la memoria de ambos instrumentos, pues Di Scipio impele a los músicos a buscar motivos y patrones de sus respetivas tradiciones históricas para proceder a su modificación. El resultado presenta fuertes conexiones con las 5 Interazioni cicliche, si bien con mayor variedad de ambientes, estilos y técnicas. Se asoman, asimismo, ecos de Luigi Nono, con La lontananza nostálgica utópica futura (1988-89), por cómo violín y violonchelo se filtran a través de la electrónica y se mueven por el espacio proyectados por los altavoces. También serán reconocibles técnicas propias del Penderecki gráfico, en lo más instrumentalmente agresivo, con pasajes dignos de la escritura del polaco a comienzos de los años sesenta del pasado siglo. Dentro de la rica heterogeneidad de estas 2 Sound pieces with repertoire string music, encontramos también bellos compases atmosféricos y suspendidos, si bien predomina la densidad del gesto sonoro y una nueva ocupación saturada del espacio por parte de los músicos y sus resonancias transformadas por la electrónica. 

Violazioni della presenza (2017-18) vuelve a poner sobre el atril obvias influencias lachenmannianas por medio de la musique concrète instrumentale, con su sobrepresión de arco, sul ponticellos y armónicos a través de los cuales la partitura se va desmaterializando progresivamente en el violín y en el espacio en el que éste resuena. Sucesivos interludios de violín y voces (suponemos que las del público presente en el IEM Cube de Graz, donde en 2018 se grabó esta versión) se van alternando con una electrónica que, de nuevo, muestra fuertes deudas nonianas, tanto en las técnicas desplegadas por Lorenzo Derinni en el violín, como por la espacialización y tratamiento del mismo en la electrónica de Davide Gagliardi; así como, podríamos añadir, la presencia de la sociedad, como en el Nono de Contrappunto dialettico alla mente (1967-68) y otras piezas electroacústicas con sonidos recogidos de las calles italianas. Tal y como sucedía en las anteriores partituras, la lectura aquí publicada parece excelente, a cargo de los músicos que estrenaron la obra, por lo que las garantías a nivel interpretativo (a las que suma la supervisión a cargo de Agostino Di Scipio) son todas. 

Las tomas de sonido provienen de muy diversos espacios y situaciones, muchas de ellas, en vivo, si bien son de una altísima calidad, estando en su mayor parte a cargo o bajo la supervisión del propio Agostino Di Scipio, por lo que la concepción sonora responde fidedignamente a lo planteado por el compositor napolitano (más allá de que, seguramente, lo más adecuado para estas piezas hubiese sido su edición en SACD multicanal). Las notas (en alemán, inglés y francés) vienen firmadas por Anna Caveduri y están centradas en los aspectos informáticos que propiciaron la síntesis de cada partitura, así como el proceso de su estreno. Como es habitual en NEOS, se completan las notas con las biografías del compositor y de los intérpretes, con fotografías y con una selección de partituras que nos hará partícipes de la importante pluralidad por la que opta Agostino Di Scipio a la hora de dar forma gráfica a sus ideas musicales: las que conforman este tan interesante compacto en el que las cuerdas cobran una segunda vida por medio de la electrónica. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por NEOS 

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