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Paco Yáñez

lunes, 14 de octubre de 2019
Domenico Gabrielli: Ricercari. Ivan Fedele: Ritrovari (Suite Francese VI). Christophe Desjardins, viola. Mariko Takahashi y Stefan Winter, productores ejecutivos. Adrian von Ripka, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 44:47 minutos de duración grabado en la Villa Medici-Giulini de Briosco (Italia), del 6 al 8 de septiembre de 2018. Winter & Winter 910 256-2. Distribuidor en España: Distrijazz

«Durante un viaje a Sicilia descubrí los Ricercari de Domenico Gabrielli, las piezas más antiguas para violonchelo solo. Admiré los paisajes desde Palermo a Taormina al ritmo de esta música. Fascinado por la libertad y la inventiva de estas piezas, comencé poco después a transcribirlas para viola y a interpretarlas. Más tarde, tuve la idea de proponerle a mi amigo Ivan Fedele que compusiera en eco a partir de estas piezas barrocas. Él escogió cinco, nutriéndose de algunos gestos y figuras de Gabrielli, e imaginando un recorrido continuo entre los Ricercari (del italiano «buscar») y los Ritrovari (del italiano «encontrar») renovando, por su creatividad, la emoción de un viaje interior». 

Con estas palabras, transcritas en la contraportada del disco que hoy reseñamos, nos presenta el viola francés Christophe Desjardins los Ritrovari (Suite Francese VI) que el compositor italiano Ivan Fedele (Lecce, 1953) compuso en 2011 a partir de cinco de los siete Ricercari (1689) para violonchelo solo de Domenico Gabrielli (Bolonia, 1659-1690), unas piezas para las que Fedele escribió seis breves partituras (de entre uno y cinco minutos de duración) concebidas a modo de preludio, interludios y postludio para -respectivamente- los Ricercari I, VII, III, II y V (presentándose en este compacto, en todo caso, los números que completan la serie, las piezas IV y VI, tras el sexto de los Ritrovari; de forma que, finalmente, ambas obras se escuchan al completo). Aunque, según el propio Fedele, se trata de piezas que se pueden tocar de forma independiente, es cierto que los Ritrovari alcanzan todo su sentido tal y como aquí los presenta el sello Winter & Winter, pues se percibe de forma directa cómo se produce el engaste con las partituras barrocas, ya desde una misma altura que sirve de puente entre ambos periodos históricos, ya desde un gesto que (de)muestra la pervivencia de técnicas compartidas como rampa de lanzamiento a su complejización con el paso de los siglos (técnicas, en el caso de Fedele, no tanto extendidas o ruidistas, sino especialmente escrutadoras de los desafíos que, ya adentrados en el siglo XXI, nos sigue planteando la escritura desde la nota y su inabarcable subdivisión; máxime, cuando se lleva a cabo con un instrumento como la viola, aun a pesar de los logros que Desjardins alcanza en cuanto a polifonía por medio de las dobles cuerdas y los armónicos: frutos, estos últimos, de una afinación tan impoluta y cristalina como a la que nos tiene acostumbrados el que durante años fuera viola principal del Ensemble intercontemporain). 

De este modo, las referencias a los Ricercari de Gabrielli son mayoritariamente armónicas y figurativas, convirtiendo las tonalidades originales barrocas en un espectro microtonal ecualizado por medio de la composición de Ivan Fedele, lo que depara el carácter fantasmagórico de estas piezas y su inaprensibilidad, marcada la música por una tendencia al perpetuum mobile y a lo huidizo de sus arquitecturas. Por lo que a lo figurativo se refiere, se trata de una serie de gestos mínimos, ya presentes en las partituras de Gabrielli, que -según leemos en las notas de Ivan Fedele para este compacto- articulan de un modo especial las transiciones. Es por ello que afirma Fedele que la obra "antigua" (así la entrecomilla el compositor italiano, para destacar la intemporal modernidad de los Ricercari) se convierte en el punto de partida en una época más desarrollada y lingüísticamente avanzada, como la nuestra. Es evidente que ese "desarrollo" (entrecomillémoslo nosotros también) permite a Fedele audacias que para Gabrielli serían inconcebibles; especialmente, a la hora de desmaterializar y multiplicar las alturas por medio de armónicos y resonancias en las dobles cuerdas, lo que crea una estructura polifónica realmente destacable (o micropolifónica, podríamos ligetianamente decir, por cómo la estructura de las alturas multiplicadas se abisma y subdivide, a la par, en lo microtonal, conformando un alarde técnico deslumbrante en la mayor parte de estos Ritrovari). 

