España - Cataluña

‘Moderato’ y ‘cantabile’

Jorge Binaghi

martes, 8 de octubre de 2019
Barcelona, jueves, 26 de septiembre de 2019. Palau de la Música. Recital de Benjamin Appl, acompañado por Kristian Bezuidenhout (piano). Obras de Schubert. Mendelssohn y Schumann. Bises: Mendelssohn y otro

Como me tuve que marchar antes no sé cuál fue el último bis, pero sé que hubo uno. Escribo con prisas antes de marchar de modo que no puedo contar con tiempo para averiguarlo. Se inició así el nuevo ciclo de Grandes Voces, que tuvo la colaboración de la Fundación Victoria de los Ángeles para la que el barítono había cantado en las dos últimas temporadas, habiéndose presentado antes en el Petit Palau en el ciclo Rising Artists en su debut absoluto en Barcelona (y, creo, España).

En una sala grande la voz resulta bien proyectada, de dimensiones más bien justas, a veces superada por el piano en la primera parte con obras en general ‘largas’ de Schubert. Sobre las mismas circuló una nota un tanto monótona, sempiternamente elegíaca y nostálgica sin variantes, con la excepción notable de Prometheus, que resultó lo único verdaderamente interesante. Por el resto se escucharon algunos de las peculiaridades (otros las llamarían tics o manierismos) del último Fischer-Dieskau que fue su maestro. Los piani no siempre naturales, un timbre atenorado, que en los pocos momentos (por ejemplo en el bis de Mendelsson, En alas del canto) en que renunció a la ‘manera’ resultó más natural y oscuro aunque ligeramente opaco (lo mismo en Prometheus). Una dicción de ensueño, cosa que se espera en un cantante de origen alemán y un fraseo fluido que muchas veces confinó con el parlato (a veces justificado, otras no). Lo mejor estuvo en la segunda parte donde tras la ejecución de unas Romanzas sin palabras de Mendelsson, a cargo de Bezuidenhout en su momento más extraordinario, se escucharon los Dichterliebe de Schumann en los que el texto y la música parecieron más adecuados para la forma de cantar de Appl, en particular en los números más líricos y evanescentes. Dos  números que requieren más garra (Im Rhein, im heiligen Strome, nº 6, y sobre todo el siguiente, el célebre Ich grolle nicht) mostraron las limitaciones, en particular en el grave y en la firmeza del acento, que se sumaron a la especial emisión de los agudos sobre las vocales, en particular ‘a’ (número 4 de, ‘ganz und gar) y ‘ö¨(núm. 9 ‘Dröhnen’) con alguna típica brusquedad sobre los monosílabos (‘Herz’ en Prometheus).

Digamos que el programa adolecía de descuidos graves. No figuraba el texto de Die Gebüsche de Schubert, ni su traducción, y el nº 5 de Dichterliebe carecía de traducción porque repetía la versión alemana que figuraba al lado.

Hubo bastante público y un buen éxito que el artista agradeció tal vez en términos excesivos sobre la atmósfera que se había creado para su recital (pareció no advertir las reiteradas toses y sobre todo la cabalgata de alguna valquiria que decidió salir al final de uno de los números de la primera parte sin que pareciera importarle que los espectadores le pidieran un poco más de silencio. Eso sí, no pareció haber móviles molestos). 

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.