Artes visuales y exposiciones

El Futurium está en Berlín, a la vuelta de la esquina

Juan Carlos Tellechea

martes, 15 de octubre de 2019
Futurium © 2019 by David von Becker

Futurium se denomina un imponente y moderno edificio de varios pisos situado cerca de la sede del gobierno federal de Alemania en Berlín e inaugurado este jueves 5 de septiembre con la presencia de autoridades ministeriales y del astronauta aleman Alexander Gerst, entre otras personalidades científicas. Si bien no es un museo, en el sentido estricto del término, Futurium albergará exposiciones rotativas y cambiantes dedicadas a temas y cuestiones relacionadas con el porvenir de la ciencia, de las nuevas tecnologías y de la sociedad, en sus más amplios aspectos y variados alcances.

Debido a que está ubicada muy cerca de la estación ferroviaria central de la capital alemana y la entrada es absolutamente gratuita para los visitantes (se aguardan 200.000 anuales en el próximo trienio), es seguro que la nueva institución se convertirá muy pronto en un interesante foro de discusión, con cursos de iniciación para curiosos, de participación interactiva y en un imán turístico de primer grado. Como quien dice, el futuro está a la vuelta de la esquina y puede resumirse en pocas palabras. Este lugar deberá alentar al público a darle forma a ese futuro, afirma Stefan Brandt, director general de Futurium.

El concepto es complicado, espinoso. ¿Cómo mostrar algo que no existe todavía? Con un presupuesto de 19 millones de euros anuales, el centro dedicará mucho espacio a la difusión de los últimos hallazgos científicos que se vayan alcanzando. Pero, la transmisión de estos avances se unirá interdisciplinariamente de forma muy especial y con gran fantasía para encarar la cuestión de ¿cómo queremos vivir en el mañana?, desde el punto de vista político, económico, cultural y de la sociedad civil, añade Brandt.

El recinto, a orillas del río Spree y vecino a la sede del Ministerio federal alemán de Investigación Científica, se comenzó a construir en 2015 y sus obras acaban de ser finalizadas a un costo de 58 millones de euros. En una de las instalaciones expuestas y bajo la atenta mirada de los espectadores, hay algo que está creciendo; es el modelo de una granja que escupe una impresora tridimensional.

El propio edificio, cuya silueta semeja a la de unas gafas de realidad virtual, es un ingenio de construcción sustentable, con una planta cerrada de generación de calor y energía que aprovecha la irradiación solar. En su interior y con límites deliberadamente fluidos, además de las áreas dedicadas a exhibiciones y conferencias (con salas de hasta 13 metros de altura), se ha instalado un taller-laboratorio para experimentar sobre técnicas del futuro.

En la cabina de votación del futuro bastará con mirar una cámara y sonreír para elegir al partido o al candidato político preferido, lo que será inmediatamente registrado y calculado por una computadora. Lo sorprendente del caso es que este modelo es ya realidad. Lo que la inteligencia artificial puede en estos momentos y podrá más aún en el futuro es una de las muchas cuestiones que ocuparán al Futurium en los próximos años.

Al recorrer sus plantas, el Futurium parece girar alrededor de sus visitantes como un torbellino, un huracán blanco. Una gigantesca instalación artística cuelga del techo y sorprende al espectador mientras va avanzando por el ascendente camino. La obra representa la increíble aceleración del mundo en los últimos 200 años, explica la directora de exposiciones del Futurium, Gabriele Zipf. Estamos ante un conjunto de cosas buenas y malas a la vez. La cuestión es qué hacer con este patrimonio en el porvenir.

Más adelante se atraviesa un túnel, para entrar en el tema dedicado a la tecnología de punta. Aquí se plantean interrogantes urgentes, aún sin respuesta para el público. Con qué tecnologías queremos vivir, de qué deberían ser capaces los robots ... o mejor tal vez, de qué no debieran ser capaces en el futuro; cómo queremos trabajar en el mañana.

En el denominado Denkraum Mensch (Espacio de reflexión sobre el ser humano) los espectadores pueden cuestionar su propio comportamiento: ¿Cómo combinar la protección del clima con el consumo? No es que un dedo índice moralizador los acuse o los apremie, pero en este ambiente las condiciones son propicias para meditar y recapacitar. Una hamaca cuelga del techo para balancearse al tiempo que se piensan nuevas ideas.

En el área dedicada a la Naturaleza se presenta un mosaico de posibilidades para el aprovechamiento de energías renovables, como si el visitante se encontrara consultando a una adivina con su bola de cristal. ¿Será posible que la energía provenga en el futuro de la Luna? El Futurium procura que la gente que acuda a sus exposiciones sienta atizada su curiosidad.