Así pues, el que podamos disfrutar de todas estas excelencias es obra, en buena medida, tanto del fino oído de Christophe Desjardins para aquilatar la calidad de los Ricercari de Gabrielli como de su posterior petición a Ivan Fedele de estas seis piezas, sumándosele su final interpretación de las mismas en este compacto, con los habituales estándares de calidad que conocemos al viola francés. Aunque podamos echar en falta un registro grave más rotundo en las piezas barrocas (si pensamos que éstas fueron compuestas para violonchelo), el instrumento de Christophe Desjardins, una viola construida en Venecia en torno a 1720 por Francesco Goffrilller, aporta un color muy de época, que realza la elegancia consustancial al músico francés, así como su concentración y delicadeza, añadiéndose aquí un lirismo mediterráneo que se supone eco de aquel viaje iniciático a Sicilia, así como de los aromas meridionales de los propios Ricercari, tan ligeros y fluidos en este registro. De ello se contagian unos Ritrovari (Suite Francese VI) en cuyo subtítulo explicita Fedele el hecho de que esta partitura forma parte de su ciclo de obras dedicadas a músicos franceses (tras la primera, para clavicémbalo antiguo (2003); la segunda, para violín (2009); la tercera, para violonchelo (2010); la cuarta, para flauta (2013); y la quinta, para arpa (2011); existiendo dos nuevas versiones de la que hoy escuchamos, ambas denominadas VIb (2011-14 y 2018): respectivamente, para violín eléctrico de cinco cuerdas y electrónica, y para violonchelo y electrónica), baste escuchar la transición de la séptima pieza de Gabrielli a la tercera de Fedele, 'Ritrovari - 3 Corrente I', con su nexo armónico y su pareja motilidad ininterrumpida, lindando los paisajes del silencio en sus compases centrales, antes de adentrarse, de nuevo, en unos encuentros que, como diría Chillida de la sucesión de nuevas preguntas que conforma la respuesta a una pregunta inicial, no son más que otra forma de búsqueda; de modo que el arco histórico que de Gabrielli se tiende aquí hasta Fedele es una conversación en la que resuenan las búsquedas y los encuentros (las preguntas y respuestas) de otras voces, como las de Johann Sebastian Bach, también desde el pasado, o, de un modo más reciente, la de Luciano Berio, por cómo Fedele también dota en muchos momentos de cierta presencia vocal a una viola que remeda un canto tan arcaico como profundamente italiano. 

Las tomas de sonido, a cargo de Adrian von Ripka, están a la altura de la habitual excelencia técnica de Winter & Winter (pensemos en el anterior compacto -ya reseñado en Mundoclasico.com- de Christophe Desjardins para el sello alemán (910 236-2), con obras para acordeón y viola de Gérard Pesson, Rebecca Saunders, Marco Stroppa, Hans Zender y Jonathan Harvey), por lo que la audición es una gozada en cuanto a nitidez, cuerpo y naturalidad, cual si estuviésemos en el salón de la bella Villa Medici-Giulini de Briosco donde este compacto fue grabado. Otra de las señas de identidad de Winter & Winter (como de Hat Hut) es presentarnos las notas impresas en el propio cartón del digipak, por lo que éstas son escuetas, pero sustanciosas, al presentarnos una introducción al origen de este proyecto (la que encabeza esta reseña), así como un texto en el que Ivan Fedele se adentra (de forma sucinta) en sus Ritrovari. Un compacto, así pues, pleno de encanto y aliento poético meridional; una edición fonográfica que vuelve a hacer hincapié en los vínculos históricos entre el presente y el pasado, de los que Christophe Desjardins tanto gusta (además de su ininterrumpido encargo y defensa de nuevas partituras, no dejando de estrenar periódicamente obras compuestas específicamente para él, de las que esperamos nos siga dando cuenta en próximos lanzamientos, incluida Tombeau et double (2014), de Alberto Posadas, una de las más logradas piezas que a Christophe Desjardins le he escuchado en vivo a lo largo de los últimos años, y de la que carecemos de publicación discográfica en la actualidad). 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Distrijazz

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