El futurólogo y diseñador de juegos por computadora David Weigen ha creado en el Laboratorio una zona de alta tecnología dedicada a este género de entretenimientos llena de monitores interactivos y plataformas.

En un rincón se aprecian silbidos, gorgoteos y parpadeos cuando los espectadores se encuentran de pie bajo la instalación denominada Noosphere del arquitecto canadiense Philipp Besley. Besley juega aquí a nivel filosófico y científico con la cuestión de cómo podríamos vivir en el futuro. ¿Pero qué puede expresar al respecto un sistema artificial de filigrana, de tamaño sobrenatural, parecido a una nube y repleto de sensores?

Este es un ejemplo de arquitectura viva, explica Stefanie Holzheu, jefa del Laboratorio. La instalación reacciona ante cualquiera que se acerque a ella. ¿Puede ser que algún día en el futuro regresemos a casa y que las paredes puedan medir nuestro pulso y nuestra presión sanguínea y nos ofrezcan música relajante para tranquilizarnos? O que desde el cielorraso nos pueda ser arrojada automáticamente una bolsa de arena con guantes de boxeo para que calmemos nuestra ira acumulada.

 

La fantasía es algo bueno y siempre bienvenido en Futurium. Vivir, ¿debería limitarse en el porvenir a habitar entre cuatro muros de concreto o de forma tan estéril como en la nave especial Enterprise? Estas son algunas de las cavilaciones a las que invita esta institución a lo largo de todas sus áreas.

El mensaje político fue traído a la ceremonia de apertura por el democristiano (CDU) Helge Braun, jefe del despacho de la canciller alemana Angela Merkel y coordinador de los servicios secretos de Alemania (Merkel se encontraba en estos días en su 12a. visita oficial a China, por lo que no pudo asistir a la inauguración).

La humanidad ha desarrollado un tremendo poder para cambiar las cosas en el mundo, aunque no haya sido siempre para mejor, y en lo venidero habrá que confiar, habrá que abrigar la esperanza, en que simplemente el mundo cambiará de forma positiva, afirma Braun. El Futurium será el lugar correcto para reflexionar sobre ello y desarrollar ideas que permitan formas de vida y de convivencia social de manera práctica, señaló.

Por su parte Alexander Gerst relató que durante su infancia soñaba siempre con ser algo así como el Capitán Futuro, que resolvería todos los problemas habidos y por haber. Cuando creció, se dio cuenta de que todavía había muchas dificultades por superar, y ahora que es geofísico y astronauta y que tripuló hasta finales de 2018 la estación espacial internacional ISS piensa -mucho más humildemente- que ha comenzado a contribuir al menos un poco a su solución.

Stefanie Arndt, doctora en física de hielos marinos y experta del Instituto Wegener de investigación polar, con sede en Bremerhaven, se muestra optimista y afirma creer que en el porvenir todavía podremos presentar a nuestros nietos y bisnietos un mundo que aún tiene un casco polar en el Ártico y que tendremos cuatro estaciones normales en Alemania.

La ministra federal alemana de Investigación Científica, Anja Karlicze, no menos exultante en la presentación, dice tener mucha confianza en que se podrá continuar perfeccionando la unidad entre la tecnología, el hombre y la naturaleza. Karlicze presentó públicamente la nueva Oficina del Futuro (Zukunftsbüro) y el denominado Círculo de expertos sobre el futuro (Zukunftskreis) de su cartera que se encargarán de examinar el cambio de valores que se está produciendo en la población alemana.

Entre las cuestiones a evaluar figura una de suma importancia y prioridad para las autoridades de Alemania en estos momentos: si está cambiando y cómo la brújula interna de las personas y qué legará la joven generación a sus hijos.

No todos son tan optimistas. Sin embargo, los miedos pueden ser también productivos. De hecho, la ciudadanía del país espera la evaluación y las opiniones del ministerio de Investigación Científica, según pudo constatar esta autoridad, tras una encuesta representativa. Casi el 50% de las 2.500 personas consultadas dijo no tener ninguna idea concreta sobre el futuro y admitió que necesita alguna orientación en tal sentido. Como en todas las sociedades de nuestros días, en la alemana hay también miedos, esperanzas, confianza y grandes interrogantes sobre la paz en Europa y a nivel mundial. Verbigracia, el 60% de los encuestados respondió que es muy importante que el gobierno federal de Alemania desempeñe un papel clave en tal sentido, se plantee escenarios de futuro, adopte decisiones y tome precauciones en consecuencia.

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